“Juventud, alegría, sensualidad y luz son las palabras que definen nuestra versión de la obra de Calderón de la Barca. Es una comedia de enredos que está llena de equívocos, de entradas, de salidas, con un ritmo
absolutamente trepidante. Es una función que habla de amor, de celos, de relaciones entre hombres y mujeres y, sobre todo, es una obra de ese Calderón cómico, a veces desconocido, que abre la puerta a la comedia que va a venir después”, dice Laila Ripoll sobre esta producción del Teatro Fernán Gómez que ha dirigido y que ha sido escrita por Carolina África. Hablamos con tres de los actores protagonistas. 

ANA VARELA
-¿Cómo es Doña Clara en esta versión?
Es una mujer moderna, libre, frívola, muy vividora y juguetona. Bien podría ser una Ava Gardner en sus años madrileños. Bebe, fuma y no se corta en decir que no piensa pasar su vida atada a un solo hombre. Pero acaba siendo víctima de su propio juego cuando decide poner a prueba a su amante, Don Hipólito, y descubre los celos y la desesperación al verse desatendida. Aunque se vengará…

-En la presentación de esta función comenta Laila Ripoll que: “En el escenario hay colores, luz, sensualidad, alegría, música y juventud que brillan en cada elegante verso de este texto… Todo parece hecho a la medida de este Calderón sensual y divertido, ¿qué añadirías al respecto?
También hay mucho enredo, mucho amor, pasión, celos, locura… Puertas que se abren y se cierran, parques floridos y unos personajes que se dejan llevar, con descaro, hasta el final de sus consecuencias, sin medias tintas. Son extremos, pasionales y entregados al juego.

-¿Cómo le presentarías a los espectadores la historia que nos narra “Mañanas de Abril y Mayo” desde la perspectiva de tu personaje?
Doña Clara les diría que “la historia que contamos es la vida misma. En un Madrid festivo y alegre en el que todo puede ocurrir… Pero, lo más importante, es que llevo un reloj de vértigo y los trajes, sombreros y joyas que llevamos son una maravilla. ¡Vengan, pónganse cómodos y disfruten!. Y luego les llevo a una terraza a tomar dos o cuatro Martinis. No invito.”

-¿Qué canciones bailáis en escena?
Háblanos de alguna de ellas… Todo el elenco cantamos y bailamos en varias ocasiones. La música, compuesta por Mariano Marín, es una maravilla. Las “Mañanicas de abril y mayo” es el leitmotiv de la obra, con diferentes ritmos. El personaje de Doña Lucía canta, maravillosamente, una canción en la que relata un secreto y mi personaje interpreta otra sobre los celos con letra de Lope de Vega y acompañada de un ukelele. Me divierto mucho con esta canción.

-¿Qué tipo de humor hay en escena?

Laila nos ha querido llevar por el camino del humor y la comicidad en los mismos personajes para despojarles de densidad y drama. Además, las tramas son divertidas y ágiles gracias también a la versión de Carolina África. El humor nos salva de casi todo.

ALBA RECONDO

-Preséntanos a Doña Ana, tu personaje…
Es una mujer joven, pasional, adinerada, que ahora mismo está atravesando un mal momento porque Don Juan, “el amor de su vida”, la ha dejado porque pensó que estaba con otro (cosa que es mentira) y se fue de Madrid. Todo su presente está marcado por este “drama terrible y mortal” en el que se encuentra. No sale de casa desde entonces, sólo para ir a misa. Ahora Don Juan vuelve porque no puede estar sin ella y quiere saber la verdad. Se entera de esto y va a por él, pero en el camino hay una serie de enredos, propiciados por el resto de personajes, que van a dificultar mucho este reencuentro.

-Laila Ripoll comenta que “se recrea un Madrid verde y florido, bucólico y sensual, en el que las jóvenes parejas de enamorados se confunden, se evitan, se engañan, se sorprenden, se buscan, y, a veces, hasta se encuentran…. ¿estás de acuerdo?
El motor de la obra es el AMOR, sin duda. Es la fuerza que mueve a todos los personajes a hacer lo que hacen. Como en la vida misma, al final sólo buscamos querer y que nos quieran. Y esta obra es un reflejo de ello. ¡Ojalá podamos contagiar a los espectadores un poquito de este entusiasmo y alegría que tienen las “Mañanas de Abril y Mayo”!.

-¿Cuál es tu estrofa preferida de las que recitas en escena?
“Mucho me huelgo, Don Juan, de que hayáis llegado a tiempo de que os desengañen y engañen a vos vuestros ojos mismos.”

-¿Qué canciones bailáis en escena? 

Bailamos varias canciones. El hit que cantamos y bailamos todas y todos es el de “Las mañanicas de abril y mayo”. Desde el principio, Laila tenía claro que iba a ser una comedia con tintes musicales. Gracias a la maravillosa mano de Mariano Marín, el compositor musical, creo que ha quedado muy bonito, alegre, divertido… Ayuda al espectador a entrar en el mundo y en la época que propone la función.

PABLO BÉJAR
-Interpretas a Don Juan. ¿Cómo es?
Es un galán pasional, verdadero, leal, extremo e impulsivo. Su peor pesadilla son sus propios celos. No le dejan dormir. La obra refleja la relación tormentosa y tóxica entre Don Juan y Doña Ana. Algo que ya escribía Calderón en pleno Siglo de Oro y que, a día de hoy, desgraciadamente, se sigue viendo.

-¿Cómo presentaría tu personaje la historia que nos narráis?
Mi personaje sufre mucho porque en realidad es un galán con mucha inseguridad. Eso hace que su historia de amor con Doña Ana sea un dramón para él, llevado al extremo. Este tipo de situaciones es lo que divierte muchas veces al público, aunque para el personaje no sea divertido. Por eso don Juan dice: “Mañanas de abril y mayo, noches para mí habéis sido.”
-¿Qué papel juega el humor en la obra?
Es fundamental. Es un humor que nace de las situaciones de los personajes, de sus propios conflictos, de sus equívocos, de sus propios dramas. De ahí surge la comedia.
-Esta función tiene una escenografía y un vestuario muy cuidados…
Afortunadamente tenemos un equipo estupendo. Tanto Arturo Martín Burgos como Almudena Rodríguez Huertas han hecho un trabajo impecable. El situar esta función a finales de los 50 hace que la dramaturgia de Calderón se acerque mucho más al público.
-¿Cómo ha sido el proceso de creación bajo la dirección de Laila Ripoll?
Ha sido un proceso precioso y lleno de respeto y libertad. Eso nos ha dado mucha felicidad, algo esencial para la creación de una comedia. Laila nos ha dado ese espacio.

-También comenta Laila que “se recrea un Madrid verde y florido, bucólico y sensual, en el que las jóvenes parejas de enamorados se confunden, se evitan, se engañan, se sorprenden, se buscan, y, a veces, hasta se encuentran…. ¿estás de acuerdo?

Sí. La primavera tiene algo mágico que nos provoca una alteración del estado. Y eso hace que los impulsos de los personajes aparezcan con más facilidad. 

 

Completan el reparto José Ramón Iglesias, Nieves Soria, Juan Carlos Pertusa, Guille Calero y Sandra Landín.

Es una producción del Teatro Fernán Gómez en colaboración con Teatro de Malta y el Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola. Esta función iniciará una gira que la llevará a algunos de los Festivales de Teatro más importantes y a otros Teatros del país. Fotografías de David Ruiz.