Una obra a partir del texto de Albert Camus, con versión de Clàudia Cedó y dirigida por Marco Paiva.

“Una compañía de teatro retirada vuelve a los escenarios para representar una adaptación de Calígula de Camus. El director de la obra, Jesús (Jesús Vidal), ha soñado que se suicidaba y se ha replanteado el sentido de su existencia. El estreno del espectáculo se convertirá de repente en su objetivo vital, el absoluto, la luna. Pero su apetito de unidad y orden no encaja con la irreductibilidad de este mundo a un principio racional, ni con la diversidad que existe en su propia compañía de teatro: una actriz mayor que no puede memorizar texto, un escenógrafo que no ve, una cantante que no oye, actores que hablan idiomas distintos… los ensayos imposibles llevaran a Jesús a tomar la decisión de matar a la actriz sorda que interpreta a Calígula, en un torpe intento de acercarse a la perfección. Pero la tiranía es como los geranios, vuelve a nacer cuando la cortas. Aparecerá un segundo Calígula. Y un tercero. Y un cuarto. La compañía se dará cuenta de que la revuelta es el único camino hacia la libertad, así que mataran a Calígula una y otra vez. Y aún cuando el último Calígula muera, deberán mantener los ojos abiertos. Pues cómo dice Camus, la verdad está ahí, en lo que continúa…”, explica su directora.

“Albert Camus decía en El mito de Sísifo que una de las pocas posiciones filosóficas coherentes es la rebelión. El enfrentamiento perpetuo del hombre con su propia oscuridad. La exigencia de una imposible transparencia. Poner el mundo en tela de juicio en cada uno de sus segundos. La rebelión es esa presencia constante del hombre ante sí mismo. No es aspiración, carece de esperanza. La rebelión no es sino la seguridad de un destino aplastante, sin la resignación que debería acompañarle. Ante el absolutismo, ante la asfixiante homogeneidad que se nos impone, existe una alternativa feliz: La posibilidad de encajar el absurdo, entender el desorden y la diversidad cómo la parte y el todo de la vida. Sísifo, sentenciada a subir a cuestas la misma roca hasta la cima de la montaña una y otra vez, se da cuenta de repente de que aquello no es una condena, sino que sencillamente es su condición. Aceptar el absurdo no tiene nada de conformismo, nada de resignación, no es una actitud estática, debe ser una lucha constante. Una tensión en contra de todo totalitarismo que no comprenda que la contradicción, la diferencia, la diversidad deben ser vividos. Y en esta lucha, en ese equilibrio en el límite, es en dónde se halla la dignidad…”, comenta su directora.

Reparto: Jesús Vidal (Jesús), Maite Brik [Maite, Maite (Mujer de Mucio), Maite (Cesonia), Maite (Tercer poeta), Maite (Sexto poeta)], Paulo Azevedo [Paulo, Paulo (Mucio), Patricio, Paulo (Helicón), Paulo (Primer poeta), Paulo (Cuarto poeta), Paulo (Séptimo poeta)], André Ferreira [André, André (Calígula), André (Escipión)], Rui Fonseca[Rui, Rui (Helicón), Rui (Segundo poeta), Rui (Quinto poeta)], Luís Garcia [(Luís, Luís (Calígula)], Ángela Ibáñez (Ángela) y Fernando Lapeña [Fernando, Viejo patricio, Fernando (Casio)].

Es una Coproducción del Centro Dramático Nacional, Teatro Nacional D. Maria II y Terra Amarela. (Fotografías de ensayos de Luz Soria). Del 19 de mayo al 6 de junio. Teatro María Guerrero. Inicio – Centro Dramático Nacional (mcu.es)