“Es una comedia original, musical, divertidísima, elegante, vibrante, sin cuarta pared, contada directamente a los espectadores, con tintes de cabaret, clown e incluso Commedia dell´Arte y con un texto bellísimo de Javier Gomá…”, comenta Fernando Cayo sobre esta función dirigida por Juan Carlos Rubio. Carmen Conesa, Miriam Montilla y Ernesto Arias le acompañan en el escenario.

-Preséntanos a Tristán, tu personaje.
Tristán es un exitoso abogado, divertido, cínico, ingenioso, con un grave complejo de Peter Pan que, por su inseguridad y paranoias, afronta de una manera totalmente disparatada la crisis de los cincuenta. Por su trabajo tiene abandonada a su pareja y familia. Además, tiene al lado a un cuñado que es un marido perfecto, ejemplar en todos los aspectos y que solo con su presencia evidencia su mal comportamiento. Esta situación le trae por la calle  de la amargura. Tristán pasa al contraataque y se lía una…

-Tristán dice en la función: “Es evidente que tengo un problema. Todo el mundo nos previene contra las malas compañías pero nadie contra las buenas que acaban siendo más peligrosas…” ¿estás de acuerdo con esta reflexión?
La incomodidad de tener cerca a un Don Perfecto con el que te comparan día y noche cuestiona su conducta. Los seres humanos amamos los buenos ejemplos, pero solo cuando están lejos. Nos incomodan, no hay más que ver como acabaron Martin Luther King, Gandhi o Jesucristo…

-La función nos habla sobre los celos, las relaciones de pareja, los tipos de crisis, ¿de qué otros temas nos hablais según tu opinión?
La función es un juguete cómico, divertidísimo, que bebe mucho del cabaret y del clown en algunos momentos, con un texto precioso del gran filósofo Javier Gomá. Es un espejo de muchos temas de nuestra existencia pero, sobre todo, nos planta delante de la incomodidad de tener al lado a alguien absolutamente ejemplar.

-La historia esta llena de equívocos, confusiones, malentendidos, golpes de efecto…
Los errores en la comunicación y los malentendidos son otro básico de las relaciones humanas, y son fuente de muchos enredos y diversión en esta obra.

-¿Esta función esconde “alguna moralina” o no? ¿Por qué?
Hay muchas reflexiones por hacer y conclusiones que sacar, pero están en manos del espectador. La función sí transmite una enorme alegría de vivir y de seguir adelante superando las dificultades.

-¿Cómo se contextualizan las escenas a través de la música en directo?
La música forma parte esencial del lugar donde transcurre la función que es un piano bar. Carmen Conesa y yo nos encargamos de sustentar la parte musical en directo, cantando y tocando el piano. Julio Awad ha escrito una música con perfume a Glen Miller, Sondheim… Es luminosa, nostálgica y alegre.
-Compartes escenario con tres grandes actores, ¿qué destacarías de Carmen Conesa, Miriam Montilla y Ernesto Arias?
Son brillantes, experimentados y con muchísima personalidad y los espectadores van a disfrutar enormemente. Son el elenco soñado, con una forma de hacer elegante y deliciosa.

-¿Qué se aprende trabajando al lado de un director como Juan Carlos Rubio, que ya te dirigió en “Páncreas” o “El príncipe”?
Es un genio, un director polifacético y entregado, que llega al comienzo de ensayos con un conocimiento de la obra total y con una doble óptica de director y dramaturgo, y eso catapulta sus trabajos siempre más allá. Cuida a los actores con mimo y precisión. Un trabajador extraordinario. Estar con él es una masterclass.
-Tú también eres director. ¿En qué te beneficia o te perjudica el haber dirigido cuando ejerces
de actor?
Cuando estoy como intérprete me coloco en otro sitio, ahí trabajo para los compañeros y la función. Mi visión como director la plasmo sobre todo en mis producciones personales como “¡¡¡Por todos los dioses!!!”, el monólogo sobre mitología con el que también estoy de gira.

Desde el 18 de Marzo. Teatro Reina Victoria. Más información en Teatro Reina Victoria (elteatroreinavictoria.com)