Vuelve al Teatro de la Zarzuela un título emblemático de la Lírica española que se estrenó en este mismo teatro en 1895. La obra de Tomás Bretón, de quien se cumplen los 100 años de su muerte, se presenta en una versión fiel al texto original, dirigida por Amelia Ochandiano y ambientada en la España de 1950. Una ópera que nos habla de la constante lucha y la supervivencia de una mujer de gran fortaleza en un entorno hostil y muy masculino que la rechaza por carecer de la honra que le arrebataron los mismos con los que se relaciona.

-En la historia, Dolores es una mujer tan deseada por muchos hombres como repudiada por ellos y por otras personas. Una especie de “femme fatale” a la que su libertad “le pasa factura”, pero, ¿Cómo describirías al personaje de Dolores, la protagonista de esta ópera?

Es una de esas mujeres de ese grupo “selecto” que parece que pasan siempre por los mismos estados. Son deseadas y despreciadas sin contemplaciones. Parece que Dolores busca esa forma de adoctrinamiento basada en que el camino de la libertad les va a conducir a la desgracia. Es una víctima de su propia personalidad al ser divertida, guapa, libre, apasionada, contradictoria. Está sola, no tiene familia, no tiene relación con nadie que la pueda ayudar a seguir adelante. Su padre murió hace poco.

Es muy diferente al resto de las mujeres que la rodean. Me ha interesado recalcar que se juega con ella desde esa superioridad de los hombres que la rodean. Quieren estar con ella porque “la guapa tabernera esté con ellos” pero hasta que ellos consideren.

-¿Qué tipo de hombres tiene Dolores a su alrededor?

Hay cinco hombres alrededor de ella: Lázaro, Melchor, Patricio, Celemín y el sargento Rojas. Lázaro es un extorero, ahijado de la tabernera Gaspara, está estudiando para ser cura y es el que está enamorado de verdad de ella. Es un personaje muy contradictorio. Es un hombre que se enfrenta físicamente con Celemín y que termina matando a otro personaje. Tiene una parte muy noble y otra muy atormentada. Los dos viven un momento de amor verdadero. Y salva toda la función. A pesar del dramón, ellos dos están enamorados. Con el barbero Melchor, Dolores ha tenido una relación apasionada. Este sí representa a un hombre que sabe lo que está haciendo y lo hace a conciencia: utilizar a Dolores. Es un hombre cruel. Los otros cuatro ni saben que lo son.

 

-Además de hablarnos del amor, del deseo de ser amado y de ser correspondido, de los celos, de la venganza por despecho, ¿Cuáles son los temas principales de los que nos hablarán sus protagonistas en escena?

También habla de cómo está cosificado el personaje de la mujer de tal forma que los hombres le causan el dolor, el daño y la humillación a través de lo inocuo pero sin pudor. Es un juego macabro que nos termina explicando que la famosa jota (“Si vas a Calatayud, pregunta por La Dolores, que es una chica muy guapa, y amiga de hacer favores”) se convierte en una maldición.

-¿Cómo se dirige una Ópera escrita en 1891 y estrenada en 1895 para que interese al público de la actualidad?

Es una obra de Teatro en la que se canta. Yo la dirijo como si fuera una obra de Teatro que dramáticamente va avanzando.

-¿Por qué es actual esta Ópera?

Es una historia actual porque ahora  puedes soltar un bulo en cualquier red social y ya se ha abierto “la veda”. La hemos ambientado en los años 50, más cercana que la original ambientada a principios del siglo XIX. La historia se desarrolla en una ciudad pequeña en la que se vive de las apariencias,  de cara al exterior…

-¿Qué adjetivos calificativos utilizarías para definir la música o la partitura de Tomás Bretón?

La describiría como apasionada, festiva y dramáticamente muy bien resuelta. Es muy brillante en muchos casos. Está muy bien construida. La jota es un monumento musical. A los músicos les encanta. Es un juego musical excelente.  También me gusta mucho la música que tiene que ver con la Religión. Hay un rosario que hemos convertido en un rosario de cristal. La parte religiosa se sublima con una parte de pasión física. Y me gusta mucho el cambio  de tono que se produce en el tercer acto.

-Has dirigido obras del Proyecto Zarza de este Teatro. ¿Crees que el Teatro de la Zarzuela está haciendo una gran labor por atraer a nuevos públicos?

El Proyecto Zarza es una idea estupenda. He visto todas las que se han representado. Todos los colegios que han participado lo han disfrutado mucho. Han descubierto una música que es nuestra. Es una buena idea que ha tenido éxito. Espero que continúe mucho tiempo y que gire por España. Hay muchas obras de Zarzuela y directores que podrían proponer cosas interesantes sobre nuestra música. Tiene una mezcla de música de altura, de gran valor musical y de calidad con algo muy popular.

Con el Proyecto Zarza se ha conseguido acercar a otros públicos. Yo antes no iba a ver Zarzuela. En el 2005 fui a ver “La rosa del azafrán” y me quedé fascinada por su propuesta de estética tan contemporánea. Después no me perdí ninguna.

Todo el mundo deberíamos ayudar. He insistido entre mis compañeros actores y se han quedado gratamente sorprendidos de lo que han visto. No hay que “tildarla de no moderno”. El público de Teatro tiene que saber que hay zarzuelas magníficas y que muchos grandes directores como Alfredo Sanzol, Miguel del Arco y Andrés Lima o actores como Juan Echanove han hecho puestas en escena estupendas. 

– ¿Qué destacarías de los elementos escenográficos de Ricardo Sánchez Cuerda?

Ocurre en la Plaza del pueblo, en el Mesón…. Una escenografía que es como un contenedor social en el que van a ocurrir las tramas. La plataforma y las escaleras suben y bajan. Habrá muchos efectos. Y está presente el mundo de los muñecos que tienen una mueca grotesca que no sabes si te dan miedo o risa. Forman parte del juego. La Dirección musical es de Guillermo García Calvo, la Iluminación de Juan Gómez Cornejo, la Coreografía de Miguel Ángel Berna y el Vestuario de Jesús Ruiz.  

La llevan a escena Saioa Hernández y Carmen Solís (como Dolores), Jorge de León y Javier Palacios (Lázaro), José Antonio López y Ángel Ódena como Melchor y Mª Luisa Martín y Milagros Martín como Gaspara, entre otros cantantes. Fotografías de ensayos. Del 27 de Enero al 12 de Febrero. Teatro de la Zarzuela.