José Luis Gil encarna al desdichado rey homosexual Eduardo II en este texto basado en hechos históricos escrito por Alfredo Cernuda y dirigido por Jaime Azpilicueta. “Eduardo II, Ojos de Niebla”, coproducida por La Nariz de Cyrano, Contubernio y Pentación, inaugura la reapertura del Teatro Bellas Artes.

La obra recrea la vida del desdichado rey Eduardo II Plantagenet cuya homosexualidad le ocasionó la pérdida del trono y la traición de todos los suyos. Completan el elenco Ana Ruiz, que da vida a la Reina Isabel; Ricardo Joven que interpreta a Orleton, obispo de Hereford (Iglesia Católica); Carlos Heredia, que se mete en la piel de Mortimer, Barón de Wigmore, y Manuel Galiana, como Tolomei, el odiado prestamista judío.

Charlamos con José Luis Gil sobre esta función.

– ¿Por qué es necesario volver a los escenarios a interpretar obras de teatro ahora más que nunca?

Porque es necesario reactivar lo antes posible las artes escénicas, la actividad de los profesionales que formamos parte de ellas y se lo debemos al publico que ama el teatro tanto como nosotros. Además, es que “no se puede vivir sin Teatro”.

– ¿Cómo les presentarías a los espectadores lo que nos narra “Eduardo II, ojos de niebla”?

Es un trozo de la Historia que habla de un rey inadecuado para las clases privilegiadas que no están dispuestas a perder ni un ápice de sus privilegios. Eduardo II, ojos de niebla es una historia de odio, de pasión, de lucha por el poder. Es una historia de amor absoluto, vivida con mucha intensidad, de forma pura e incondicional, que lleva al protagonista a una guerra, aun sabiendo que no puede ganar, contra todos y contra todo. 

-Eduardo II fue considerado por muchos como “un desdichado rey homosexual”, pero, ¿con qué adjetivos describirías tú la personalidad de tu personaje?

Fue un hombre apasionado, vehemente, un enfermo de amor que no está dispuesto a renunciar a la locura que da sentido a su vida.

-¿Qué tipo de relación mantiene con el resto de personajes?

Con la reina Isabel es la rebeldía de lo impuesto por intereses que le sublevan. Ella se siente humillada porque su marido le niega el amor. Con el obispo Orleton, es la manipulación de los hombres que dirigen las religiones. Le empuja a conquistar a la reina en su afán de poseer algo más que la corona. Con el barón Mortimer se manifiesta el desprecio por la ambición de poder y con el judío prestamista Tolomei mantiene la impotencia de contribuir a llenar las arcas de oro a quien se lucra de las guerras y de las ambiciones ajenas. 

-¿Por qué no ha perdido actualidad lo que nos narra esta obra de Alfredo Cernuda basada en una historia ocurrida en el siglo XIV?

Sencillamente porque las miserias humanas siguen siendo las mismas siete siglos después: la Iglesia continúa condenando la libertad sexual, las religiones continúan sembrando el mundo de fanatismo y dolor, y el poder del dinero sigue sometiendo la voluntad de los pueblos. No aprendemos nada.

-¿Qué puedes contarnos sobre los elementos escenográficos?

Son austeros, brillantes, eficaces, crean la atmósfera perfecta.

-¿Qué destacarías de Jaime Azpilicueta como director?

Es un director con las ideas claras, sabe lo que quiere y sabe cuidar de los actores. Es muy sencillo y muy convincente. Un maestro. Le estaré eternamente agradecido por haber aceptado dirigirla.

-¿Por qué deben asistir los espectadores en Madrid a ver esta función?

Porque cuando yo la leí pensé: “A mí me encantaría ir al Teatro a disfrutar con esta obra”.

-¿Crees que el ser un actor popular y muy conocido anima al público a que acuda a las salas?

Puede ser. En ese sentido, ¡ojalá que salgan del Teatro con ganas de volver a verme en otra ocasión y en otro Teatro, en otra obra o en ésta!.

Desde el 9 de septiembre. Teatro Bellas Artes. www.teatrobellasartes.com