“In Paradisum va a ser un chute de energía, de libertad, de emoción y de movimiento que no dejará a nadie indiferente”

El bailarín y coreógrafo Antonio Ruz, Premio Nacional de Danza 2018, presenta su primera creación original para la Compañía Nacional de Danza. El pasado mes de junio investigó y experimentó con los bailarines de la CND, a través del Taller Coreográfico The Lab, compartiendo su visión y depositando su confianza en este elenco. Aquella experiencia supuso el germen de In Paradisum. Hemos hablado con él.

-En la presentación de esta coreografía comentas que “En un deseo de recuperación y puesta en valor del patrimonio musical español, esta creación rinde homenaje, por primera vez desde la danza, a Tomás Luis de Victoria…” ¿Qué más puedes comentarle a los espectadores sobre este compositor y sobre esta coreografía?

Victoria fue uno de los compositores más relevantes y avanzados del Renacimiento y su estilo innovador ha sido estudiado y admirado hasta el siglo XX. Sus polifonías vocales anuncian ya la expresión apasionada barroca. La idea de usar su música en una pieza coreográfica surgió hace unos años junto a mi amigo Pablo Martín Caminero, compositor también de esta obra. Con el tiempo, he ido desarrollando el concepto. Llevo años investigando la música española y este proyecto con la CND es una oportunidad para seguir en esa búsqueda y dar a conocer a más públicos nuestro patrimonio musical. Se trata de una danza polifónica; llevar la idea de las diferentes voces al movimiento, que con los cuerpos de los bailarines consigamos “ver” la música. En contraste con ese universo de orden y pureza, creamos un diálogo con sonidos más populares como el heavy o el tecno que también tienen algo de culto para las masas.

 

– Dices que “In Paradisum” propone un diálogo entre la música sacra y la popular, entre lo sagrado y lo mundano, la colectividad y el individuo… ¿Qué quieres transmitirle a los espectadores?

La pieza es un homenaje a la danza, un ritual colectivo del baile como instrumento de conexión con uno mismo y con los demás. La idea de trascender y sentirse parte de un todo. Planteamos una reflexión humanista sobre la espiritualidad en nuestro tiempo. Con la dramaturga Rosabel Huguet hemos trabajado para que cada espectador sea libre de hacer su propia lectura a través de las imágenes, la música, la puesta en escena y por supuesto, la coreografía.

– ¿Cómo va a ser la ambientación escenográfica?, ¿Qué tiene que ver con las pinturas de “El Greco”?

Siempre me he sentido muy atraído por su pintura y al empezar a investigar esta idea encontré esta conexión temporal y conceptual con Tomás Luís de Victoria. A veces se han comparado. La visionaria intensidad de la pintura de El Greco evoca esa trascendencia a la vez humana y divina; como una santa locura entre lo terrenal y lo celestial. El concepto estético de In Paradisum se inspira en la paleta cromática y lumínica su pintura. Esa luz que nace de los cuerpos y apenas produce sombras; esos colores tan vivos y actuales. La escenografía de Paco Azorín es un contenedor minimalista perfecto para el genial vestuario de Rosa García Andújar y la potente luz de Olga García. Es un trabajo de equipo maravilloso a favor de una misma idea.

-¿Por qué no debemos perdérnosla y reservar ya una entrada para este estreno?

Por lo que estamos sintiendo en el proceso de ensayos, In Paradisum va a ser un chute de energía, de libertad, de emoción y de movimiento que no dejará a nadie indiferente. Es un viaje humano en el tiempo que conecta al público entendido con el menos habituado a la danza contemporánea. Ver al elenco de la CND en este nuevo registro es una oportunidad única que no hay que perderse.

-¿Qué se podría hacer, según tu opinión, para acercar más la danza a los jóvenes?

La clave está, como en casi todo, en la educación. Incluir las enseñanzas artísticas en los currículos de escuelas públicas y privadas acercaría a la danza desde la formación primaria. Además de un arte maravilloso, la danza es una profesión tan digna como otras y requiere un rigor muy beneficioso para afrentarte a la vida. Además de tener beneficios en la salud. Por mi experiencia en otros países de Europa, si desde pequeños normalizamos la danza como un trabajo y nos acercamos a ella desde el juego y el respeto, la visión de los jóvenes cambiaría por completo y estaríamos creando un público potencial de danza.    

