“La Escalera de Jacob es un proyecto cultural en el que buscamos dar cabida a distintas propuestas artísticas en un ambiente íntimo en el que el público pueda sentirse parte del espectáculo. Tenemos un lema claro: trabajar cada día para que cuando el público entre en nuestra sala solo tenga que ocuparse de disfrutar”, nos dice Eva Navarrete, una de los tres socios de esta sala que se encarga de la gestión cultural y empresarial y de la comunicación y el marketing de la sala.

-Habitualmente programais en vuestra sala obras de teatro comercial de pequeño formato, ¿seguiréis en esa línea esta temporada?
Sí. Son montajes que desprenden buen humor, buen rollo. Es una sala a la que se viene a disfrutar y poner un punto de alegría en el día a día. Dentro de la cartelera para adultos, la comedia y la magia son las protagonistas, pero siempre hay espacio para la improvisación, el drama o los microteatros. Tampoco nos olvidamos de nuestra cita semanal con el cine de la mano del Festival Internacional Cortos con Ñ, que se celebra todos los martes desde hace doce años en nuestra sala.

Gerard Clúa, el programador de nuestra sala, siempre apuesta por montajes frescos, divertidos, que estén enfocados a que el público disfrute y pueda olvidarse por un momento de sus problemas, y que encajen dentro de nuestra línea de teatro comercial de pequeño formato.

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-Preséntanos algunos montajes que vaya a ver en vuestra sala esta temporada…
Esta temporada vuelve a esta sala el montaje “Pedro y el capitán, dirigido por Blanca Vega y protagonizado por Antonio Aguilar y José Emilio Vera. También estarán, entre otras obras, la cuarta temporada de “Claro boba. Prohibido el humor”, un espectáculo cómico de la compañía Martelache protagonizado por Gerard Clúa y Chema Rodríguez Calderón; “Mentiroso”, un show de Carlos Devanti que es una combinación maravillosa y fresca de magia, mentalismo y humor. 

En nuestra sala apostamos por el largo plazo en la programación de las obras, pero siempre tenemos un hueco para nuevas propuestas. Esta temporada, en octubre, estrenamos “(Puto) amor”, de Álvaro Doñate, protagonizada por él mismo y Beatriz Manríquez de Lara. Y en la cartelera infantil también estrenamos “Magia vs ciencia”, una obra de magia infantil en la que asistiremos a una batalla entre un mago excéntrico y un científico loco y la obra de c, en la que un libro mágico da vida a todo el mundo de los cuentos en una larga tarde de lluvia.
– ¿Qué es lo más gratificante de estar al frente de una sala como la vuestra?
Somos una sala que se convierte muchas veces en la primera aproximación al teatro de los más jóvenes, que encuentran propuestas atractivas a precios muy asequibles. Ayudar a generar ese tipo de público nos llena de orgullo, nos hace muy felices.
-Después de quince años con la sala, ¿seguís teniendo la sensación de que vuestro trabajo «está en la cuerda floja»?
Es una sensación que nunca consigues quitarte de encima. Siempre tienes la sensación de que esta temporada puede ser la última. Es una sensación compleja pero también estimulante.
-¿Habeis conseguido el respaldo del público la pasada temporada, pese a la Pandemia?
Sí, sentimos que nuestro público ha sido más fiel que nunca. Desde que volvimos a abrir las puertas en junio de 2020, hemos tenido llenos pandémicos (acordes al aforo permitido) muy habituales. Sentimos que la gente tiene ganas de disfrutar y pasárselo bien. Yo he aprendido a valorar cada día de trabajo y no darlo nunca por hecho. Poder ser parte de un proyecto tan bonito es muy especial y quiero mantener la ilusión todos los días.
-¿Por qué no se debe vivir sin ir al Teatro?
¡Qué difícil es imaginar un mundo sin teatro!. Realmente creo que si no existiera, volveríamos a inventarlo. El teatro es un refugio, un lugar donde puedes decidir desconectarte del mundo o aprovechar para reflexionar sobre ciertos temas que te preocupen. Es risa y son lágrimas, es emoción y es diversión. Es un lugar mágico en el que cabe prácticamente todo. La Escalera de Jacob