Carmen Conesa es una de las protagonistas de esta versión de la famosa obra de Isabel Allende, dirigida por Carme Portaceli. La autora narra la historia de la familia Trueba a lo largo de cuatro generaciones en un período histórico que abarca casi un siglo en Chile que atraviesa enormes cambios sociopolíticos que culminan en una dictadura devastadora. Una coproducción de Teatro Español, Grec 2020 Festival de Barcelona y Teatre Romea.

-Carmen Portaceli dice en la presentación de esta obra: “Es maravilloso en esta novela la tensión que hay entre la memoria, las contradicciones, la violencia, y cómo se rescata el sentido de reconciliación con las cosas que pasan en un país y en una familia…”, ¿estás de acuerdo?

Sí, estoy de acuerdo. Como dice Isabel Allende, la autora, “la historia de esta familia es un micromundo que pasó al Macromundo que fue su país, Chile, y también de lo que le ocurre al Mundo entero en esa época histórica…”

«La mujeres de esta obra son sabias y prácticas. Con mucha conciencia social, política y humana. Derrochan amor…»

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-Háblanos de tu personaje…

Clara del Valle es una mujer mágica, clarividente, que se pasa la vida experimentando con fenómenos paranormales. Mueve objetos sin tocarlos, adivina los objetos que hay dentro de una caja, se conecta mágicamente con el mundo de los espíritus. Practica la telequinesis. No es la típica ama de casa pero mantiene a la familia unida con su amor, sus predicciones y su magia. Es un personaje maravilloso, un regalo por parte de Portaceli y lo recordaré toda la vida. Este personaje era la propia abuela de la autora.

 

– ¿Cómo son las mujeres de esta obra?

Las mujeres en esta obra son un reflejo de lo que eran las mujeres de Tierra pero tienen esa grandeza de entender todo lo que ocurre alrededor. Son sabias y prácticas. Con mucha conciencia social, política y humana. Derrochan amor y tienen unos principios morales que no son castrantes, son de dignidad y de orgullo interior. Es una moral en la que se mezclan la magia y la superstición. Son mujeres que soportan las cosas que ocurren pero que también son idealistas. En el caso de Nívea, mi madre, es una luchadora y una activista política impresionante.

– Una mujer, Alba, encuentra los diarios de su abuela y empieza a escribir la historia de la familia del Valle, protagonizada por cuatro generaciones de mujeres y de otras personas de las familias Trueba y García, que narran, también, la historia de Chile…, ¿qué más les podemos contar a los espectadores sobre la trama de esta función?

Yo no añadiría más. No debemos contar muchos secretos ni sorpresas o tramas. El público debe venir a verla, tanto las personas que han leído la novela como los que no la han leído. Es un viaje maravilloso, mágico y con una adaptación muy bien hecha y una gran dirección.

– ¿Con qué dos frases de tu personaje te quedarías?

– “Morir es como nacer. Sólo un cambio”

Y cuando Clara le dice a su marido: “Los celos no son para mí pero a ellas no les hagas daño”.

– ¿Cuáles son los principales temas de los que nos habláis en escena?

Habla de temas esenciales como son la vida, la muerte, el sufrimiento y, sobre todo, del amor, que es vital en esta función y en la vida. Está claro que el mundo sociopolítico les hace dar volteretas pero, en el fondo, lo que les protege de todo lo que les ocurre es el amor.

-Dice Carme Portacelli que “Toda la obra es como un laberinto de la historia lleno de realismo mágico en el que se aprecia cómo la política planea sobre las cabezas de las personas sin que tengamos nada que ver con ella…”, ¿Qué añadirías al respecto?

Añadiría una frase que dice mi personaje, cuando ha fallecido. Sigue protegiendo a toda la familia de los peligros pero en los cataclismos más terribles, que ocurren sin que ellos puedan evitarlos, la protección de la abuela Clara no funciona. Dice: “los espíritus protectores son ineficaces en los cataclismos mayores…”

-¿Cómo es esta versión de Ana Maria Ricart y Carme Portaceli?

Se han centrado en crear una versión emocional, emotiva, con una gran sensibilidad. Pero es una versión fiel a ese momento histórico que vivía el país. Y cito una frase que me dijo Carme Portaceli: “solo tocando el corazón de las personas puedes hacer cambiar sus mentes”. En la versión no se pierden los grandes acontecimientos históricos que están en la novela.

-¿Qué tipo de humor hay en “La casa de los espíritus”?

Es un humor sencillo, muy realista y muy cotidiano pero, a la vez, tiene momentos surrealistas porque esta familia es el “vive como quieras” en esos momentos en los que podían vivir tranquilos, pese al peligro que siempre subyace en sus vidas. Hay escenas que son muy dalinianas y recuerdan a veces a la serie “Twin Peaks”, de David Lynch. Dan mucho aire a la función y dejan respirar al espectador.

-¿Qué destacarías de la escenografía y del vestuario?

La escenografía de Paco Azorín y el vestuario de Carlota Ferrer son imprescindibles en este viaje al que Carme quiere llevar al espectador. Destacaría la abstracción tan bella de la escenografía. Azorín es un poeta y ha hecho una metáfora del momento histórico, también sangriento a veces. Y Carlota tiene un talento y un gusto surrealistas y muy pictóricos. Es un estilo muy personal, poético también, ayuda al actor/actriz a terminar de componer su personaje.

En el escenario están también Jordi Collet (que da vida a Esteban García y a Jean de Satigny), Inma Cuevas (Nívea del Valle y Blanca Trueba), Francesc Garrido (Esteban Trueba), Gabriela Flores (Tránsito y Férula), Pilar Matas (Nana y Petra García), David Fernández “Fabu” (Nicolás Trueba, Pedro II, Coronel Hurtado, Cura, Dr. Cuevas y Presidente), Miranda Gas (es Alba), Borja Luna (Pedro III y Miguel) y Guillermo Serrano (que da vida a Jaime, a Severo, al Padre Dulce José y al Administrador). Fotografías de Jesús Ugalde. Del 24 de abril al 16 de mayo. Teatro Español. www.teatroespanol.es