Marta Guerras presenta El Cuento del Tomate Frito, de la compañía Doña Perfectita. Es su primera escritura teatral y la codirige junto a Egoitz Sánchez. 

La actriz, dramaturga y directora explora en esta pieza las relaciones familiares y el deseo de toda una generación a la que le prometieron todo y no ha conseguido nada. Todo ello cocinado con mucho humor y salteado con un toque de cuentos y música en directo como ingredientes para explorar diferentes estructuras familiares con Mónica Miranda, Alejandro Pau y Cristina Bernal en escena. «Supongo que cuando escribes una obra no sabes muy bien lo que quieres contar, o quizás tienes una idea, pero claramente la obra y el proceso te van hablando y vas desengranando qué te tienes que contar a ti misma. Rescato lo que mi inconsciente me va diciendo y veo que me habla de la herida de valoración. Esa herida que te lleva a desempeñar tareas para obtener un resultado óptimo y así identificarte con la buena valoración de éste. De esta manera, yo valgo lo mismo que la valoración de mi resultado», explica Guerras.

El Cuento del Tomate Frito cuestiona la legitimidad de decir la verdad sin tener en cuenta a la otra persona, sus sentimientos o las consecuencias que pueda traer. También nos habla del funcionamiento de los sistemas de comunicación en la familia y de lo que ocurre cuando el camino para cultivar la conciencia es irreversible.

Inma tiene 35 años, siente que no tiene nada en esta vida y busca socorro en terapias alternativas para mejorar su sensación de precariedad vital. Alejandro tiene 37 años, tiene de todo en esta vida, pero está lejos de sentirse realizado. Son hermanos. Los dos pertenecen a una generación a la que se le ha prometido todo y no ha conseguido nada. Los dos han heredado el yugo del perfeccionismo para afrontar la vida adulta. Los dos sienten fracaso independientemente de sus circunstancias. Y los dos se ven enredados en un conflicto que cambiará para siempre sus vidas. Inma descubre en una de sus terapias que su hermano y ella no tienen el mismo padre. A partir de este momento, se desencadena un remolino alocado de búsqueda de la verdad en el que Encarna, la madre de ambos, jugará un papel fundamental. Todos los personajes de esta historia se verán arrastrados por la fuerza del legado transgeneracional. 12, 13, 26 y 27 de mayo. Teatro Infanta Isabel.