Eloy Arenas, Rebeca Plaza, Rebeca Brik, Guillermo SanJuán y Asier Iturriaga protagonizan la onceava temporada de esta exitosa comedia de Jordi Galcerán dirigida por Gabriel Olivares. En ella Berta, una joven estudiante, está embarazada de Manel, su novio, pero todavía no se ha atrevido a decírselo. Y es que no sabe qué hacer. Por no saber, no sabe ni si su novio realmente la quiere. Silvia, su compañera de piso, le ofrece la solución: Burundanga, la droga de la verdad, una sustancia que hace perder la voluntad a quien la toma y provoca la sinceridad más auténtica… Hablamos con REBECA PLAZA:

−¿Quién es y cómo es tu personaje?
Mi personaje es Silvia, amiga y compañera de piso de Berta. Es estudiante de enfermería y es puro nervio. No tiene filtro, es divertida, alocada, espontánea…Tiene las cosas muy claras y sabe cómo conseguirlas. Intenta ayudar a su amiga de una manera bastante peculiar y se le va un poco de las manos. Es un espíritu libre. Como actriz es un auténtico disfrute darle vida y está siendo una de las experiencias más divertidas de toda mi carrera. Me lo paso muy bien y creo que eso también le llega al público.

«El texto de Galcerán es un engranaje perfecto, está lleno de giros y situaciones inesperadas que hacen que el público entre en la historia desde el principio…»

−Gabriel Olivares, su director, comenta que “Burundanga es una comedia desternillante que plantea preguntas como ¿Hasta dónde puedes perdonar por amor? O ¿Es conveniente saber siempre la verdad?” 
Estoy totalmente de acuerdo en que a más de uno se le pasarán estas preguntas por la cabeza durante la hora y media que dura la función. A mí me pasó. Creo que por amor puede perdonarse prácticamente todo y que no siempre es conveniente saber la verdad. Es posible morir, e incluso asesinar, con la verdad. Hay verdades que duelen como una patada en la espinilla y que preferirías no saber nunca. Con esto no digo que haya que vivir en el engaño. Platón decía que “Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad”.

 

−Entre romances, drogas, triquiñuelas y embarazos, se habla de la banda terrorista ETA. ¿Qué pócima tiene el humor para permitir que los temas más delicados logren la carcajada de la gente?
En «Burundanga» comunicamos con el humor y no hay mejor antídoto para el dolor que la risa. Estiramos esos límites del humor para enfrentar al público con sus propios límites, para sacarles una carcajada sobre algo de lo que nunca habrían imaginado que podrían reírse. Eso es fantástico. En la obra hay humor, intriga y mucha ironía.

−¿Cómo describirías la personalidad de tu compañera de piso que interpreta Rebeca Brik?
Berta es el contrapunto de Silvia. Ella está muy enamorada de Manel pero no está segura de si ese amor es correspondido. Es muy vulnerable y se deja influenciar fácilmente por Silvia. Berta es el polo opuesto de Silvia, pero les une una gran amistad y son capaces de hacer lo que sea la una por la otra. Hasta de jugarse el trabajo por robar escopolamina.

-¿Y la del personaje de Eloy Arenas?
El personaje de Eloy Arenas es el tío Jaime, que es el tío de Silvia. Es un empresario catalán bastante rico que misteriosamente tiene un pasado revolucionario antifranquista que Silvia desconocía y del que acabará enterándose a lo largo de la obra. Eloy siempre dice que su personaje es “el verso suelto de Burundanga” y realmente lo es.
Gracias a él la obra sigue en constante evolución y actualización, es el único que tiene licencia para cambiar el texto de Galcerán cuando la ocasión lo requiere. Para mi es el alma de la función.

−La obra se estrenó en 2011 y todavía está en cartelera. Para Eloy Arenas, tu compañero en escena, “el éxito ha radicado en el boca-oído y en las recomendaciones a amigos, familiares, compañeros de trabajo…”, ¿qué añadirías? 
Añadiría que el éxito de «Burundanga» radica en parte gracias al gran trabajo de todas las actrices y actores que han pasado por la obra y han ido añadiendo matices y colores nuevos a los personajes. A la dirección brillante de Gabriel que hace que salgas del teatro amando esos personajes, empatizando e incluso identificándote con ellos y ellas.

Como dice Eloy Arenas, «en Burundanga solo hay tiempo para respirar y reír”. También el texto de Galcerán es un engranaje perfecto, está lleno de giros y situaciones inesperadas que hacen que el público entre en la historia desde el principio. Muchas veces el público tiene que decidir si reír o escuchar lo que viene después. Y, por supuesto, gracias al público que no ha dejado de recomendar la obra en estos 11 años y que repite. 

-¿Qué tipo de humor hay en escena?
Es una comedia de situación con la que el público no para de reírse desde que se levanta el telón. Una de las cosas que más me dice el público  que viene a verla es que es como si estuvieran viendo un capítulo de «Friends» desde el sofá de su casa y eso es gracias a la dirección de Gabriel Olivares que la pensó como una sitcom.

−¿Consideras que hay límites para el humor en un escenario? ¿Por qué?
El humor por definición es una disposición del ánimo por lo que no tiene límites o no debería tenerlos. Pienso que vivimos en una sociedad bastante represiva con el  humor y llena de ofendidos donde todo se polariza y se magnifica en parte por culpa de las redes sociales. Con esto no quiero decir que no tengas derecho a ofenderte, pero no puedes censurar todo lo que no te gusta. Yo creo que los límites del humor los marcamos las personas y nuestro propio contexto.

¿Con qué aprendizaje te quedas del texto de Jordi Galcerán?

Habla de muchas cosas, pero creo que es una historia donde se le da mucha importancia al amor. El amor de Berta hacia Manel. El amor de Silvia hacía su amiga Berta, que intenta ayudarla como puede. El amor del tío Jaime por su sobrina, que intenta salvar la situación. También la importancia de la amistad que es un poco el motor de la historia. (Fotografías de escena: Eva Gascón). Teatro Maravillas. Más información en Burundanga – Teatro Maravillas