Helena Amado estudió en la Escuela Superior de Canto de Madrid y es conocida por ser la voz soprano del grupo musical O Sister!. Es una de las actrices que forman la compañía Tribueñe. Protagoniza esta función de y dirigida por Hugo Pérez de la Pica. Narra que Paquita es una modista que vive en la Barcelona de 1907. Su jornal es el único y escaso sustento de la familia. Aconsejada por una artista que cree en sus aptitudes, se ve obligada a dedicarse al género ínfimo, tan en boga en las postrimerías del novecientos. De un duro comienzo en los escenarios, pasa a la fama arrolladora con un ritmo frenético; de ser La Bella Raquel se convierte en Raquel Meller. Se impone en los teatros y las pantallas del mundo entero…

– Raquel Meller fue una tonadillera destacadísima que marcó un buen trecho de la historia del cinematógrafo y del teatro español, francés y de las dos Américas, ¿qué más nos puedes decir sobre ella?

Es una de nuestras mejores artistas españolas de principios del siglo XX. Raquel hizo mucho cine y muchas superproducciones en Francia. Fue una diosa y fue elegida en París como “Marianne des Mariannes”, que es un preciado honor popular, símbolo de la República. Fue famosa en todo el Mundo, la escuchaban hasta en China y en Japón.

-¿Qué narra y de qué temas principales nos habla “Por los ojos de Raquel Meller”?

Es un maravilloso espectáculo musical que nos habla de la Guerra Civil española, del período de entreguerras en el que España era un país neutral, de los disturbios que hubo en Cataluña, de la Primera Guerra Mundial. Y, sobre todo, de la vida de esta artista, de sus miedos, de sus odios, de sus amores, de sus problemas de salud y de su familia. 

-Hugo Pérez de la Pica, autor y director de esta obra, dice que “fue una pionera no sólo en la emancipación y en conseguir libertades para la mujer”, ¿qué añadirías?

Raquel fue una mujer muy independiente, centrada en su trabajo, en el arte (que era toda su vida y era lo que más amaba, junto a su familia). Fue de las pocas artistas que no tuvo representante o mánager, lo que consiguió lo hizo por sí misma. Fue una mujer esquiva, indómita, de carácter muy fuerte, perfeccionista y visionaria. Tenía muy claro cómo debía ser el arte de la canción teatralizada, cómo darle a cada canción su esencia, cómo ser una persona distinta en cada canción que interpretaba. Fue una mujer que cuando actuó en Nueva York el público creía que su personaje lo interpretaban varias artistas diferentes, aunque en realidad sólo estaba ella sola en escena. 

-¿Qué canciones te encantan de este espectáculo musical?

Una de las primeras canciones de la función es “La violetera” que es una canción icónica que cantaba Raquel Meller y que, bajo la dirección de Hugo, hemos intentado sacarle todo el jugo a cada compás. También me encanta interpretar  “Los claveles de Sevilla”. Me traslada a mi tierra. Es una versión de “soldadito español” a la que Raquel le puso letra. Y, por supuesto, “El relicario”. Es una canción muy emotiva, aunque es muy difícil de interpretar. La versión de Raquel es muy sencilla. 

– ¿Qué nos podrías comentar sobre el resto de los personajes?

El personaje de Marta Oliver (que interpreta Rocío Osuna) es muy importante porque es la que introduce, bautiza y le da la oportunidad a Raquel de cambiar el rumbo de su vida y salir del taller de modistas en el que trabajaba para empezar en el mundo del espectáculo. También destacaría los personajes de su madre, que nunca se separa de ella (le da vida Matilde Juárez) y de su hermana Tina (Candelaria de la Serena) que también es artista. Con ella estuvo trabajando un tiempo haciendo dúos. También aparecen en la obra otros personajes como la cantante y actriz Mistinguett, Joséphine Baker, la periodista y activista de los derechos de la mujer Carmen de Burgos (más conocida como Colombine), la bailaora Pastora Imperio (que tuvo una gran rivalidad con Raquel durante toda su vida). Y el personaje de Enrique Gómez Carrillo (que fue marido de Raquel y es interpretado por Zalo Calero). 

-¿Qué destacarías de la puesta en escena y de los elementos escenográficos?

Ya he trabajado en cinco espectáculos bajo las órdenes de Hugo y es maravilloso comprobar que sigue manteniendo su esencia, tan cuidada y perfeccionista. La luz, el espacio, los telones, el vestuario y la escenografía forman un trabajo muy bello de claroscuro, de candilejas, de reflejos, de destellos, que también se hacen visibles en esta obra. Es un disfrute para los sentidos. Teatro Tribueñe. www.teatrotribuene.com