Harold Pinter inicia esta obra con el final, es decir, con el frío reencuentro en un pub de dos amantes separados y, remontándose, en nueve días, hasta el origen de su relación, diez años atrás, pero dejando muchas dudas e incógnitas por el camino. Son Jerry (Miki Esparbé), agente literario, y Emma (Irene Arcos), que dirige una galería de arte y con la que ha mantenido una larga relación. Pero Emma también está casada con Robert (Rául Arévalo), editor e íntimo amigo desde hace muchos años de Jerry. Éste es el seco y hermético diálogo con el que se inicia la historia de lo que queda de esta relación entre estas dos personas que fueron amantes y amigos durante muchos años: Jerry: “Bueno…”. Emma: “¿Cómo estás?. Jerry: Muy bien. Emma: Se te ve bien. Jerry: Bueno, en realidad no estoy tan bien. Emma: ¿Por qué?. Jerry: La cruda salud. ¿Tú, cómo estás?. Emma: Yo estoy bien. Como en los viejos tiempos…”
Durante la función los espectadores serán testigos de una obra llena de tensión, de ritmo, de autenticidad, del humor característico de su autor, de ironía, y, sobre todo, de “traiciones” de todo tipo: a los ideales personales, a los que se quiere, a uno mismo, hasta quedar atrapados en el reino de las banales apariencias, ocultando las emociones y las pasiones.

ISRAEL ELEJALDE es el director de esta versión que reabre el Pavón Teatro Kamikaze desde el 27 de agosto. Recuperamos la entrevista realizada en Marzo, mes en el que debería haberse estrenado esta obra en este Teatro.
* ¿Qué tipo de personas son los protagonistas de “Traición”?
Esta aparente historia de amor es, en realidad, una pelea por la represión de los deseos ocultos. Jerry (Miki Esparbé) y Robert (Raúl Arévalo) son de clase media alta y trabajan en el mundo editorial. Robert es editor, tiene un carácter más fuerte, quiere que la gente se de cuenta de que él está por encima y Jerry es más apocado, más tímido, y es representante de escritores. Son íntimos amigos y desean a la misma mujer: Emma, que es la esposa de Robert. Emma ha tenido dos niños y se encarga de cuidarles. Lo que solía hacer una mujer en los 70. Pero tiene inquietudes artísticas, se dedica a leer las novelas de los representados de Jerry, que edita Robert. A lo largo del tiempo esas inquietudes le llevan a regentar una galería de arte. Los personajes parecen ser claros, parecen luchar por expresar aquello que creen, o más bien quieren creer. Se esfuerzan por mantenerse dentro de los límites de lo razonable, pero no es así en realidad.
* Sabemos que tarde o temprano esta infidelidad se sabrá pero no sabemos cómo ni cuándo y cada escena es una sorpresa…
Pinter utiliza una serie de flashbacks para ir desde el final hasta el origen del conflicto. El público ve lo que pasa a través de esos nueve días pero Pinter tiene poco interés en contarte lo que ha pasado en esos huecos de tiempo. El trabajo para saber qué ha pasado lo tiene que hacer el espectador. Conoces la historia pero Pinter no hace ningún esfuerzo por desvelarte los enigmas de esa historia. Esta obra tiene las características principales de la forma de escribir de Pinter: la sorpresa que provoca en el público y el humor y la capacidad para jugar con la situación y con las palabras.

* Dices: “Traición es una descripción crítica y feroz de esa clase intelectual que cree estar a salvo de las pasiones más bajas…”
Habla de esa clase media alta literaria, que lee mucho, que se jacta de ser “reflexiva, de moverse en el mundo del intelecto” pero que queda atrapada en un mundo que no puede controlar: el de la pasión. A través de los personajes el autor reflexiona sobre esa manera que tenemos los humanos de escondernos y de no mostrarnos porque hacerlo significa destaparnos. En esta obra los tres hacen todo lo que pueden porque el otro/a no vea su pasión o sus debilidades. Es como si pensaran: “tampoco fue para tanto”. Demuestra como, a pesar de quererse, estas personas son incapaces de mostrarse como son. Es el final de la sinceridad.
* ¿Qué es lo más destacable de Harold Pinter como escritor?
A Pinter le interesa la atmósfera y el misterio que se crean en escena por las situaciones y casi siempre en todas sus obras hay una especie de tensión al no saber qué piensan verdaderamente las personas que tienen alrededor los personajes. En los textos de Pinter todo “va muy bien” pero sabes que en realidad no es así. Es fundamental que el otro no vea que alguna situación le ha hecho daño porque sería un fracaso. “No me puedo creer que haya hecho esto”. A Pinter le encanta reflejar ese tipo de frases tan habituales hoy en día también. Desde el 27 de Agosto. Pavón Teatro Kamikaze. www.teatrokamikaze.com