FERNANDO CAYO da vida a Creonte en esta versión de la famosa obra llevada a escena en una coproducción de El Desván Producciones, el Festival Internacional de Teatro de Mérida (donde se estrenó el verano pasado) y el Teatro Español. Una función escrita y dirigida por el mexicano David Gaitán que, desde el escenario, le habla al público de temas tan actuales como el papel del pueblo y de las mujeres ante la tiranía de los “poderosos”, la lucha entre la libertad y el absolutismo, la protección de la libertad de expresión frente a las amenazas actuales…

-Dices que “esta versión de David Gaitán de “Antígona” es muy libre y muy cañera, ¿en qué sentido?

David ha hecho una revisión libre de la obra con un lenguaje que, conservando una esencia culta y elaborada, es muy cercano. Es un espectáculo que va a conectar muy bien con los jóvenes. Hace una revisión de los derechos civiles desde una perspectiva contemporánea, ácida, sin complejos.

-¿Cómo describirías a Creonte, tu personaje?

Es una representación de las distintas formas de poder. A veces es una especie de Obama, un político que parece dialogante y con ansias democráticas pero otras veces es un manipulador inteligente y juguetón, que juega a ser un bufón, cruel y deslenguado, un showman tiránico. Por momentos es un Calígula enloquecido y caprichoso. Es todo un bombón de personaje con unos registros inagotables.

-Esta función plantea reflexiones sobre el papel del pueblo ante la tiranía, sobre el absolutismo del poder frente a las libertades, sobre la libertad de expresión, ¿Qué otros temas centrales aborda esta “Antígona”?

Aboga por la complejidad del pensamiento crítico frente a la zombificación que vive nuestra sociedad, radicalizada en blancos y negros y a veces carente de matices.

-Creonte dice en algunas escenas frases como: “si escucháramos la historia que cada asesino tiene que contar, los perdonaríamos a todos” o “la limpieza es necesaria, eso es gobernar”, ¿por qué Creonte piensa de esta manera?

Porque está instalado en una filosofía maquiavélica y piensa que para defender el bien común y, sobre todo, el orden establecido, a veces hay que sacrificar libertades individuales. El poder a lo largo de toda la historia ha buscado justificaciones filosóficas y pragmáticas para defender sus privilegios.

-En escena, la obra se basa en un debate público o un juicio a Antígona, que no tiene escapatoria, aunque tu personaje le ofrezca alguna “salida” que conlleva la indignidad y la humillación, ¿qué más le podemos contar al público sobre la historia de esta función?

El público a lo largo de la función puede ponerse de un lado y de otro, y eso es interesante. Todos tienen sus motivos de peso para actuar como lo hacen. La propia Antígona por momentos se instala en una cerrazón que va en contra de sus propios ideales, ella también duda. Los personajes son muy humanos, muy reales, que a veces actúan de forma distinta a sus ideales.

-El personaje de Antígona (al que da vida Irene Arcos en esta versión) es un símbolo de libertad civil, de democracia y de rebeldía. ¿Estás de acuerdo?

Es un personaje complejo, con luces y sombras, dudas razonables. Y Creonte la pone “contra las cuerdas” muchas veces. Creo que básicamente es un encontronazo entre la utopía y el gobierno de lo pragmático. La deliciosa Antígona de Irene Arcos además rezuma cercanía, intensidad y credibilidad por todos los poros.

– Además de porque se habla de temas Universales y atemporales y de que se hagan referencias a noticias o sucesos muy conocidos y actuales en esta versión, ¿Por qué crees que le puede interesar a los espectadores jóvenes esta función?

La función está planteada como una ceremonia civil de discusión en la que el público ocupa el lugar del coro de jóvenes tebanos. Un combate dialéctico vibrante, energético y violento por momentos que va a atrapar a los espectadores. Todo con una puesta en escena espectacular, muy moderna y desinhibida. Con música cañera y con algunas “sorpresas”.

– ¿Qué tipo de humor hay en esta obra, pese a que “Antígona” sea una de las grandes tragedias de la historia de la Literatura?

David Gaitán como director, el Desván Producciones y Domingo Cruz como productores, han creado un mecanismo de combate intelectual, cargado de sentido del humor. Creonte es un showman lenguaraz y divertido y la confrontación con las distintas posiciones del maravilloso elenco, generan muchos momentos chocantes y divertidos. Ofrecemos mucha diversión al público y en estos momentos es oro puro.

-Has seguido trabajando durante estos meses en varios escenarios del país, ¿se vive de una manera especial el subirse a un escenario en estos tiempos?

Lo de actuar este verano con esta obra en el Festival Internacional de Teatro de Mérida fue mágico. Era el primer espectáculo de teatro que se estrenaba después del confinamiento y desde entonces, también en las representaciones que he hecho de “¡¡¡Por todos los dioses!!!” (el monólogo sobre mitología con el que también estoy de gira por toda España), he podido ver el hambre de teatro que hay ahora mismo. Necesitamos recuperar nuestros espacios de diversión profunda y de encuentro. El público está deseoso de compartir cultura, de elevarse más allá del fango cotidiano. La cultura y el teatro son una tabla de salvación que nos conduce a lo más brillante del ser humano. Y ahora es imprescindible recordarnos ese brillo.

– Si pudieras dirigirte a los espectadores que están yendo a los Teatros en esta época, ¿qué le dirías?

Que disfruten, que sigan acudiendo a los teatros como están haciendo, conscientes de que son los espacios más seguros de encuentro social, espiritual. Son espacios de diversión y consuelo necesario y abiertos a todos.

Completan el reparto de “Antígona” Clara Sanchis, Elías González, Isabel Moreno y Jorge Mayor. Hasta el 2 de mayo. Naves del Español (Sala Max Aub). www.teatroespanol.es