David Trueba ha escrito y dirigido esta función que llevan a escena Vito Sanz y Anna Alarcón. Hablamos con los dos actores. 

-¿Cómo es tu personaje?

VITO SANZ: Pablo es un abogado que colabora con una asociación de juristas solidarios. Viene de una familia y de un barrio humilde. En su juventud creció y aprendió ciertos valores que actualmente le representan. A pesar de que ese barrio ya quedó lejos, el reencuentro con Nuria le hace conectar con una parte de él lejana e idealizada.

ANNA ALARCÓN: Nuria ha tenido una vida complicada. Ha tenido pocas oportunidades para poder salir de ese barrio. Es una mujer inteligente y lista. Tiene rabia, siente que la vida ha sido injusta con ella y ha decidido vengarse de aquellos que no la han sabido escuchar. Ahora mismo está dispuesta a hacer lo que haga falta para conseguir lo que ella quiere.

-En la obra Nuria y Pablo crecieron en el mismo barrio obrero, marginal. Sin embargo, sus vidas han ido por caminos diferentes… ¿Qué más nos narráis?

ANNA: El encuentro de estos dos personajes resulta un espejo en el que se miran. Van a surgir recuerdos que a veces son amables y otras no tanto.

VITO: La historia de estos dos personajes también habla sobre la fortuna que tienen algunos en sus vidas y las dificultades, las trabas y los golpes que reciben otros aún naciendo, criándose y creciendo en el mismo lugar.

-¿Cuáles son los principales temas de los que nos habla “Los guapos”?

VITO: Del recuerdo de la juventud, del primero amor, de la suerte, del paso del tiempo y del azar de la vida.

ANNA: Habla del primer amor, de la ingenuidad, de esa ilusión casi naif. También de la amistad, de la necesidad del otro, de la incomprensión, de la marginalidad y de las heridas del pasado que nos condicionan en nuestro presente. Y de ¿hasta dónde somos capaces de soñar?. Aunque el tema troncal es la clase social y cómo la vivimos y respiramos.

-Según el director, “El reencuentro entre los protagonistas les servirá para escuchar al otro, para comprender esas divergencias que los llevaron a irse apartando de manera definitiva… la inocente, y fallida, historia de amor que vivieron en la primera adolescencia, les otorga además un espacio de intimidad donde también se expresan los desajustes en sus relatos…” ¿Qué añadirías al respecto?

VITO: La Historia evoca los recuerdos de la infancia que todos tenemos, los primeros amores, la vida en los barrios humildes. El recuerdo es un elemento importante en la pieza y el ejercicio de cómo recordamos nuestro pasado también. Habla sobre qué detalles forman parte de ese pasado y cuáles desaparecieron. La memoria selectiva que todos ejercemos para sobrevivir sin culpa.

ANNA: No sé hasta qué punto realmente este encuentro les sirve para escuchar y comprender al otro. Cada uno ya está muy afianzado en su forma de ser y escuchan pero su comprensión hacia el otro está muy impregnada por todo lo que han vivido cada uno.

-Unas frases de tu personaje que te encantan…

VITO: “Cuando miras a alguien que conociste en tu juventud, es como mirar un espejo de ti mismo. Ves todo lo que pudo ser, la parte que no fue y la parte que fue.”

ANNA: “¡Es curioso!. Basta con que uno saque un pie de la mierda para poder mirar por encima del hombro a los que siguen en ella.”

-También según David Trueba, “Nadie es del todo responsable ni de sus éxitos ni de sus fracasos, sino que comparte algo con las influencias ajenas, el azar, el contexto…”  ¿Qué opinas tú sobre esto?

ANNA: Del todo responsable no es. Pero una parte de responsabilidad hay que asumir aunque dentro del contexto en el que cada uno se encuentra. No podemos separarnos del lugar donde hemos nacido, de dónde vienen nuestros padres, de quiénes son nuestros hermanos. Y, sobre todo, de las oportunidades que hemos o no tenido. 

VITO: El azar marca mucho la vida de estos personajes. Vienen del mismo lugar pero sus vidas han ido por caminos muy diferentes. Hay algo que no se puede explicar sobre por qué según qué personas llegan a una vida más plena y otros no consiguen superar los escollos que el camino les va poniendo. La dureza, la crueldad y las virtudes del azar en las vidas de estos personajes cobran mayor contraste en las miradas de uno sobre el otro.

-¿Qué destacarías de los elementos escénicos de esta función?

VITO: Tanto la música como la escenografía se mueven entre la realidad y el recuerdo. Entre algo onírico que flota en el ambiente. No es una escenografía realista, pero a la vez lo es. Los recuerdos, el ensueño, el pasado y cómo los recuerdas se fijan en los espacios y en la música del pasado. Esa distorsión, esa reformulación y ese recuerdo deformado están presentes en los elementos escénicos.

La escenografía y el vestuario son de Beatriz San Juan, la Iluminación de Pedro Yagüe y la Música y el espacio sonoro son una creación de Iñaki Estrada. Es una coproducción del Centro Dramático Nacional y Bitò. Fotografías de Luz Soria.