Helena Pimenta es la directora de esta adaptación de la obra de Clarín. Según ella, “se centra en reconocer las partes de nosotros en las que se agitan los comportamientos de personajes de otro siglo…”. La llevan a escena Ana Ruiz, Álex Gadea, Joaquín Notario, Jacobo Dicenta, Pepa Pedroche, Francesc Galcerán, Lucía Serrano y Alejandro Arestegui.

-¿Cómo es Ana Ozores en esta versión?

Es una mujer marcada por una niñez muy solitaria, su madre murió cuando nació ella y tenía un padre ausente. A esa soledad la acompañaban una sensibilidad imaginativa impropia de su época y un contexto social que encarcelaba esa manera libre de ser y sentir.

-¿Cómo describirías la personalidad de Don Álvaro de Mesía, Don Fermín de Pas y Don Víctor Quintanar?

Don Fermín de Pas (Álex Gadea) es un magistral eclesiástico que ejerce un gran poder  sobre los vetustenses y cuya ambición es medrar en su posición. Don Álvaro (Jacobo Dicenta) es el presidente del Casino y jefe del partido liberal. Es un seductor nato que ve en la conquista de Ana un trofeo de gran valor por la moralidad inquebrantable de ésta. Don Víctor Quintanar (Joaquín Notario) siente por Ana un amor casi paternal. Es un hombre incapaz de comprender la complejidad de Ana achacando sus necesidades a unos nervios enfermizos.

-Dice Helena Pimenta que “Clarín hace una irónica crítica de las clases dirigentes de una sociedad aristocrática o que sueña con serlo. Una sociedad inmóvil, atrasada, conservadora y beata. Será precisamente esta sociedad ociosa, ocupada en las apariencias y murmuraciones, en juzgar la vida de los demás, quien marque el recorrido vital de Ana Ozores…”, ¿qué añadirías?

Sin duda, la vida de Ana está ocupada en sobrevivir en una sociedad asfixiante, juiciosa y empeñada en verla caer. Es víctima del verdugo social impuesto por todos. Eduardo Galán, el adaptador, se ha centrado en la esencia de la historia y estoy convencida de que todo aquel que se siente en el patio de butacas no va a echar de menos nada de la obra original. 

-¿Sobre qué temas le hablaréis a los espectadores desde el escenario?

En la función, Vetusta es el personaje principal. Se habla de una sociedad donde la apariencia es la mayor virtud, de la frustración, del desengaño, de la hipocresía. Del fanatismo religioso, la ambición, la mentira, amores fallidos…

-Para Helena Pimenta, “Abrimos la puerta a otra época para poner un espejo. Se trata de reconocer las partes de nosotros en las que se agitan los comportamientos de personajes de otro siglo…”

Afortunadamente la mujer de hoy está libre de la presión social de entonces, de lo que se esperaba de nosotras. Hoy podemos ser, y eso, que parece tan normal, se ha llevado por delante los sueños, los deseos y las ganas de muchas mujeres. Esta función nos hace asomarnos a esa parte de la historia y a reconocer sentimientos universales que están fuera de épocas y lugares.

-¿Qué destacarías de los elementos escenográficos y del vestuario?

El vestuario de la época nos lleva directamente a ella y personalmente me encanta, siempre me ha parecido que las adaptaciones han de ser fieles a lo que contamos y el vestuario siempre ayuda mucho, además de que para el espectador es muy placentero. La escenografía nos lleva de una manera ingeniosa y  sencilla,  a los distintos escenarios de la novela, algo que no es fácil pero creo que se consigue de una manera exitosa.

Es una coproducción del Teatro Fernán Gómez CCV y Secuencia 3, con la colaboración de Focus, Pentación, Saga, Hawork Estudios y Olympia Metropolitana. Del 4 de Febrero al 3 de Marzo. Teatro Fernán Gómez CCV.