El Teatro Español presenta el estreno de esta adaptación de la obra del autor holandés Ger Thijs. María Ruiz ha dirigido a Isabel Ordaz y Santiago Molero en esta función que la actriz presenta con estas palabras: ”El autor construye un texto de ágiles diálogos, plenos de cinismo y humanidad, donde el humor se vuelve supervivencia, seducción y curiosidad por el otro. Dos desconocidos a los que la vida, siempre obscenamente viva, propone caminar juntos durante un trecho. Ella y él son invitados a mirarse, a apoyarse el uno en el otro. Pero ¿acaso sabemos nunca quién es el otro? ¿Un loco, un asesino, un ángel? Y aun así, el otro puede significar la salvación de un beso, de un oído atento, en cualquier caso siempre una referencia existencial y necesaria…”. Una producción de Teatro Español, Narea Producciones y Producciones Come y Calla.

 

-Un paisaje de montaña. Los Países Bajos. Dos personas ascienden un sendero. Un hombre, una mujer, la naturaleza. Ella va en busca de unos resultados clínicos al hospital de su comarca. Él, supuestamente, pasea en busca de inspiración…¿Qué más le podemos contar a los espectadores sobre la historia de esta función?

“El beso” está construida a base de atmósferas sentimentales. Habla de nosotros, de ti, de mí, de nuestras emociones, nuestros deseos, nuestros miedos. Con María Ruiz hemos trabajado muy minuciosamente sobre todo esto, ha sido un proceso muy rico. La dramaturgia transcurre desde el interior de los personajes, es como si el autor estuviera convencido de que el encuentro de dos seres humanos como acción dramática es mucho más fascinante que un choque de trenes.

-¿Qué tiene de especial este personaje para que no hayas podido evitar llevarlo a escena?

Ella, generacionalmente, está en el ecuador de su vida pero con toda su pasión aún por estrenar. Dentro de un aparente estilo coloquial la obra encierra muchos secretos, viaja por zonas existenciales muy profundas. ¿Qué pasa cuando ya no cumples con los prototipos sociales, como profesional, como madre, como esposa? ¿Qué pasa cuando tu perfil sexual ya no tiene la preeminencia de lo joven, ya no cumple con la presión de la moda? ¿Dejamos de vivir, de existir, somos civilmente desechables?

-¿Con qué adjetivos describirías a esta mujer a la que das vida?

Es impredecible, valiente, está llena de curiosidad y tiene unas inmensas ganas de vivir.

-También dices en la presentación de esta función: “es un teatro en el que se muestran las heridas que arrastramos y la esperanza de que, en el amor, siempre podemos volver a empezar…”

El trabajo actoral en “El beso” es muy vibrante, está muy desnudo. Ella empieza la obra siendo desafiada por el destino, puede ocurrirle algo grave, definitivo, y lo que descubre a lo largo del viaje  (la obra tiene algo de viaje iniciático) es que tiene unas ganas locas de vivir, de que la vuelvan a desear, a escuchar, quiere representar algo, desafiarse, emprender aventuras. De pronto un desconocido la pone en carne viva, a ella que es un personaje controlado, de orden, que vive en una comunidad pequeña, en un pueblo, donde todos los movimientos son registrados, enjuiciados. Esto es el amor para mí en esta obra, un despertar.

– ¿Dónde reside el humor de “El beso”?

Es una tragicomedia y el humor surge de la humanidad con la que está escrita. La tragedia es un drama inevitable, tiene que ver con la fatalidad, lo que no se puede manejar desde la voluntad propia, pero al mismo tiempo la vida es absurda, por excesiva o por escasa. El humor en esta obra viene del malentendido. Son dos personas muy distintas, su origen, sus circunstancias, es en este choque donde se produce la comedia, es un tipo de humor muy turbulento.

– ¿Las dos frases de tu personaje que te encantan?

-“La felicidad es una posibilidad”.

-“Vivir ¿para quién?”

-¿Qué nos puedes desvelar del personaje que interpreta Santiago Molero?

Santiago Molero es Él para Ella, representa el encuentro con ese otro con el que a veces, en un corto espacio de tiempo, conseguimos más intimidad que con la propia familia, con nuestro círculo más privado. En tan solo unas horas ellos viven toda una vida de pareja, se desean, discuten, se defraudan, se enseñan sus espinas. Me gusta mucho que su personaje aborda el fracaso como una reflexión íntima, no como un dictamen o una sentencia social.

– Has declarado en más de una ocasión: “El directo del teatro tiene algo muy sombrío, que es lo efímero, pero también está lleno de luz, porque la gente tiene un contacto directo con el artista…”, ¿sigues pensando lo mismo?

Lo que me parece es que el teatro es y será siempre un formato único para custodiar lo humano, el rostro; es la ceremonia del encuentro, nos convoca para la celebración y la fiesta o para sondear en lo oscuro, lo que nos atenaza o nos confunde. Ese es el legado del teatro griego, esa trascendencia civil, ética, laica si se quiere pero que resiste sin haber sido absorbida del todo por la técnica.

– ¿Por qué deberían ir los espectadores actualmente al Teatro?

Las personas acuden, tienen ganas de esa relación directa con el rito, quizá busquen encontrar cuerpos, voces, sucesos donde reconocerse. El teatro es compartir una experiencia.

– ¿Qué destacarías de la escenografía de Elisa Sanz, del vestuario de Sofía Nieto, de la iluminación de Felipe Ramos y del resto del equipo?

Esta producción ha sido una maravilla con el mejor de los equipos: Eva Paniagua (de la productora Comeycalla) amiga y posibilitadora, por supuesto el teatro Español, teatro Narea, de la Mancha, que colabora, que se sumara Entrecajas como distribuidora. También tener a Ronald Brouwer, que fue quien me puso en contacto con el texto y ha hecho una traducción inmejorable. Con Elisa Sanz ya había trabajado y la admiro mucho, consigue siempre algo orgánico en sus espacios escénicos, como si una forma de vida se colara en ellos, y al mismo tiempo les dota de una abstracción poética. Es una excelente narradora. Con Felipe Ramos también he coincidido varias veces y me parece un creador que no solo ilumina sino que dibuja la luz, hay siempre como una dimensión pictórica en sus propuestas. Sofía está llena de ideas y recursos. Ha sido muy fácil trabajar con ellos, te sientes muy segura. Y de María Ruiz, la directora, siempre me gustaron sus montajes, es una maestra, ama a los actores y los respeta. Nunca impone nada, convierte el trabajo en una búsqueda común y eso lo hace muy creativo. Es exquisita y muy tenaz, siempre te empuja más allá, desde luego para este montaje era la directora necesaria. Repetiría con todos ellos. Del 5 de diciembre al 3 de enero. Teatro Español (Sala Margarita Xirgu). www.teatroespanol.es