La actriz protagoniza (junto a Pere Ponce, Marcial Álvarez, Esther Isla, Francesc Galcerán y David Huertas) esta adaptación de Eduardo Galán de la famosa novela de Emilia Pardo Bazán. Un alegato contra la violencia y la crueldad, que se centra en el enfrentamiento entre el deseo, la pasión y el amor, la violencia rural del mundo caciquil y la cortesía y las buenas maneras de la ciudad de Santiago de Compostela. Dirigida por Helena Pimenta.

-Das vida a dos personajes: Sabel y Rita. Preséntaselos a los espectadores…

Sabel es la criada de Don Pedro, el dueño de los Pazos a los que llega Julián, el párroco que acaba de salir del seminario. Para ella el cura es diferente de todos los hombres que ha conocido. Tiene un hijo ilegítimo de Don Pedro llamado Perucho, y es hija de Primitivo. Su relación con Don Pedro es puramente sexual y de poder. De él con ella, por supuesto.

Rita representa la vida en la ciudad. Es prima de Don Pedro. Las dos son mujeres que tienen muchos rasgos en común respecto al carácter pero, como su clase social y la vida que han vivido es tan diferente, el recorrido de sus vidas es totalmente opuesto.

-En la presentación explica la productora que “esta versión es un alegato contra la violencia y la crueldad, centrándose en el enfrentamiento entre el deseo, la pasión y el amor”, ¿qué añadirías?

Que también es un pilar importante de la trama el tema de la moral castrante católica que se vivía en el siglo XIX.

“Esta función sigue vigente porque vivimos con las ideas políticas, con las creencias religiosas y con nuestro momento sociocultural como yugo”

-En esta obra también se abordan la política, la religión, el mundo sórdido y rural de la época…

Doña Emilia Pardo Bazán era una genia al plasmar con tanta exactitud lo que se estaba viviendo en su época. Sus novelas son obras ficticias pero también muy realistas porque hablan de cómo se vivía en ese momento.

-Emilia Pardo Bazán fue una mujer adelantada a su tiempo pero también muy contradictoria: era tan feminista y naturalista como católica. ¿Crees que esas contradicciones las trasladó a sus personajes femeninos?

Ella era muy honesta consigo misma. Era capaz de convivir con dos pensamientos, al parecer contrarios entre sí, aunque quizás los que no lo entendemos somos nosotros. Adelantada a su época, sí. Y a la nuestra parece que también. Sí lo trasladó a sus personajes, aunque yo a Sabel y a Rita las siento completamente coherentes, la verdad.

«Emilia Pardo Bazán era apasionada, inteligente y divertida. Y abrió un camino para todas las demás…»

 

-Si tuvieras que presentarles brevemente a los jóvenes a Emilia Pardo Bazán, ¿qué les dirías?

Era una mujer con ideas muy novedosas, que se atrevió a vivir una vida diferente a todas las demás mujeres. Era apasionada, inteligente y divertida. Y abrió un camino para todas las demás.

-¿Por qué crees que esta función sigue estando vigente en la actualidad?

Porque seguimos viviendo con las ideas políticas, con las creencias religiosas y con nuestro momento sociocultural como yugo. Estamos completamente atrapados, aunque puede que más conscientes de que esto, así como lo hemos montado, no funciona.

-¿Qué destacarías de la escenografía de José Tomé y del vestuario de Mónica Teijeiro?

Que han conseguido de una manera muy hermosa trasladarnos a los Pazos de Ulloa y al Santiago de la época. Me siento completamente abrazada por sus creaciones. (Fotografías de Pedro Gato). Del 8 de octubre al 7 de noviembre. Teatro Fernán Gómez. Más información en Inicio | Teatro Fernán Gómez (teatrofernangomez.es)