Esta Escuela se fundó en 2013 para desarrollar una formación escénica integral, proponiendo una renovación en las formas y en el fondo de la tradicional figura del/a actor/ actriz. Charlamos con Carlota Gaviño e Íñigo Rodríguez-Claro (de Grumelot), encargados de dirigir los cursos del proyecto formativo de interpretación de esta escuela que coordina Alberto Salas.

-La apuesta de Nave73 siempre ha sido la de apoyar a los nuevos creadores y la de respetar también a los clásicos, ¿vuestra formación también sigue esos dos principios básicos?

Absolutamente, sí. Por un lado, formamos artistas que son el futuro (y el presente) del panorama escénico nacional y por tanto tienen que conocer, apreciar y manejar los nuevos lenguajes y los códigos contemporáneos; y por otro lado, para este tarea nos apoyamos e inspiramos en el legado clásico.

En el caso del teatro en castellano, la palabra es nuestro punto de partida: desde “el Auto de los Reyes Magos” hasta la obra de Juan Mayorga, pasando por Cervantes, Lope, Tirso, Calderón, Sor Juana Inés de la Cruz, Valle o Lorca. Pero en el programa que impartimos también miramos a otros grandes creadores, pensadores y pedagogos como Aristóteles, Diderot, Stanislavski, Grotowski, Brook o Bretch

“No se trata de “modelar” al alumnado a nuestra imagen y semejanza enseñándoles “cómo se deben hacer las cosas”, sino de ofrecer un espacio de investigación y crecimiento”

 -¿En qué más se distingue esta escuela?

Los alumnos son actores y actrices apasionados cuyas ganas de trabajar no han sido cercenadas por los patrones del “cómo se debe hacer”, son intérpretes muy solventes y, a la vez, creadoras y creadores inquietos. No se trata de “modelar” al alumnado a nuestra imagen y semejanza enseñándoles “cómo se deben hacer las cosas”, sino de ofrecer un espacio de investigación y crecimiento. Creemos que esto es posible también porque sólo hay 14 alumnos/as como máximo en cada grupo de primer y de segundo año. La atención está muy personalizada, el seguimiento, individualizado, y el diálogo, constante. Para nosotros el alumno es un artista desde el primer día. Proponemos una formación muy heterogénea, que habilita múltiples maneras de enfrentar el trabajo a partir de metodologías muy distintas.

-¿Qué materias o contenidos se estudian en el primer año y en el segundo año en vuestra escuela?

Este próximo curso 2021/2022 nos interesa trabajar sobre los códigos y convenciones de las relaciones románticas en tiempos de tinder, poliamor y diversidad afectivo sexual, quizá usando a Shakespeare como material para un espectáculo de lenguajes contemporáneos el primer cuatrimestre, y a Lope o Tirso para un espectáculo en verso el segundo cuatrimestre. El primer año ponemos el foco en la formación como intérpretes y el entrenamiento del cuerpo como herramienta desde un punto de vista clásico. Tratamos de comprender la naturaleza de la acción dramática, entrenar la capacidad de poner en marcha un conflicto persiguiendo un objetivo, incorporar las herramientas de análisis activo de textos teatrales, desarrollar la escucha y usamos escenas de grandes autores del teatro realista para encarnar de forma orgánica el texto dramático con toda la complejidad que eso implica. Al mismo tiempo, y casi en paralelo, desarrollamos la capacidad creativa de los alumnos poniéndolos en el centro del acto creador: alumnas y alumnos escriben y dirigen un primer texto propio.

En el segundo año ponemos toda nuestra atención sobre el material escénico, desarrollando un trabajo que cristaliza en dos montajes que se estrenan en la programación de Nave 73. Durante el primer cuatrimestre estudiamos los lenguajes más vanguardistas del siglo XX y las características del teatro posdramático para construir un espectáculo que suele estrenarse en el mes de marzo. En el segundo cuatrimestre exploramos una herramienta que nos parece básica para cualquier intérprete en nuestro contexto: el verso clásico español. En la escuela tenemos una gran inclinación a poner en relación cosas aparentemente opuestas y, como dice Benjamin, hablando del Barroco, el verso nos interesa como «apoteosis de contrarios». 

Cada año, los materiales específicos con los que trabajamos en este segundo curso cambian y se adaptan al grupo. Además, tratamos de que haya un eje conceptual que de alguna manera de unidad a los dos cuatrimestres.

-¿Por qué es importante tener claro lo que es “hacer Teatro” antes de estudiarlo?

