“Esta obra cuenta una historia que nos hace conscientes de que somos lo que decimos, lo que leemos y lo que aprendemos…”, comenta Alfredo Sanzol sobre esta función que dirige y que ha sido escrita por Juan Mayorga. La llevan a escena Vicky Luengo, Elías González y Elena González. Es una producción del Centro Dramático Nacional.

-En la presentación de “El Golem” dice Juan Mayorga que “Esta obra habla sobre el poder de las palabras que nos envuelven y atraviesan y con las que hacemos nuestras pesadillas y nuestros sueños…”. ¿Qué añadirías?

Que esta obra habla del poder que tienen las palabras para construir lo que somos. Nunca como ahora habíamos sufrido el poder descontrolado de la palabra, y esta obra cuenta una historia que nos hace conscientes de que somos lo que decimos, lo que leemos y lo que aprendemos.

-“La historia tiene una atmósfera de misterio fantástico, la contundencia de la acción contrasta con la sensación de no poder atrapar todo lo que pasa…”, comentas sobre este texto. ¿Qué nos queréis trasmitir con el misterio que envuelve a los protagonistas?

Que nosotros mismos tenemos la sensación de estar viviendo una realidad misteriosa y conspirativa porque las palabras se usan para poner la verdad y la mentira al mismo nivel. Creo que vamos a intentar poner nuestro granito de arena para leer y escuchar con cuidado, con filtros.

“La historia tiene una atmósfera de misterio fantástico, la contundencia de la acción contrasta con la sensación de no poder atrapar todo lo que pasa…”

-Preséntanos brevemente a Ismael, Felicia y Salinas, los protagonistas. ¿Quiénes son?

Ismael es la pareja de Felicia y se encuentra ingresado en un hospital que está dejando de aplicar tratamientos por “la crisis”. Salinas es una mujer que se acerca a Felicia y que le propone un acuerdo para que no dejen a Ismael en la calle. El acuerdo consiste en que se aprenda unas palabras. Felicia se mete en esta aventura para salvar a Ismael.

-En el fondo de esta obra subyacen temas tan actuales como el colapso de la Sanidad pública y todo lo que conlleva y la crisis y la rabia sociales que existen en las calles. ¿No es así?

Sí, es una obra que Mayorga acabó de perfilar durante el confinamiento de 2020, cuando vio que existían muchas conexiones entre lo que había escrito y lo que estaba pasando. Creo que es un ejercicio estupendo de insertar en el contexto presente una historia que sintetiza muchas preocupaciones sociales.

-La leyenda del Golem sobre un hombre de barro al que se le dio vida para salvar y/o ayudar a los judíos es una de las más curiosas que existen. ¿Crees que tiene algo que ver con vuestra historia? ¿Por qué?

“El Golem” de Juan Mayorga está basada en la tradición mitológica del Golem. El poder de las palabras puede dar vida a un gigante de barro, pero este gigante creado para ayudar también puede darse la vuelta y destruir. Es un cuento que despierta la consciencia sobre la tentación de subestimar el poder de la palabra.

-Comentas sobre Juan Mayorga que “convierte al Teatro en un lugar de pensamiento colectivo”. ¿En qué sentido?

El acto fundamental del teatro es la asamblea que se crea cuando el público se reúne para ver y escuchar lo que les van a contar los actores. El cuento plantea conflictos reales apuntando al inconsciente. La ficción es una metáfora que tiene una intención pan-real. No se conforma con los datos, atiende a los sueños y al inconsciente colectivo.

-¿Qué nos puedes desvelar sobre la escenografía, la iluminación y la música de esta función?

La puesta en escena se basa sobre la creación del hospital en el que se encuentran los personajes. La escenografía, a cargo de Alejandro Andújar, es un hospital móvil en el que Felicia se desorienta. Forma parte del thriller, del misterio que intenta resolver. Tanto la música de Fernando Velázquez como la luz de Pedro Yagüe ahondan en la creación de esta atmósfera. Fotografías de Luz Soria.