“El bar que se tragó a todos los españoles” es el primer texto que lleva a escena ALFREDO SANZOL como director desde que dirige el Centro Dramático Nacional. Una obra también escrita por él e inspirada en su padre que es “una aventura dedicada a todos los españoles que no tuvieron la fuerza de contar su historia a sus hijos y una obra sobre la libertad personal y social”. 

-Jorge Arizmendi es un cura navarro de 33 años que en 1963 se va a Estados Unidos para cambiar de vida y para aprender inglés y marketing. El lugar en el que aterriza se llama Orange, en el estado de Tejas. Allí conoce a una telefonista de internacional, Carmen Robles, de la que se enamora, ¿qué más le podemos contar a los espectadores sobre la historia de esta función?

Que Jorge no le dice a Carmen que es cura. Tiene miedo de que ella salga corriendo si se entera, así que la historia adquiere todo su significado. Aparecen el secreto, la mentira, el trasfondo de represión política en el que se cuenta la historia, y, sobre todo, la trama de liberación. Creo que “El bar que se tragó a todos los españoles” es una obra sobre la libertad personal y social.

-Dices en la presentación de esta obra: “La función es una historia de crecimiento y transformación personal que simboliza la historia de crecimiento y transformación personal de toda una sociedad”, ¿en qué sentido?

Sí, porque la historia sucede en 1963, es la antesala de mayo del 68 y también de nuestra transición y de la llegada de la democracia. En todo el mundo la humanidad estaba descubriendo un nuevo concepto de libertad personal y social. Nuevas ideas que disfrutamos ahora.

Desde luego no he contado la realidad tal y como fue. Puede que la realidad siempre supere a la ficción, pero la ficción hace que la realidad tenga significado, y para dar significado me he apoyado en las historias de viajes y aventuras que contaba mi padre, y a partir de ellas he creado la vida de Jorge Arizmendi.

En esta función se habla del silencio social que se impuso a todos los que crecieron en la posguerra, ¿de qué otros temas principales nos vais a hablar?

El tema de la libertad es esencial, el tema de la transformación personal y de la posibilidad de cambiar de vida, el significado del exilio. También hay un tema que se repite que es el de los españoles que sobrevivieron gracias a los bares que abrieron fuera de España, el del autoritarismo político, el de la pobreza, el tema del deseo de volver a casa siempre. Tiene algo odiseico esta obra.

-¿Con qué adjetivos describirías la personalidad del cura protagonista?

Valiente, extrovertido, rebelde, cobarde, tímido, sumiso, atractivo, divertido, quisquilloso, seductor, nostálgico, romántico.

 

-En escena los nueve actores interpretan a cincuenta personajes, ¿Qué nos puedes comentar sobre algunos de ellos?

Los nueve actores hacen un trabajo alucinante. Francesco Carril, Elena González, Natalia Huarte, David Lorente, Nuria Mencía, Jesús Noguero, Albert Ribalta, Jimmy Roca y Camila Viyuela. Encarnan a unos cuantos personajes cada uno: los rancheros de Tejas que quieren dejar el rancho en herencia a Jorge. Txistorro, un cura que ayuda a Jorge a conseguir la dispensa en el Vaticano. Margaret Miller, una escritora con la que Jorge pierde la virginidad. Claus Sluter, un gurú del marketing. Martin Luther King, y Nagore, la hija de Jorge que escribe la historia que estamos viendo junto a Evaristo, su tío.

-¿Por qué le puede interesar a los jóvenes de la actualidad esta historia?

Porque esta historia habla de lo que somos ahora. Es siempre el único sentido que tiene echar la vista atrás. Intentar conocer lo que somos y seguir adelante.

-Pese a todas las restricciones a la movilidad que hay actualmente y a las circunstancias, el público sigue acudiendo a las salas de Teatro, ¿qué sientes en estos momentos cuando ves que los espectadores van a ver las obras que has programado para esta temporada en el CDN?

Lo primero que siento es que formo parte de una comunidad a la que sirvo haciendo teatro. Me siento útil, y todo el trabajo que hacemos las 24 horas del día cobra sentido.

-La escenografía, la música y la iluminación son muy importantes en esta obra…

Alejandro Andújar (escenografía y vestuario) ha hecho un trabajo brillante. Veréis cómo la escenografía tiene vida. Es un bar vivo, y Alejandro lo ha convertido en un personaje más. El vestuario es alucinante y junto con Chema Noci (caracterización) han creado cincuenta personajes. Parece que hay muchos más actores en escena. La iluminación de Pedro Yagüe hace que la escenografía cobre un contenido atmosférico bestial. Pedro es un mago. Y la música de Fernando Velázquez y el diseño de sonido de Sandra Vicente hace que la función se dispare. Por su parte, Amaya Galeote ha hecho unas coreografías y un movimiento escénico maravillosos. Es un equipo muy impresionante. Fotografías de Luz Soria. Del 12 de febrero al 4 de abril. Teatro Valle Inclán. www.cdn.mcu.es