La compañía Chévere lleva a escena la misteriosa historia de Hellen Keller, que fue, entre otras muchas cosas, la primera persona sordociega en obtener un título universitario en 1904 en Harvard. La llevan a escena Ángela Ibáñez, Patricia de Lorenzo y Chusa Pérez. La dramaturgia y la dirección es de Xron. Con él hablamos.

 

-En la presentación de esta función comentas que: “La norteamericana Helen Keller se convirtió en una celebridad mundial al ser, según las fuentes oficiales, la primera persona sordociega en obtener un título universitario en 1904 en Harvard… Promovió el sufragio femenino y los derechos de los trabajadores… Pero al investigar en varios archivos digitales norteamericanos se van descubriendo otras facetas desconcertantes de su vida, que son sistemáticamente ocultadas…” ¿Cuáles fueron esas facetas?

Esas facetas son de las que trata la obra. Quien conozca la vida de Helen Keller a través de libros o películas como “The Miracle Worker” (“El milagro de Anne Sullevan” en España), podrá descubrir muchas otras cosas de la vida de Helen Keller que no se han querido contar. Para resumirlo mucho digamos que Helen Keller fue una activista que se posicionó políticamente en muchos de los acontecimientos y sucesos que golpearon la sociedad de su época, desde principios del siglo XX hasta la década de 1960. Y que ser una de las mujeres más conocidas de Estados Unidos no le impidió disentir de lo que mayoritariamente se consideraba aceptable en su país, por lo que fue investigada por el FBI durante cuarenta años.

-¿Por qué os ha resultado tan fascinante esta historia para llevarla a escena? ¿Por qué es Hellen Keller “una mujer maravilla”?

Lo que nos ha interesado, como en otras historias que hemos llevado al escenario, es la contradicción entre la versión que se ha fijado en la memoria colectiva y la vida que Helen Keller trató de vivir realmente. Desde los siete años su vida dio el salto a los periódicos y ella fue presentada como una mujer maravilla, un ejemplo de superación de las mayores dificultades a través del esfuerzo individual. Si ella pudo superar la sordoceguera, cualquiera puede superar los pequeños problemas que en comparación se nos presentan a las personas sin discapacidad. Un ejemplo paradigmático de lo que Stella Young,  activista australiana por los derechos de las personas con discapacidad, denominó “porno inspiracional”. Que es mostrar a las personas con discapacidad como alivio para las personas sin discapacidad: “Bueno, por muy mala que sea mi vida podría ser peor. Yo podría ser esa persona”. Cuando en realidad “discapacita más la sociedad en la que vivimos que los cuerpos discapacitados”. Colocando el título como una pregunta, lo que hacemos es cuestionar la figura de Helen Keller como mito inspiracional. Y nos acercamos a ella como mujer comprometida, imperfecta y compleja y no tanto como mujer discapacitada.

-“¿Por qué se oculta parte de su vida? ¿A quién le interesa hacerlo? ¿Por qué quieren eliminarla de la historia? ¿Porque es una mujer, sorda y ciega? ¿Porque no se acepta que una de las personas más famosas del siglo XX en EE.UU. sea comunista?…” ¿Son las principales preguntas que queréis plantearle al público?

La vida de Helen Keller plantea muchas preguntas y seguramente no podemos encontrar demasiadas respuestas. Pero son preguntas que debemos plantearnos no sólo frente a Helen Keller, sino frente a cualquier otro mito creado para servir de modelo a la sociedad. Es una forma interesada de transmitir ciertos valores que se quieren imponer como más válidos que otros. Estas preguntas sobre alguien que murió hace más de cincuenta años interpelan también a la sociedad actual. Si Helen Keller fue perseguida, criticada y descalificada hace cien años por sus ideas opuestas a lo que se consideraba aceptable en una mujer, ¿cómo es posible que ahora se sigan usando las mismas descalificaciones?  Ella respondió a esas críticas, ejerciendo la disidencia en el país que convirtió en una causa fundamental la persecución de las ideas que ella defendía. Es una paradoja, una contradicción total, porque ella fue utilizada como modelo por el poder, al mismo tiempo que la investigaba por sus actividades y amistades sospechosas.

