Ernesto Caballero ha versionado y dirigido esta adaptación de la famosa sátira de Molière. “Tartufo” está protagonizada por Pepe Viyuela. Según Caballero, “la intención de la obra es la crítica de los falsos devotos, de los hipócritas que se presentan bajo la apariencia de personas con fuertes valores cristianos y que esconden otros intereses”.

Es la primera producción de Lantia Escénica (Grupo Focus) y a Viyuela lo acompañan en escena Paco Déniz, Silvia Espigado, Germán Torres, María Rivera, Estíbaliz Racionero, Javier Mira y Jorge Machín.  

-Comentas en la presentación que “Tartufo es todo impostura. Es una gran mentira…”, ¿qué añadirías?

La mentira es consustancial a nuestra especie, la necesitamos para convivir. Incluso disfrutamos de su manejo artístico como en el fenómeno del teatro. En el caso de “Tartufo”, sin embargo, la mentira se exacerba de forma instrumental y desconsiderada hasta trocarse en eso que llamamos hipocresía.

-La farsa nos presenta al buen burgués Orgón, que ha caído bajo la influencia de Tartufo, un falso devoto, que busca quedarse con todos sus bienes…El impostor exagera la devoción y llega a convertirse en el director espiritual de Orgón. Además, pretende casarse con la hija de su benefactor, al tiempo que trata de seducir a la segunda esposa de este, Elmira… ¿Qué más les dirías a los espectadores sobre lo que nos narra “Tartufo”?

El espectador es quien debe sacar sus propias conclusiones acerca de quienes son los falsos devotos de hoy y qué tipos de bienes son aquellos que entregamos “encantados” a los embaucadores.

 

-¿Qué tipo de persona es en realidad Tartufo?

Un superviviente nihilista.

-También nos dices que ¿“Estamos, en estos días de aislamiento e incertidumbre, tan irremisiblemente atartufados, tan ávidos de directores espirituales rebosantes de salvadoras proclamas, que, como Orgón, entregamos encantados nuestro patrimonio material y espiritual a cualquier farsante convincente..”.?, ¿Qué otras preguntas le planteáis al espectador?

Tal vez la fundamental sea: ¿cómo puede defenderse el hombre del hombre?. Molière parece confiar en la fuerza de la ley.

“El espectador es quien debe sacar sus propias conclusiones acerca de quienes son los falsos devotos de hoy y qué tipos de bienes son aquellos que entregamos “encantados” a los embaucadores…”

-¿En qué te has centrado al adaptar esta obra? ¿Qué has querido destacar de la obra original y qué partes de ella te ha parecido que debían actualizarse?

Las actualizaciones de los clásicos siempre son inevitables. Por un lado, he querido recuperar la forma en verso del texto original. Para ello he recurrido a una magnífica y muy castiza traducción de un eminente afranceso, José Marchena. A partir de su texto he diseñado una puesta en escena en la que los propios actores reflexionan en escena sobre el sentido de la obra. Por otro lado, he tratado de resaltar las analogías con las religiosidades laicas de nuestro tiempo.

-¿Cómo son Elmira, Dorina, Madame Pernelle y Mariana, las mujeres de esta obra, en vuestra versión?

Son cuatro caracteres femeninos muy bien trazados y con una considerable capacidad de arrastrar el rigorismo que introduce Tartufo en la casa. Representan, junto a los personajes masculinos, diferentes actitudes ante el engaño.

-¿Qué destacarías de Pepe Viyuela como actor? ¿Por qué crees que será en escena un gran Tartufo?

Pepe Viyuela es uno de los actores más completos que conozco. Atesora todas las cualidades que requiere un teatro de arte. Sus condiciones son excelentes: versatilidad, precisión, criterio, vulnerabilidad, humor, capacidad de trabajo en equipo… Pensé en él desde el primer momento.

-¿Por qué continúa siendo esta obra una sátira muy actual?

Tal vez porque enarbola la bandera del humor para desenmascarar a los falsos profetas. Un humor que apela también a una fisiológica propensión a hacer nuestras las milongas de cualquier “cuñao” que nos haga sentirnos más virtuosos que el resto de los mortales.

-¿Qué destacarías de la escenografía de Beatriz San Juan, de la Iluminación de Paco Ariza y del vestuario de Paloma de Alba? 

Beatriz ha diseñado un elocuente espacio de representación a partir de elementos característicos del hecho teatral. Paco Ariza potencia este elemento con un diseño poético que elude la literalidad de los espacios señalados para cada escena. Paloma Alba, por su parte, ha realizado un sutil y muy acertado vestuario contemporáneo que dota a la escena de una notable expresividad. Teatro Reina Victoria. Teatro Reina Victoria (elteatroreinavictoria.com)