EDUARDO VASCO ha dirigido a su compañía, Noviembre Teatro, en esta comedia que es, según él, “un divertimento sobre la profesión de actor, sobre cómo abordamos nosotros el día a día en este oficio maravilloso. “Carsi” contiene mucho texto propio y bastantes referencias, cuentos, historias y anécdotas escritas por actores y gentes de teatro de épocas pasadas. Su común denominador, además del tono cómico, es, seguramente, un inmenso amor por el oficio y en concreto por la figura del actor. El resultado final es una función en la que el respeto está al mismo nivel que el desparpajo.”

 

 – Dices en la presentación de esta obra que “la figura de Carsi fue el punto de partida para esta comedia que reflexiona sobre el teatro como un arte en continua transformación. Sobre la fugacidad de todo lo que rodea al escenario y la frustración que genera no asumirlo”, ¿sobre qué otros temas nos habla “Carsi”?

Todo está envuelto en un tono de comedia ácida, de farsa de cómicos desesperados. “Carsi” habla de la situación de fragilidad que gobierna la práctica teatral, esa sensación de que no existe el suelo; de nacer inevitablemente cada temporada. También reflexiona sobre la figura del actor anciano que contempla cómo sus facultades van mermando y lo difícil que es asumirlo. Finalmente está envuelto en una peripecia que conduce a este elenco a tomar decisiones desesperadas que acaban rozando la astracanada.

 

 

– En la obra “cinco actores preparan un montaje para salir del difícil momento profesional que viven. Tienen una obra estupenda; una obra clásica de éxito innegable, pero necesitan “cabeza de cartel”. Carsi, el anciano actor, es el único que puede servir como estimulo comercial al proyecto…”,¿qué más le podemos contar a los espectadores sobre esta obra?

Es una compañía que se ha especializado en el Siglo de Oro con propósitos comerciales, y la catadura moral de todos los que intervienen en la historia es bastante dudosa. Se convierte rápidamente en una reunión de sinvergüenzas con un solo propósito: estrenar un éxito y forrarse sin escrúpulos. No hay obstáculo insuperable para conseguirlo. En esta obra no se salva nadie, como se suele decir, ni siquiera el apuntador. ¡Repartimos en todas las direcciones!. ¡Sobre todo en la nuestra!.

– Preséntanos a los distintos personajes de la función…

Son cinco actores que provienen de experiencias profesionales muy distintas: teatro comercial, activismo, nacionales, televisión, rock and roll… y la necesidad de conseguir que “Carsi” se apunte al Proyecto les llevará a juntarse y a hacer causa común. Aparece también una filóloga algo enloquecida, un auxiliar de producción de tv, un actor adicto a los castings, un actor novel debutante, y diversos actores de pelajes variopintos.

La obra es llevada a escena por los actores Mariano Llorente, José Ramón Iglesias, Elena Rayos, Rafael Ortiz Antonio de Cos.

– También nos dices en la presentación que “esta obra pretende ser un divertido grito a favor del tiempo y del susurro, y en contra de la velocidad…”, ¿nos lo puedes explicar?

Muchas veces el oficio teatral está tan sujeto al presente, a la necesidad inmediata, que perdemos el norte. Nos olvidamos de los motivos originarios que nos hicieron dedicarnos a esto. Es muy complicado en una profesión así evolucionar sin estridencias, llevar una carrera sosegada o ser consecuente con tus propias ideas. Hay demasiados gritos, demasiada desmemoria, demasiada ansiedad; deberíamos tener tiempo y perspectiva para disfrutar de un oficio tan maravilloso.

– ¿Qué ventajas tiene el ser también el autor de este texto a la hora de dirigirlo?

Mi relación con los autores que he estrenado siempre ha sido tan fluida y tan razonable como la que he tenido conmigo mismo. De cualquier manera no me considero un autor; soy un director que escribe. En mi trabajo manda la escena, ya que lo hago todo en base a un espectáculo. El texto es el elemento que vertebra, pero es un componente más.

– ¿Cómo son los elementos escenográficos? 

El espacio lo ha diseñado Carolina González a partir de lo que iba surgiendo en los ensayos. Según iban ocurriendo las cosas ella proponía diferentes útiles o elementos, y, tras muchas pruebas, terminamos definiendo un espacio muy sencillo y teatral a la vez; una especie de campo de juegos que nos funciona de maravilla y que contiene desde un sofá hasta un vetusto telón de teatro antiguo. Después la iluminación de Miguel Ángel Camacho delimita los espacios y define cada momento con precisión.

– ¿Crees que estas funciones son interesantes para la gente joven? ¿Por qué?

Creo que da un poco lo mismo la edad que tengas. Es una comedia en la que cualquiera puede entrar y disfrutar. Seguramente es más interesante para aquellos jóvenes, o no, que tengan algún interés en los entresijos del teatro. Si yo fuese un recién llegado a la profesión estaría encantado de ver algo así. Del 10 al 28 de febrero. Teatro de la Abadía (Sala Juan de la Cruz). www.teatroabadia.com