-Una de las protagonistas, la actriz Ángela Ibáñez, es sorda y la obra cuestiona la incomunicación entre personas oyentes y no oyentes e integráis en escena la lengua de signos…

Este es uno de los elementos principales de este trabajo: explorar la posibilidad de integrar en la obra dos lenguas de naturaleza tan distinta como la lengua oral y la lengua de signos. Nos adentramos en un territorio que desconocíamos y que fuimos descubriendo a medida que avanzamos. Algo que acabó condicionando totalmente las soluciones para la puesta en escena. Por ejemplo, hay mucho silencio y nada de música, algo poco frecuente en el teatro que se puede ver hoy. Los subtítulos se usan para hacer accesible al público oyente lo que se está signando, que es lo contrario a lo que pasa habitualmente en el teatro ya que los subtítulos son el medio que ofrecemos a personas sordas para seguir una obra, sin tener demasiado en cuenta que la estructura de nuestra lengua escrita está muy alejada de la estructura de la lengua de signos. La idea también es usar en el escenario dos lenguas minorizadas, el gallego y la LSE, para insistir en las  situaciones y discriminaciones que comparten, a pesar de ser tan distintas. 

-También hay una campaña reciente difundida por las redes sociales en las que se niega la existencia de Hellen Keller. ¿De qué forma tratáis esto en el escenario?

Nos acercamos al mito de Helen Keller construido y trasmitido a lo largo de su vida y después de su muerte, para observar cómo se hizo una operación de propaganda supuestamente tan exitosa. Pero también nos detuvimos en este tipo de respuestas al mito que han surgido en nuestro presente y que llegan a negar la existencia o la verdad de los logros de Helen Keller, como esas campañas difundidas sobre todo a través de Tik Tok en los últimos años. Nos llamó la atención que el negacionismo llegase hasta Helen Keller, lo que demuestra que su ejemplo ha llegado hasta la actualidad, pero que ya no funciona como modelo de superación. Al mismo tiempo, muchas activistas de la discapacidad, sobre todo en el mundo anglosajón, reniegan de Helen Keller como modelo y critican el uso que se ha hecho de su vida. Todo este cuestionamiento de su figura, tanto desde personas con discapacidad como desde amplios sectores de la juventud, nos hace preguntarnos qué es lo que está fallando. Esta pregunta funciona como detonante para investigar las bases sobre las que se ha construido el mito que conocemos de Helen Keller.

-Grupo Chèvere ha representado en los últimos años obras como “N.E.V.E.R.M.O.R.E.”, “Curva España”, “Eroski Paraíso” y “As Fillas Bravas”, entre otras. Se os califica como “una compañía de agitación teatral”. Pero, para ti, ¿Cuáles son los principales rasgos que os caracterizan o representan como compañía?

Hablamos de agitación teatral porque llegamos al teatro no por vocación o formación, sino porque era un lenguaje que nos permitía interactuar e intervenir en el espacio social cara a cara con otras personas. Cuando teníamos veinte años otros chavales montaban grupos de rock sin saber tocar la guitarra. Nosotros montamos un grupo de teatro sin tener ni idea de hacer teatro. Por eso nos definimos así, porque la actitud con la que hacemos teatro tiene que ver sobre todo con la intención de participar en los debates del mundo que nos ha tocado vivir y activarlos y subvertirlos. No somos gente de teatro en el sentido estricto, somos forasteros que terminaron usando esta herramienta para ampliar el espacio de debate social. Hacemos un teatro de raíz popular, sin renunciar a la complejidad que tiene contar historias desde un escenario.

Es una producción del Centro Dramático Nacional, Chévere y Teatre Lliure.