Un surrealista y divertido espectáculo que forma parte del ciclo «Diálogos contemporáneos» de la CNTC, en el que se invita al espectador a ver una obra un poco menos convencional de lo que se espera del título. Con Xavier Albertí y Alejandro Bordanove. Es un diálogo estrictamente vinculado al de su obra literaria en el que Calderón de la Barca es un personaje más en el montaje.

La pieza es una aventura a partir de los restos óseos que se conservan en el Museo de Artes Escénicas del Instituto de Teatro de Barcelona y de la labor de investigación cuasi policiaca que se está llevando a cabo desde el año 2020 para poder encontrar los restos óseos del dramaturgo.
Bajo un prisma surrealista e hilarante la pieza cuestiona la «reliquiomanía», que teniendo inicialmente su origen en la veneración de los restos de los mártires en los primeros tiempos del Cristianismo, y sostenida durante siglos por la Iglesia Católica, ha ido integrándose e invadiendo todos los ámbitos de la cultura popular. Un intento de convertir cadáveres ilustres en paradigma de una acción cultural más propia de la cultura pop. Al hilo de esto se desliza también una reflexión acerca del significado y el peso del relicario en la cultura actual y a la par, se lanza una cuestión acerca de la conveniencia de destinar los fondos públicos a la búsqueda de una osamenta, o si no sería mucho más enriquecedor dedicar esos fondos a la investigación y divulgación de las obras de uno de los dramaturgos más inmensos y prolíficos de la literatura universal.

«Si algo tienen los artistas que trascienden a su época, es la capacidad de señalar las incongruencias, de mirar desde los márgenes, de ser los locos que desde la gavia son capaces de apuntar a la dirección de una lógica enfrentada al poder. La historia pretende convencionalizar sus existencias para poder normativizar sus obras. Al igual que vivimos en un siglo donde se hace un esfuerzo por deconstruir los imaginarios que conforman las desigualdades, debemos mirar más allá de las estatuas que la historia nos configura para encontrar a los verdaderos creadores. Seguimos teniendo una deuda con Calderón, considerado mundialmente como uno de los más grandes dramaturgos, a la altura de Shakespeare y Sófocles. Frente a la visión que nos lo presenta prioritariamente como un sacerdote contrarreformista, es nuestro deber confrontar una mirada más visceral, desconvencionalizadora, heterogénea y heterodoxa del gran creador del Siglo de Oro. Sus versos son interpretados para generar corrientes de opinión y, como en los casos de las reliquias cristianas, sus huesos, posibles instrumentos de poder. Esos huesos, en su gran mayoría perdidos, pertenecían a un hombre que sentía, sufría, luchaba y gozaba. En nuestra mano está cómo usar esos restos atrapados en la terrenalidad. ¿Huesos o versos?», comenta Xavier Albertí que también es el autor y director de esta pieza…» 

Fotografía de Sergio Parra. Del 11 al 18 de Abril. Teatro de la Comedia (Sala Tirso de Molina).