“Hacer o ser. Calderón de la Barca sugiere que nuestro principal terror no es a la muerte, sino la no existencia, que es algo completamente diferente. También nos pregunta si quizás la única razón por la que hacemos las cosas, no es tanto porque queramos hacerlas, sino para demostrar que estamos aquí. Pensar que tienes la respuesta sobre lo que es la vida es banal. De hecho, tienes que ser realmente estúpido para pensar que esta cuestión tiene una respuesta.”, comenta Declan Donnellan, el director y coadaptador de esta versión (junto a Nick Ormerod) de la famosa obra de Calderón de la Barca que nos presenta la Compañía Nacional de Teatro Clásico en coproducción con LAZONA y la compañía Cheek by Jowl

ALFREDO NOVAL es SEGISMUNDO.

-¿Cómo es tu personaje en esta versión?

Creo que nuestro Segismundo es un espejo en el que se mira el ser humano, que nace puro y se corrompe a medida que la sociedad y el sistema le empujan a encajar. Es alguien que no se ha contagiado del veneno de la sociedad ni del sistema, pero que es fruto de ellos, aunque él no lo sepa. Que desconoce el tacto de una caricia o de un abrazo, y aprenderá, absorbiendo como una esponja todo lo que sucede a su alrededor, del resto de personajes y del público, a encajar en el lugar que le han impuesto.

* Según Declan Donnellan: “Los textos clásicos siguen compartiendo vida a través del tiempo. Indagan en nuestros autoengaños y en nuestras victorias, en nuestras relaciones yen nuestros sistemas y nos ayudan a descubrir qué es ser nosotros mismos”, ¿estás de acuerdo?

Estoy completamente de acuerdo. El teatro es el reflejo de nosotros mismos, y es en los clásicos, a menudo, donde nos topamos con temas profundamente filosóficos y del comportamiento humano que traspasan el tiempo y que, a fuerza, estan vigentes a día de hoy.

Nuestro Siglo de Oro vertebra nuestro carácter como sociedad y por eso creo que es tan sano como necesario volver siempre a revisitarlo. Es una especie de terapeuta cultural al que acudir cuando queremos conocernos mejor y revisarnos para mejorar y evolucionar como sociedad y como individuos y, en mi opinión, hacerlo con cariño, respeto y prudencia, pero también con riesgo y exigencia. Vamos, como si se tratase de nosotros mismos.

“Creemos que si censuramos a nuestra sombra, a nuestra cara B, vamos a estar a salvo… Calderón nos habla de la necesidad de aceptar esa parte que más odiamos de nosotros mismos, darle la libertad de existir y convivir con ella”

 -Esta función nos habla sobre la existencia, sobre las relaciones familiares, sobre el poder del Estado. Según tu opinión, ¿De qué otros temas?

Habla también de encerrar a nuestro Segismundo. Creemos que si censuramos nuestra sombra, nuestra cara B, esa parte de nosotros que no queremos mostrar al resto, que la sociedad no acepta, vamos a estar a salvo. Pero es mentira. Calderón nos habla de la necesidad de aceptar esa parte que más odiamos de nosotros mismos, darle la libertad de existir, y convivir con ella para que deje de gritar desde su celda en lo más profundo de nuestro corazón y acabe por marchitarnos desde dentro. Ésta es una condición de todos los personajes de la obra, pero que estructura nuestra versión fundamentalmente en el personaje de Basilio (Ernesto Arias).

-También comenta Donnellan que “Calderón sugiere que nuestro principal terror no es a la muerte, sino la no existencia, que es algo completamente diferente. También nos pregunta si quizás la única razón por la que hacemos las cosas, no es tanto porque queramos hacerlas, sino para demostrar que estamos aquí…”, ¿estás de acuerdo?

Hay una frase popular que se ha escuchado mucho durante el proceso de ensayos: ¡Vivan las cadenas!. Esto es el germen, a mi parecer, de lo que nos sugiere Calderón con el tema de la existencia y la muerte. Ansiamos la verdadera libertad pero desconocemos sus consecuencias. Lo triste y lo tenebroso de todo esto es que si sacas a Segismundo de la misma celda en la que lleva desde que nació y le sueltas en medio de la Plaza Mayor, o en medio del campo con total libertad, entraría en pánico. El miedo a la libertad nos hace recurrir a las cadenas, es decir, a lo márgenes que nos delimitan el camino por donde debemos ir, y fuera de ahí está oscuro y hace frío.

Prostituimos nuestra esencia para encajar, y para que esto haya merecido la pena es necesaria esa llamada de atención, cada uno a nuestra manera, un grito desesperado para que todo el mundo nos mire y así demostrar que estamos aquí, que existimos. Tengo la sensación de que la muerte nos da miedo pero la imaginamos como un instante en que todo se apaga y se acabó. Pero la no existencia, que nadie se de cuenta de que estás aquí, es una agonía, y creo que eso es lo que realmente da terror.

-¿Qué dos frases crees que definen a Segismundo?

-”Un bebé al que se le ha queado pequeña la cuna.”

-”Un ser humano que descubre la «libertad» con mucha intensidad, pero sobre todo con el miedo de una fiera que ha nacido enjaulada.

-¿Qué diferencia principalmente esta versión de “La vida es sueño”?

