Pilar G. Almansa es la directora y adaptadora de escena de esta producción del Teatro Español que se suma así al homenaje que el Teatro le rinde a Benito Pérez Galdós (que fue su director artístico en la temporada 1912/13) en el centenario de su muerte. Según su directora, “Como Concha Ruth, Teodosia, Emilia, Lorenza y tantas otras, también he caído rendida al encanto de su verbo, a su guasa (¡Benito me hace reír a carcajadas!), a sus observaciones de fina ironía (que tanto me revelan de los otros y de mí misma), a su enorme humanidad de desclasado socialista. Benito es, sin duda, sorprendente, genera confianza, ama la vida….” Una función protagonizada por Jesús Noguero, Carmen Conesa, Marta Aledo, Amparo Fernández, María Ramos, Ainhoa Santamaría y DIANA PALAZÓN. Charlamos con esta última.

-¿Qué temas aborda “Galdós: Sombra y realidad” según tu opinión?
Habla de cómo entendemos el amor, de las convenciones sociales enmarcadas en nuestro contexto histórico, de las cuentas pendientes que aparecen en el último instante, de la vida y de la muerte. De las mujeres que compartieron su vida con Galdós, de las mujeres que él creó de su puño y letra. Pero, por encima de todo, de la libertad.

– ¿Con qué adjetivos describirías la personalidad de tus personajes?
Doy vida a cuatro de las heroínas de ficción de Galdós: Marianela, Tristana, Fortunata y Doña Perfecta. Marianela representa lo salvaje de la naturaleza, la libertad, la bondad y la desgracia de ser fea en un mundo en el que lo que prima es lo que se ve con los ojos de la cara y no con los del corazón.
Tristana es la juventud truncada, la inocencia mancillada, el drama de no poder ser libre por ser mujer. Es una flor cortada antes de tiempo.
Fortunata es la pasión, el amor, el infortunio de enamorarse de un hombre de otra clase social. El amor fiel, constante, hasta el final, hasta sus últimas consecuencias.
Doña Perfecta es la rigidez moral, el miedo al progreso, las tradiciones y la religión como pilar básico de la vida. El odio, la intolerancia.

– Dicen que Galdós conocía muy bien a las mujeres y que las retrataba muy bien en sus obras, ¿estás de acuerdo? 
Cuando leo a Galdós una de las cosas que más me atrapan es su capacidad de crear los personajes femeninos con tanta riqueza interior, con tantísima profundidad y humanidad. Están llenos de colores, de matices. Están realmente vivos. Es muy evidente que conocía muy bien a las mujeres y que conocía a mujeres muy distintas. Que amaba las diferencias, que encontraba en ellas un universo por explorar y lo exploraba, desde luego.

En “Galdós: sombra y realidad”, los autores Ignacio del Moral y Verónica Fernández se sumergen en la mente de un Benito Pérez Galdós a punto de morir, momento en el que realiza un viaje fascinante por los recuerdos de su vida y obra, ambas entrelazadas. Acompañar a Galdós en este onírico viaje personal es descubrir cuánto influyeron sus amores en sus novelas, conocer a un hombre apasionado y honesto y entender su significado del patriotismo.

– La función se inicia con el último viaje que realiza Galdós cuando termina su existencia, ¿qué más le podemos contar al público sobre esta función?
Que es un viaje hermoso que lo lleva, más que a la muerte, a la vida.

– Una de las frases de la obra es “Renunciar es negar y negar es mentir. Hay que ser libre. Amar desde la libertad. Ser libre para amar con todas las consecuencias, hasta el final…”, ¿qué otra frase te encanta?
“De haber tenido dos vidas, una entera la hubiera pasado contigo”.

– ¿Qué otras mujeres aparecen en la obra? Danos tu visión sobre ellas…
A parte de las mujeres de ficción, aparecen algunas de las mujeres reales que para Benito fueron importantes en su vida. Desde Sisita, su prima, que fue su primer amor, pasando por Lorenza, que fue la madre de su única hija y que compartía con Fortunata mucho más que orígenes humildes . Galdós se inspiraba muchísimo en sus vivencias y en las mujeres que conocía para escribir sus novelas. También aparece su amante Concha Ruth, actriz, a la que Galdós le daba pequeños papeles en sus obras de teatro y que le sirvió como inspiración para escribir Tristana. La maravillosa Emilia Pardo Bazán, con la que compartía intelecto, ideas morales y sexo. Y Teodosia, su ultimo amor, el amor de la madurez, de la complicidad, con la que compartió los últimos años de su vida. Y la que lo acompaña en cierta manera en todo este viaje que inicia Galdós al principio de Sombra y Realidad.

-¿Qué destacarías de los elementos escenográficos?
En nuestra función los elementos escenográficos son parte de la poesía en escena. Juegan un papel mucho más allá que la propia escenografía. Se funden con los personajes y están completamente al servicio del viaje onírico de Galdós. En realidad podríamos decir que no hay separación entre Galdós, las mujeres, y la escenografía. Son todo elementos de un mismo universo. Como una única conciencia moviéndose alrededor de un centro que es Benito. El espacio escénico de la obra está diseñado por José Luis Raymond (AAPEE), el diseño de iluminación es obra de Carlos Torrijos (AAI), el vestuario está diseñado por Vanessa Actif, el movimiento escénico lo firma Amaya Galeote y la música original está compuesta por Mariano Marín. Del 18 de noviembre al 13 de diciembre. Teatro Español. www.teatroespanol.es