Lo más importante para dedicarse al teatro, es el DESEO de estar en el escenario. O cerca de él si tu trabajo no tiene que ver con la actuación, pero sí con cualquiera de las disciplinas que la rodean. Un espacio de ensayo es, para los creadores, el más maravilloso de los espacios. Un espacio en el que todo está por suceder, por descubrir, por aparecer. Un espacio en el que nos encontramos con otras personas para, entre todos, entender algo más del misterio que nos rodea. Después de eso, para preguntarnos sobre eso mismo, invitamos a más gente: el público.

Estudiar teatro, básicamente, es ampliar el ámbito del placer. Puedes experimentar más placer conociendo a gente que ya hablaba de las mismas cuestiones que te interesan a ti hace dos mil, mil, quinientos o cinco años. Puedes experimentar más placer conociendo qué hicieron otros creadores con esos textos o con otras propuestas, en cualquier país, ciudad o teatro del mundo. Estudiando puedes profundizar en la singularidad de este arte y comprender algo más del por qué de su potencia, del por qué de su constante presencia en las distintas sociedades a lo largo de la historia. Estudiar teatro es mirarse en el espejo de la Historia de la Humanidad. Así que cuanto más estudiamos, más superficie de ese espejo somos capaces de vislumbrar. Para hacer teatro solo necesitas, como dice Peter Brook, “un escenario vacío, una persona que camine por él y otra persona que la mire”. La única diferencia al estudiar teatro es que puedes vislumbrar la extraordinaria y sobrecogedora potencia de esa acción tan sencilla.

-¿Vosotros seguís teniendo contacto con los alumnos y trabajáis con ellos cuando se termina su preparación en la escuela?

Tratamos de seguir, en la medida en que podemos (ya son muchos años y muchos alumnos), a todos nuestros alumnos. Y nos encanta celebrar sus éxitos, sus trabajos, sus estrenos, sus giras y sus proyectos personales. Con muchas de ellas y ellos hemos colaborado, de forma bastante inmediata además, una vez que han sido egresados. Otra cosa maravillosa que ocurre con el tipo de formación que desarrollamos en Nave73 es que los alumnos son lo que ya hemos definido como actores-creadores. Hemos visto a alumnas trabajar en instituciones públicas, en compañías privadas, en festivales, en audiovisual, pero nos hace especial ilusión verlas desarrollando proyectos propios, viendo cómo han desarrollado todo su potencial. Y no solo como actores y actrices sino como dramaturgos, directoras, artistas plásticos, músicos…

-¿Habrá cursos online?

Este próximo mes de julio participaremos con nuestros alumnos de segundo curso en el simposio digital de la Association for Hispanic Classical Theater dentro del Festival de Teatro Clásico de Almagro 2021 con el estreno de la versión digital de El mayor encanto, amor de Calderón, pieza que luego estrenaremos en su versión escénica en el ClasicOff de Nave73Las iniciativas digitales para el próximo curso dependerán de la evolución de la pandemia y de las oportunidades de colaboración internacional que esperamos sigan apareciendo.

-¿Cuál ha sido la principal lección que habéis aprendido en este pasado curso de Pandemia?

Bueno, una de nuestras citas favoritas ha cobrado más relevancia si cabe: “No asumas que debes tener ciertas condiciones para dar lo mejor de ti. No esperes. No esperes a tener el tiempo ni el dinero suficiente para conseguir lo que crees que tienes en mente. Trabaja con lo que tienes “ahora mismo”. Lo que haces “ahora”, lo que haces de las circunstancias que te rodean, determinará la calidad y el alcance de tus iniciativas futuras. Y, al mismo tiempo, sé paciente.” La reflexión es de Anne Bogart. La pandemia nos ha vuelto a enseñar que el teatro es la más adaptable, flexible y sorprendente de las artes. Y que el gremio teatral ha sostenido la cultura contra viento y marea. Somos gente fuerte la del teatro. Hemos soportado embestidas, cancelaciones, ERTES, aplazamientos, suspensiones, confinamientos, intermitencia en los procesos, trabajo digital para un trabajo esencialmente de contacto físico… y hemos sobrevivido, una vez más. El teatro se adapta a su realidad, porque ese es esencialmente el cometido de nuestro arte: “poner un espejo a la naturaleza” que dice Shakespeare a través de Hamlet. Tal vez, en estos tiempos, el teatro está siendo testigo de un cambio de paradigma. Esto no lo sabremos hasta por lo menos dentro de 50 años; pero sea como sea el teatro seguirá siendo el lugar en el que encontrarnos, preguntarnos y mirarnos. Escuela Nave 73 de Artes Escénicas