La Compañía Nacional de Teatro Clásico presenta esta versión de y dirigida por Xavier Albertí de la obra de Calderón de la Barca. Catorce intérpretes y cuatro músicos del cuarteto Bauhaus participan en este espectáculo producido por la CNTC en colaboración con el Teatro Arriaga de Bilbao, Teatro Principal Antzokia de Vitoria-Gasteiz y Teatro Soho CaixaBank de Málaga.

 

La obra abre el telón para mostrarnos a la hija del rey marroquí, la bella Fénix, quien es correspondida por los amores sinceros de su fiel Muley, un general musulmán que llegará a verse las caras con el infante Fernando y a competir con él en protagonismo y maneras heroicas. La escena cumbre del primer acto tiene lugar con la contienda entre ambos y la derrota de Muley, quien relata sus aflicciones de amor antes de caer bajo la espada de su oponente. Conmovido, don Fernando decidirá liberarlo sin condiciones y ofrecerle la posibilidad de reunirse con su amada. Posteriormente, Fernando y sus hombres son derrotados y este es tomado como rehén. Cuando llegan a Lisboa las proposiciones del rey marroquí, el rey don Alfonso no tarda en aceptar el intercambio: la vida de su hijo, el príncipe, por la devolución de Ceuta. Pero Fernando renunciará desde el primer momento a este pacto, y rechazará después la ayuda que Muley, en agradecimiento, le ofrecerá para poder escapar de prisión. El protagonista de El príncipe constante une los más altos designios de la realeza portuguesa y los lances heroicos de su empresa con las más terrenales miserias de su condición de cautivo. Tras su muerte, la sombra de Fernando servirá para preservar la fe cristiana, siendo inmortalizado en forma de espectro del mismo modo que Cristo se sacrificaba bajo la forma de Espíritu Santo para hacer entrega a la humanidad de su mensaje redentor.

 

Una función que, según palabras de su director, “ha sido citada para cuestionar el inicio de la colonización cultural europea sobre África y como esa colonización se proyecta sobre todas las colonizaciones y sobre la construcción cultural, política y económica del eurocentrismo. Construcción que no cesa de arder en nuestras manos. Ha permitido analizar cómo por arte de la magia escénica, la lucha entre islam y cristianismo se transformaba en la lucha entre cristianismo primitivo y catolicismo contrarreformista; porque en ella late la tensión entre una iglesia de piedra y reliquias, y una iglesia de caminos de búsqueda de la felicidad última de la experiencia vital humana. Los tiempos que vivimos nos han obligado a hacer un viaje interior no siempre fácil. Calderón escribió su Príncipe constante para estos tiempos y para nosotros…”

 

La llevan a escena Lluís Homar, Rafa Castejón, Beatriz Argüello, Arturo Querejeta, José Juan Rodríguez, Jonás Alonso, Lara Grube, Íñigo Álvarez de Lara, José Cobertera, Álvaro de Juan, Marina Mulet, Egoitz Sánchez, José Juan Sevilla y Jorge Varandela. La Escenografía y el vestuario son de Lluc Castells y la Iluminación de Juan Gómez-Cornejo. Del 17 de febrero al 10 de abril. Teatro de la Comedia. www.teatroclasico.mcu.es