Regresa al Pavón Teatro Kamikaze esta función escrita por Roberto Martín Maiztegui y Pablo Remón y dirigida por Raquel Alarcón que consiguió el XXXVI Premio SGAE de Teatro Jardiel Poncela. Una obra a medio camino entre el documental y la fantasía, entre la verdad de los acontecimientos y otra verdad: la de la ficción. Retrata una época de sueños y espejismos, la fiesta de un país que creció disparatadamente y la resaca que llegó después. Y lo hace a través del auge y la caída de un personaje, Rodrigo Rato, desde su infancia, marcada por el arresto de su padre, hasta su propia detención tras el descalabro de Bankia. La llevan a escena Juan Ceacero y Javier Lara. Con éste último charlamos.

-La historia que nos narra “Sueños y visiones de Rodrigo Rato” se desarrolla a través de catorce escenas que van recorriendo los hitos principales de la vida de este expolítico y exbanquero, ¿qué más nos puedes contar sobre la historia de esta función?

En realidad es la historia de dos autores-actores que usan este marco económico-político como modelo para jugar a imaginar todo aquello que nunca se podrá saber, quizás ni siquiera intuir; quizás ni los protagonistas lo puedan hacer.

– Esta obra es el retrato del auge y el declive de un político pero también se habla sobre una época de la política española…
Sí, es así. Se desarrolla desde la transición a nuestros días, antes incluso. Y de aquellos barros tenemos ahora estos lodos.
-¿Con qué adjetivos describirías la personalidad de tu personaje?
Apartándome de todo juicio, siempre quise pensar que mi personaje era un ser muy válido, capaz, brillante. Ahora le llamaríamos “una persona con una inteligencia fracasada” (en el sentido humanista), aunque no me atrevería a adjetivar demasiado a ningún personaje. Quizás sí me atrevo a mirar a través de sus ojos, sin etiquetar demasiado. 
– Dos frases que dice tu personaje en escena y que te entusiasmen…
‘Por dentro, ¿sabes lo que hay por dentro? Nada. Un vacío. Una vibración energética imposible de cuantificar’
‘Una vez fuimos espermatozoides. La única diferencia entre tú y yo, es que yo sé que la carrera sigue.’ No sé si me entusiasman estas frases, pero cuando las digo me emocionan. 
 
– En la función hay muchas partes que son históricas y están documentadas…
Se habla, por ejemplo, de la salida a bolsa de Bankia, de las tarjetas Black, de la primera victoria del PP, del ‘enfrentamiento’ entre Rato y Aznar, entre otros asuntos.
 
-Has dicho en alguna ocasión que “El texto no juzga y habla de Rato pero ahondando en su interior, en los motivos por los que toma una decisión u otra”…
Solamente respondería por mí mismo a lo que imagino, nunca a nada supuesto como verdad. En ese sentido la obra consigue no ser pretenciosa sino que es un juego teatral sobre la historia política de este país. 
La ironía es consecuencia de la trama, no el objetivo, resultan irónicas las situaciones y, sorprendentemente, mucho más con el paso del tiempo. Esta semana han absuelto a todos los implicados en la salida a bolsa de Bankia.
Y el humor viene de la mirada. El teatro es eso, humor, el gen de la tragedia. 
 
-¿Qué destacarías de Juan Ceacero, tu compañero en escena, que interpreta a muchos personajes como a Fraga, a Aznar, a Chimo Bayo…?
Juan es la leche. Nunca me he sentido tan cómplice en el juego como con él. Es un actorazo muy muy capaz. 
 
-No se puede vivir sin ir al teatro porque…
‘si el teatro fuera verbo, éste sería “recordar y sin memoria no se puede vivir’. 
Del 15 de Octubre al 19 de Noviembre. Pavón Teatro Kamikaze. www.teatrokamikaze.com