Es la primera vez que Pablo Remón (“Los mariachis”, “El tratamiento”, Sueños y visiones de Rodrigo Rato”) dirige un texto no escrito por él. Y ha elegido “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”, una de las últimas obras de Lorca, escrita en 1935. Doña Rosita, traída ahora al siglo XXI, cuenta la historia de una mujer provinciana que se promete con su primo, que tiene que emigrar a Argentina. Ella espera, y el paso del tiempo arrasa con todo… Francesco Carril, Fernanda Orazi y Manuela Paso la protagonizan.

Hablamos con FERNANDA ORAZI (actriz de larga trayectoria en nuestro país. La hemos visto recientemente en “Los días felices”, dirigida por Pablo Messiez, en el CDN). Da vida a Doña Rosita.

-Dice Pablo Remón que “Doña Rosita, anotada” nos habla del paso del tiempo, de las decisiones tomadas en el pasado y de cómo el tiempo va arrasando los ideales de la juventud…
Sí, siempre nos habló Pablo de esas cuestiones, desde el origen de los ensayos, así que todo eso está en la obra desde muchos lugares y desde muchas perspectivas. A cada uno de nosotros se nos pone necesariamente en juego nuestra experiencia subjetiva del tiempo, de lo que “fue” y lo que “es”, lo que imaginamos y lo que pudo ser… Pero, desde mi punto de vista, la obra no tiene una relación nostálgica con eso, o al menos la nostalgia no es la que está en el centro, sino la experiencia de la vida como tiempo o del tiempo como vida, y cierto sentido trágico (que no es necesariamente triste) de la vida. Habla de aquello que “es así” y que no está en nuestras manos y que al volverse obra, juego, metáfora, se nos ofrece como la belleza de la vida.

– ¿Cómo es la historia que nos narra esta obra?
Son varias historias que confluyen para homenajear a nuestra capacidad humana de amar de tantas formas, de guardar a lo largo de la vida todo aquello donde se ha vivido o se vive la experiencia del amor. Es una obra que nos interpela fundamentalmente como actores que se ofrecen a hacer aparecer esas voces, esos matices, esos rasgos de todos y cada uno de los personajes para dar a luz a la obra cada vez que va más allá de lo anecdótico. Invoca a los personajes y a las historias para entender algo acerca de la vida, del amor, del tiempo, de nuestras vidas.

– ¿Cómo describirías a esta Rosita que espera a que su primo vuelva de Argentina?
Lo que me fascina de la obra es que Rosita es como un cofre de un tesoro del que alguien guardó las llaves alguna vez y ya no recuerda dónde están. Vemos gestos, palabras y actos de Rosita que más que desvelar una personalidad desvelan cada vez más y más un tesoro, que tal vez sea un secreto. Igual ni ella misma lo conoce, aunque parezca que sí. Ese misterio que despliega el personaje de Rosita, esa imposibilidad de “describirla” o conocerla del todo es lo que me parece fascinante del personaje.

– ¿Las frases del personaje de Rosita que te encantan?
– “Hay cosas que no se pueden decir porque no hay palabras para decirlas. Y si las hubiera, nadie entendería su significado”.
-” No hay nada más vivo que un recuerdo”.

– ¿Qué nos puedes desvelar del personaje que interpreta Francesco Carril, “el alter ego de Pablo Remón”, “el anotador”?
Es extraordinario lo que hace Francesco en la obra interpretando a todos los personajes masculinos. Respecto al “anotador” sólo puedo decir que tanto Remón como Francesco tienen una gran facilidad para estar en varias dimensiones poéticas al mismo tiempo, en la escritura uno, en la actuación el otro. Y es brutal ver esa sensibilidad de la escritura de Pablo en el lenguaje de la actuación a través de Francesco.

-Háblanos de los 3 personajes que interpreta Manuela Paso: la tía Carmen, la madre de Remón y la asistenta
Manuela Paso hace un despliegue de luces muy distintas, cada aparición de sus personajes es como ver otra estrella en el cielo, distinta y nueva. Yo me quedo obnubilada con cada uno de sus gestos, de sus formas de aparecer, de los tonos de su voz.

– ¿Qué destacarías de la escenografía, de la iluminación, del vestuario y de la música?
Los cuatro son trabajos impecables, finos y muy sensibles. El trabajo con el equipo artístico fue maravilloso. Mónica Boromello como escenógrafa, David Picazo (AAI) en las luces, Ana López Cobos y Paula Castellanos (AAPEE) de vestuario y Sandra Vicente con el espacio sonoro acompañan el proceso de creación, y cada uno, desde su lugar, le dió vuelo a lo que íbamos encontrando. El trabajo de todos ellos sirve para que la obra tenga el vuelo poético que tiene, sin duda. Del 25 de noviembre al 13 de diciembre. Teatro Kamikaze. www.teatrokamikaze.com