Hablamos con los dos actores protagonistas de esta obra de Eduardo Galán que aborda temas muy actuales. En ella Ortiz (Marcial Álvarez), un pescadero de unos cincuenta años que trabaja en un supermercado, acude a una tutoría para solucionar la situación de su hija Daniela. El primer encuentro con la tutora, América Alcalá (Isabel Ordaz), una mujer de casi sesenta y cinco años que no quiere jubilarse por miedo a la soledad, resulta un verdadero combate de boxeo…

-¿Cómo es tu personaje?

ISABEL ORDAZ: América Alcalá, la profesora, me resulta un personaje entrañable. Los personajes que sufren una transformación durante el tiempo de la representación, siempre lo son.  Ella empieza siendo una profesora de la escuela pública que lucha por sobrevivir en medio de una sociedad que parece estar en guerra con lo que el pedagogo o el maestro representa y termina aceptando que en su papel no sólo tiene que enseñar sino que también aprende, que su papel no sólo está avalado por el saber o el conocimiento y desde luego no por el poder, sino por la compasión, por el humanismo.

MARCIAL ÁLVAREZ: Es un tipo de lo más normal, un tío de barrio. Es un pescadero que va al gimnasio todos los viernes y toma cañas a la salida del trabajo. Pero le ha abandonado su mujer por otro y se ha quedado solo con una hija adolescente y “diferente” y con todos los problemas propios de su edad. Tiene dos motivaciones muy claras: el amor por su hija Daniela y unas tremendas ganas de evolucionar como persona, de superar las limitaciones propias de su condición social, de ensanchar su mundo. Tiene una inteligencia emocional e intelectual poco cultivadas. Es una persona con una gran ternura y con una gran fortaleza a la vez.

-En la presentación de esta obra su autor comenta que “La profesora” nos habla de los límites de la educación, de los conflictos entre adolescentes y jóvenes, del miedo a la soledad, del poder redentor de la cultura, ¿de qué otros temas trata esta función?

ISABEL ORDAZ: Uno de los atractivos de la obra de Eduardo Galán reside en que nos habla de héroes contemporáneos, personas comunes y corrientes que tratan, como los héroes clásicos, de mantener su dignidad, sus convicciones frente a situaciones adversas, indignas, antes catalogadas como `el destino`.  América Alcalá, `La profesora`, no juzga moralmente a sus alumnos, sino que a lo largo de la obra descubre que lo que quiere es ayudarles de verdad, ayudar a una generación que ve cómo poco a poco se van convirtiendo en personas desconocidas.

-¿Qué tipo de relación mantiene tu personaje con el otro?

MARCIAL ÁLVAREZ: Hay algo de comedia clásica en el texto de Eduardo Galán con dos personas muy antagónicas condenadas a convivir, lo salvaje y lo civilizado, las torpezas del payaso bobo y las constantes correcciones del carablanca. Habla de dos soledades con muchas ganas de entenderse, de ayudarse y de conocerse, aunque al principio no lo parezca, y cuya principal motivación común es “salvar” a Daniela, hija y alumna respectivamente, que es la verdadera protagonista, aunque no sale en la obra y sólo se hable de ella. Enemigos al principio, irán evolucionando y contagiándose de sus virtudes hasta que surge la amistad, y quizás en un futuro el amor.

ISABEL ORDAZ: Con gran intuición, el autor nos sitúa ante el problema vivo y en directo de nuestro tiempo. No hay una única solución sino compromiso, empatía, educación, humanidad. El teatro es ante todo un entramado de acciones y relaciones. En esta obra hay dos seres humanos, cada uno con su herida, que se necesitan, que quieren ayudarse, pero que desde el primer momento están a la defensiva.  Ahí reside la inmortalidad del teatro, prácticamente el único espacio en donde el ser humano todavía puede representarse como alguien frágil, con problemas.

 

-¿Consideras que esta función es un drama con algunas escenas cómicas o al revés?

ISABEL ORDAZ: El autor busca algo más que contar una historia, busca el punto de vista de la comedia, que es cómo decir que enfatiza el humor. Señala que, incluso en nuestros momentos más trágicos, somos absurdos, estamos perdidos, hay una voluntad de autoparodia.  Las situaciones son dramáticas pero descritas y vividas con un gran sentido del humor.  C que el humor, «humus«, en latín, lo que está cerca de la tierra, también lo que está húmedo o empapado, una definición muy gráfica por cierto, consiste en definitiva en apostar por la vida a pesar de todo, en darnos una segunda oportunidad.  El payaso, por ejemplo, el gran aristócrata del humor, pues bien, su gran objetivo es siempre el mismo, él lo intenta, una y otra vez vuelve a intentarlo, su gran patrimonio es el de la voluntad.

MARCIAL ÁLVAREZ: Es una comedia que aborda temas trascendentes y serios, pero también un drama con giros y gags cómicos y una clara intención de divertir y hacer reír. El drama viene dado por problemas y tensiones propios de casi cualquier persona. La comicidad fundamentalmente por la gran diferencia de roles de los dos personajes y que cada uno es de un planeta.

-¿Por qué otras cuestiones le recomendarías al público que vaya a veros?

MARCIAL ÁLVAREZ: La obra es un canto al amor y a la literatura. Se irán exponiendo temas como los beneficios de la cultura, y de la literatura en particular, las dificultades de los docentes y de los padres para educar, el acoso escolar, el suicidio, la diversidad, el miedo a cumplir años, la diferencia de clases, … También hay mucha ternura cuando la profesora le va enseñando a él a leer bien. Y suspense porque hasta la mitad de la obra no se esclarece cual es el gran problema que tiene la hija.

La estructura de la obra es muy obsesiva y claustrofóbica porque los personajes no salen del mismo espacio del aula en toda la función y siempre a la misma hora. Aunque en ocasiones muy a pinceladas se les vea en sus respectivas casas en sus momentos más solitarios e íntimos. Un montón de ingredientes humanos y dramatúrgicos que hacen de LA PROFESORA una obra muy completa.

-¿Con qué te quedarías de tu personaje?

ISABEL ORDAZ: Me quedaría sobre todo con su amor por la literatura, con su fe en la palabra.

MARCIAL ÁLVAREZ: “No seas pulisanime”. Son muy divertidas las patadas al lenguaje de Ortiz en su afán por aprender palabras cultas y hacerse el interesante con la Profesora. “Seremos una familia normal. Bueno, muy normal no pero lo pareceremos”. Esta frase resume muy bien el afán de Ortiz por ocultar avergonzado las anormalidades y sobresaltos de su vida y “parecer normal”. Cuando ciertamente no hay nadie normal.

-¿Qué destacarías de los elementos escenográficos?

ISABEL ORDAZ: Carla Nyman, la directora de la función, ha elaborado un espacio escénico que revaloriza la poética del texto a través de elementos muy sencillos pero muy eficaces. Establece un espacio-tiempo que permite narrar el mundo exterior e interior de los personaje. También el mundo de la representación, la escuela, la relación con los otros, el conflicto y, por otro lado, la intimidad de su dolor o su soledad, su precariedad o su vacío. Es una obra de Eduardo Galán.