Paloma Córdoba y Esther Isla protagonizan esta producción del Centro Dramático Nacional basada en el texto de Joan Yago y dirigida por Beatriz Jaén.

Que usted no sienta pasión por los trenes, que no le interesen en absoluto, que los aborrezca o incluso que le repugnen, no significa que no necesite saber su historia. Nos gusten o no nos gusten forman parte del paisaje en el que vivimos. Y su presencia en este paisaje, igual que la de las iglesias y los pantanos, igual que los inmensos campos de colza o las urbanizaciones semidesiertas, no tiene una naturaleza arbitraria. Por eso esta noche intentaremos hacer un ejercicio de memoria, con la esperanza de hacer al mismo tiempo un ejercicio de justicia.

«Para adentrarse en la historia de España hay que tener algo de aventurera, de espeleóloga. Es como adentrarse en una gran montaña. Una montaña que, a lo lejos, vista desde el asiento de un tren, con la cabeza apoyada en la ventanilla y la música sonando en tus cascos, te parece amistosa y accesible; pero que, de cerca, cuando te pierdes entre sus macizos y cañones, revela su verdadera naturaleza; furiosa, temible y, a la vez, liberadora. Breve historia del ferrocarril español es el viaje a través de esa montaña. Un viaje valiente y desenfadado al siglo XIX donde, recién inaugurado el capitalismo en España y con Isabel II como reina, nos acerca a la estrecha relación que ha existido entre quienes regentan las estancias del poder y los provechosos beneficios del ‘desarrollo’. Y ante este panorama de negocietes, corruptelas y fiestas interminables, que son una verdadera tradición en este país, me pregunto: ¿cuántos escándalos son necesarios para que ya ninguno nos haga sacar los dientes? ¿Existe aún la posibilidad de escandalizarnos?», comenta su directora. Del 19 de abril al 26 de mayo. Teatro María Guerrero. Sala de la Princesa.