Gabino Diego y Cecilia Solaguren protagonizan esta producción de Pentación Espectáculos dirigida por Magüi Mira. Dan vida a una pareja que lleva 9 años de buena relación pero también 14 meses de sequía sexual. Una situación que intentan resolver en el escenario del Teatro, pidiendo la ayuda del público. Una comedia que aborda los juegos de la seducción, de la conquista y del deseo de forma valiente, directa e inteligente, pero también desde el humor. Hablamos con los dos actores protagonistas.

CECILIA SOLAGUREN
– ¿Con qué adjetivos describirías la personalidad de tu personaje?

Cecilia es una mujer inteligente, apasionada, fuerte, sensible, con sentido del humor. Un poco exigente con su pareja pero esa forma de comportarse es para tapar algunas situaciones o vivencias del pasado que le han hecho ser de esa manera. “Eres una apisonadora” le dice el personaje de Gabino en una escena pero puede que esa manera de comportarse responda a que no tiene la solución a sus problemas. Le llega a decir a Gabino en otra escena: “¡Dame lo que necesito!”. Pero ella también es consciente de que él es inteligente y tiene sentido del humor.

– ¿Qué temas principales aborda esta función según tu opinión?
La evolución de la mujer y del hombre desde hace muchos años en la pareja ha hecho que surjan muchas veces preguntas como ¿Cuáles son los roles actuales? ¿Cómo se puede volver a empezar?. Porque cada uno debe crear el rol que quiera crear. Romper con los roles establecidos es complicado pero generar otros roles sanos, buenos y consensuados es bueno. También pienso que un cambio sentimental, si no hay una crisis, no se puede dar y que la sociedad influye mucho en las relaciones íntimas. Yo sólo tengo preguntas al respecto. Ellos bailan, el personaje de Gabino canta en escena. Ellos han cantado, bailado y se han reído mucho durante sus años de relación pero algo importante les está fallando. Y en esa necesidad que tienen ellos de solucionar la situación actual pasarán muchísimas cosas. Ellos hacen bromas con eso de ser un “mojigato” que es alguien pusilánime o medroso con el sexo. Ellos saben que no lo son, que su situación es temporal.

– Has declarado “Ahora más que nunca estoy sintiendo la comunión con el público”, ¿cómo está reaccionando el público durante los meses que lleváis de gira con esta función?
En esta función no sacamos al público al escenario pero el público se va a convertir en juez, en amigo o en enemigo muchas veces durante la función. La gente desde el primer momento entiende el código de la obra y es muy importante para arrancar bien. Evidenciamos que les vemos, ellos saben que les vemos. No hay cuarta pared en ningún momento. Se juega con él. Me he sentido muy respaldada por el público en estos meses. Al terminar la función me gustaría abrazar a cada uno de los espectadores no sólo por venir sino por la actitud con la que vienen porque parece que nos están diciendo: “¡Estamos contigo. Adelante!”. Es muy emocionante y alimenta el alma.

– ¿Qué es lo que más te conmueve de “Los mojigatos”?
Esta obra tiene mucha hondura. Lo que más me conmueve es la lucha de ambos por intentar que vuelva la alegría, por solucionar los problemas y esa relación que hay en Cecilia entre “estoy triste y caída pero intento estar bien”. Me desarma. Es como ver a un niño que se ha caído pero se levanta de nuevo.

– ¿Por qué hay que ir a veros al Teatro Bellas Artes?
La salud mental hay que cuidarla y el Teatro nos la aporta y nos ayuda a estar bien. Genera imaginación y se vacía por un tiempo esa cabeza llena de negatividad porque le ha dado durante una hora y pico el aire. Necesitamos irnos a otros Mundos, evadirnos de la realidad.

– ¿Qué destacarías de los elementos escénicos?
Son preciosos y bellos. Están pensados, son armónicos. Y nos ayudan mucho a contar esta
historia. La pareja cuida los objetos que les rodean.

GABINO DIEGO
– ¿Cómo describirías a tu personaje?
Jaime (Jimmy) es un tío de clase media-alta, que da clases. Está muy enamorado de su mujer pero en la actualidad es una persona que está tratando de “ser un hombre que no tiene que ser hombre”. Intenta complacer a su mujer que le plantea los problemas de forma directa pero no sabe bien cómo hacerlo. Intenta no ser duro, no ser machista, no ser controlador, pero a veces le salen esas facetas, de forma momentánea. Dice una frase que a mí me gusta mucho: “Yo no quiero que nadie piense que yo apruebo este tipo de cosas. Trabajo cada día para ser ese hombre que no soy pero aún no estoy ahí, todavía no estoy”.

– ¿De qué nos habla esta obra?
Habla de cómo se sienten los hombres y las mujeres en la actualidad. Habla de los modelos de seducción “de igual a igual”, del “Me too”, de las relaciones en las que se tiene en cuenta al otro. Se habla del maltrato, del abuso infantil, de la impotencia, del feminismo, de las relaciones en las redes sociales… Habla de ¿cómo renovamos el lenguaje que utilizamos para renovar el deseo sexual que es muy necesario?. Y todos los temas los aborda de forma inteligente. Muchas veces esta pareja tampoco puede expresar cómo se siente en su relación y suben a la red lo que no se atreven a contarle al otro. Descubren que el otro ha subido cosas utilizando un seudónimo. La función nos dice que, “aunque ha cambiado mucho la forma de seducir y de ligar, al final la esencia de las parejas es que están formadas por dos seres de carne y hueso, cada uno con su sensibilidad y sus sentimientos”.

-En “Los mojigatos” se utiliza al público como terapeuta…
Sí, así es. Muchos espectadores se sienten identificados con lo que les ocurre a los dos protagonistas. Es un striptease en el que los dos personajes se van desnudando poco a poco, mostrando partes de su relación en el escenario. El Teatro podrá cambiar pero al final lo que quiere ver el espectador es al actor o a la actriz mostrándose, desnudándose, en persona. El canal de comunicación entre el público y nosotros es directo en esta obra.

– Magüi Mira dice que “Los mojigatos es una comedia inteligente, valiente, descarada y transgresora”, ¿estás de acuerdo?
Sí, sin duda. Y diría también que es fresca y muy original. Magüi Mira lo ha hecho muy bien, ha sabido dirigirnos e ir a la esencia del texto que es la interactuación en algunos momentos con el público como en los momentos privados de los monólogos que tiene cada personaje. Esas situaciones convierten la función en una obra muy original.
– ¿Qué les dirías a nuestros lectores para animarles a que vayan a veros al Teatro?
Que se lo van a pasar muy bien porque es una función que está llena de humor, aunque se
reflexiona sobre temas importantes y tiene una base dramática. Y el humor es una válvula de escape para salir de esta situación que vivimos porque es parte de la vida y de la personalidad de muchas personas. Y que el Teatro ahora mismo es de los sitios más seguros. También les diría que “Los mojigatos” tiene un final muy esperanzador. Teatro Bellas Artes. www.teatrobellasartes.es