-¿Por qué crees que todavía se programa en los Teatros poca danza?

Aunque nunca es suficiente, en España hay programación de danza, solo falta difusión y visibilidad en los medios. Así que una obra de teatro permanece en ocasiones en cartel más de un mes, los espectáculos de danza apenas están 3 días. Solo las compañías nacionales tienen temporadas más largas. Hay una falsa creencia por parte de las instituciones de que la danza no llena teatros. Al público hay que educarlo y cuidarlo, y eso es un trabajo que requiere lealtad y compromiso con nuestra profesión.    

– ¿Cuál sigue siendo la asignatura pendiente en España con la danza?

Para mí hay muchas: la creación de un teatro de la danza, ayudas fijas a las estructuras de las compañías independientes que sobreviven pero siempre en la precariedad, una red de centros coreográficos oficiales en todo el país, la puesta en vigor del estatuto del artista que proteja y ampare a los profesionales de la danza… Del 8 al 11 de abril. Teatros del Canal. www.teatroscanal.com

 

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Antonio Ruz es en la actualidad, y desde hace años, uno de los creadores más destacados de la danza en nuestro país. Su discurso, desarrollado al frente de su propia compañía fundada en 2009, o con interesantes colaboraciones para reputadas agrupaciones nacionales e internacionales, como la alemana Sasha Waltz & Guests, se sustenta en un acentuado interés por el carácter más abierto de la danza. Una apertura que es resultado, tanto de una amplia formación, como del desarrollo de su homilía creativa, enmarcada en la danza contemporánea, pero también en la danza española y el flamenco y en el encuentro de ambas. Fue en 2009, fruto de una necesidad personal y artística, cuando Antonio Ruz crea en Madrid su propia compañía de danza con la que ha presentado sus trabajos en Europa, África y América del Sur. Al frente de esta agrupación, ha continuado el creador desarrollando su discurso de corte y resultado ecléctico y comenzó a impulsar, al mismo tiempo, la particular relación que mantiene con la música, a menudo en directo, siempre protagonista junto al movimiento, identidad del discurso de obras recientes. Algunos ejemplos son Ignoto (2011), Premio RCH a la Mejor Interpretación en el Certamen Internacional de Coreografía Burgos-New York 2011;  Libera Me! (2012), con el coro alemán Vocalconsort Berlin; Vaivén (2014), junto a Juan Kruz de Garaio Esnaola; À L’espagnole, fantasía escénica (2015), con el conjunto barroco Accademia del Piacere (Fahmi Alqhai), Premio Mejor Coreografía PAD (Asociación de Profesionales de la Danza de Andalucía) y Premio Gema al Mejor Espectáculo innovador en 2015 (Asociación de Grupos Españoles de Música Antigua); Recreo.02 (2015), espectáculo inaugural del nuevo Colegio Alemán de Madrid; Beautiful Beach (2015) y recientemente Double Bach (2016), junto al músico y compositor Pablo M. Caminero y la reconocida bailarina Tamako Akiyama. Otros espectáculos estrenados con su colectivo son No Drama (2010) y Ojo (2012), coproducción del Festival de Otoño en primavera y Sasha Waltz and Guests y Premio Mejor Coreografía PAD (Asociación de Profesionales de la Danza de Andalucía). Director y coreógrafo del espectáculo Electra (2018) para el Ballet Nacional de España (director: Antonio Najarro) estrenado con éxito en el Teatro de la Zarzuela de Madrid y posteriormente en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida 2018. Presente (2018) es el último trabajo de su compañía con el apoyo de los Teatros del Canal, Madrid. Entre sus últimos proyectos de encargo figuran el espectáculo pedagógico L’OBC balla Ravel (2029) de L’Auditori de Barcelona y la zarzuela El Barberillo de Lavapiés (2019) bajo la dirección teatral de Alfredo Sanzol. Recibe el encargo del Museo de la Universidad de Navarra para dirigir el proyecto creativo Transmutación (2019). Entre las menciones y galardones que dibujan su trayectoria, figuran el reciente Premio Nacional de Danza 2018 en la Categoría de Creación y el Premio “Ojo Crítico” de Danza 2013 RTVE.