Creo que uno de los grandes hallazgos del montaje es esa ensoñación para transmitir al público este mensaje de Calderón, que se apoya en el personaje de Basilio, quien tiene las llaves de todas las cerraduras de la obra y quien conducirá el carro en el que estos personajes transcurren su viaje.

-¿Qué destacarías de la puesta en escena moderna y de los elementos escenográficos?

El elemento escenográfico más destacable creo que se centra en el muro de puertas diseñado por Nick Ormerod, apoyado espacialmente por el magnífico diseño de iluminación de Ganecha Gil, y en apoyo a esta escenografía también creo que la forma de trabajar de Declan y Nick, y en su empeño de transmitir el mensaje que Calderón plantea, ha propiciado que aflore el sentido más humano de los personajes. Procuran que desaparezca de escena cualquier elemento innecesario que pueda distraer ese canal, ensalzando así el juego escénico, en el que ha tenido mucho que ver el estupendo trabajo que, a mi parecer, ha llevado a cabo nuestra coreógrafa Amaya Galeote, y el trabajo con los actores y actrices capitaneado por Declan.

REBECA MATELLÁN es ROSAURA

-Preséntanos a Rosaura…

Rosaura es una mujer que ha sido deshonrada y emprende un largo viaje para recuperar su honor. Va adoptando distintos “trajes” para no ser descubierta.

Es una mujer valiente, con coraje, determinación, a veces incluso un tanto temeraria. Tiene muy claro lo que quiere y está dispuesta incluso a morir con tal de conseguirlo. Rosaura emprende un camino que le lleva a conocerse y desarrollarse a sí misma. En esta versión la trama de Rosaura se centra especialmente en los encuentros con Segismundo y se abrevia la relación con Clotaldo.

«La pérdida es un tema que está bastante presente en la obra. Y la búsqueda de la identidad es otra cuestión importante. También la venganza…»

-Comenta Donnellan que “Calderón sugiere que nuestro principal terror no es a la muerte, sino la no existencia, que es algo completamente diferente. También nos pregunta si quizás la única razón por la que hacemos las cosas, no es tanto porque queramos hacerlas, sino para demostrar que estamos aquí…”, ¿estás de acuerdo?

Declan nos habló mucho sobre esto en los ensayos. Es algo que hemos tenido muy presente desde el principio. Siempre nos ponía el ejemplo de un niño tratando de llamar la atención de su madre como forma de comprobar su propia existencia.

Necesitamos la mirada del otro, ser vistos, para, de alguna manera, poder existir. Al fin y al cabo somos seres sociales, necesitamos del otro para vivir y por lo tanto también existir.

-¿De qué temas principales nos habla esta función?

Creo que la pérdida es un tema que está bastante presente en la obra: Segismundo pierde a su madre, “recupera” y vuelve a perder la libertad. Rosaura pierde su honor, ambos han “perdido” su identidad. Basilio pierde el trono, Clarín pierde la vida…

La búsqueda de la identidad es otra cuestión importante. Durante el transcurso de la obra es un camino que Segismundo y Rosaura harán en paralelo. El amor también tiene cabida, aunque quizás de forma más discreta. También la venganza, que toca especialmente a Rosaura, de la corrupción del ser humano a través del poder y de la guerra.

-¿Tus dos escenas favoritas de esta función son…?

Una de las escenas que más me conmueven es la muerte de Clarín por todo lo que representa.Y la primera aparición de Segismundo es una delicia. Ver cómo va descubriendo las palabras, el lenguaje, la búsqueda constante para intentar comunicarse.

-¿Qué destacarías de la puesta en escena moderna y de los elementos escenográficos?

Su sencillez. Creo que han sido capaces de quedarse con lo esencial para que la historia llegue lo más claramente posible y para que el terreno de juego en escena sea lo más amplio y despejado posible.

Durante los ensayos tuvimos mucha libertad para proponer. Comenzamos el proyecto trabajando una semana en el campo y muchas de las propuestas que hicimos, a la hora de estudiar e investigar las situaciones y las relaciones entre los personajes, incluso algunos objetos, están en la función.

-Según Declan Donnellan: “Los textos clásicos siguen compartiendo vida a través del tiempo. Indagan en nuestros autoengaños y en nuestras victorias, en nuestras relaciones y en nuestros sistemas y nos ayudan a descubrir qué es ser nosotros mismos”…

También dice que “Calderón más que plantear respuestas, plantea preguntas”. Suscribo sus palabras. Los textos clásicos tratan los grandes temas universales como el amor, el perdón, la guerra…temas que nos siguen incumbiendo hoy en día. Por eso continúan estando vigentes y pueden contarse desde una perspectiva actual. En el caso de La vida es sueño uno de los temas que vertebran la obra es la existencia del ser humano. Declan comenta que en la obra Calderón plantea cuestiones que tenemos en común los seres humanos y que nos unen. Segismundo (cuando está cautivo) de alguna manera representa la vergüenza de Basilio y que éste esconde. Todos en algún momento hemos ocultado algo en nuestras vidas. 

Completan el reparto los actores Ernesto Arias, David Luque, Manuel Moya, Goizalde Núñez, Irene Serrano, Antonio Prieto y Prince Ezeanyim. Fotografías de Javier Naval. Del 15 de Diciembre al 26 de Febrero. Teatro de la Comedia.