ANA FERNÁNDEZ es una de las protagonistas de esta función que es «un grito contra las injusticias que comete la sociedad patriarcal contra las mujeres y que plantea en el escenario preguntas como ¿Por qué la sociedad es incrédula ante los testimonios de las mujeres? o ¿Cómo pueden las instituciones públicas y privadas ponerte en cuestión, sobre todo si eres mujer, por unos intereses mezquinos?…». Una obra producida por la veterana Pilar de Yzaguirre que han escrito Itziar Pascual y Amaranta Osorio y ha dirigido Adriana Roffi.

-Preséntanos a Empar Amat, tu personaje…

Es una mujer extraordinaria. Empar es, como ella misma se describe, «una mujer que sabe vivir bien, con todo lo que eso significa»; ha querido y la han querido bien, ha tenido un trabajo que le gusta, ha ejercido de madre con todo el amor y el respeto. Ella ama profundamente la vida y la siente con alegría. Representa el apoyo permanente en el tremendo proceso que pasa su hija Aina. Desgraciadamente le llega una enfermedad terrible, pero, incluso ante ésta, no flaqueará ni en su vitalidad ni en su amor ni en su generosidad para con su familia, manteniendo ese apoyo indestructible hacia su hija. Es una mujer llena de luz y amor.

 

– ¿Qué tipo de relación mantiene con su hija Aina Lóguez Amat, la protagonista de esta historia?

Es una relación que debería ser natural entre todas las madres e hijas. Amor absoluto y apoyo incondicional. Empar, además, siente mucha admiración por toda la valentía y la fuerza que va descubriendo en su hija. Es la misma admiración y cariño que me produce el magnífico trabajo de Nuria García en su creación con el personaje de Aina.

– Esta función narra la historia del amor entre Aina y su jefe, y su deseo de formar una familia. Por una mala relación anterior él tenía hecha la vasectomía, pero ambos miembros de la pareja, con toda la ilusión de crear una vida juntos, y dispuestos a salvar todos los obstáculos… ¿qué más podemos contarle a los espectadores sobre esta historia?

Podemos contarles que debido a esa relación viciada anterior de su marido y también a un error no reconocido por parte la clínica, su vida, la de Aina, se convierte en un infierno que la lleva a una batalla contra todos. Pero saldrá victoriosa, aunque herida. Ella es toda una heroína.

– ¿Este grito es, sobre todo, contra las injusticias sociales?

Sí, claro, pero también es un canto al esfuerzo y la necesidad de pelear por lo que crees justo.

– «El Grito» habla de sueños, de amor y superación, de la importancia de no dejarnos amilanar…, ¿estás de acuerdo?

Sí, naturalmente. La peripecia de la vida de Aina es todo eso y, además, es una lucha por la supervivencia, aún cuando todo parece estar en contra.

– ¿Ofrece esta función alguna oportunidad para el diálogo?

Creo que es uno de los posibles corolarios de esta obra. La necesidad de que el diálogo se realice, pero escuchando realmente a la otra en este caso. No enquistados en nuestro propio punto de vista.

– Sus autoras comentan que “esta función nos plantea cuestiones como ¿Por qué la sociedad es incrédula ante los testimonios de las mujeres? O ¿Por qué duda de sus intenciones y sospecha de sus conductas?…”, ¿qué otras preguntas le hace al público?

Realmente sí que hay otras preguntas: ¿cómo es posible que alguien que se supone que te ama sea capaz de intentar destruirte sin piedad?. ¿Cómo pueden las instituciones públicas y privadas ponerte en cuestión, sobre todo si eres mujer, por unos intereses mezquinos? ¿Los intereses económicos, y más en el ámbito de la sanidad, están por encima de la persona en incluso de su integridad? Y sobre todo: ¿cómo se puede revertir toda esta terrible situación?.

– ¿Por qué es necesario todavía hoy en día llevar a escena obras que aborden temas como «el no reconocimiento de los testimonios femeninos por ciertos estamentos sociales»?

Porque en ese terreno no se ha avanzado gran cosa. Todas las instancias a las que tienen que acudir las mujeres frente a situaciones injustas, y más claramente en la violencia machista, son reacias a creerlas y suelen ponerlas en cuestión. La educación debe ser el primer paso para erradicar esas lacras derivadas del patriarcado dominante en la sociedad.

– ¿Qué destacarías de Adriana Roffi, la directora?

Ella consigue que viva cada ensayo como un tiempo de juego, de búsqueda, de compromiso, de alegría, de complicidad. Es maravillosa. Agradezco profundamente a la productora Pilar Izaguirre la valentía de embarcarnos en este proyecto y de confiar en la mirada de Adriana para darle vida. Nos sentimos, y me permito hablar también por mis compañeros y compañeras, muy afortunados y afortunadas.

Completan el reparto de esta función Nuria García como Aina Lóguez Amat y la enfermera; Óscar Codesido como Rubén Torres; Lucía Barrado como Patricia Palau; Alberto Iglesias como Agustín Becerro; José Luis Alcobendas como el Doctor Serrano y Carlota Ferrer como Victoria Sau. (Fotos de ensayos). Del 26 de febrero al 4 de abril. Teatro Fernán Gómez. www.teatrofernangomez.es