“La gente está ávida de buenas experiencias, que aportan alegría y esperanza, y eso es lo que podemos proporcionar en el teatro Alfil. Nuestros artistas tienen ganas de subirse al escenario, están sobrados de talento y gracia para levantar el ánimo…”

El Teatro Alfil reabre sus puertas con cuatro obras de humor y de sátira, fieles al estilo de esta emblemática sala madrileña: “Estoy rara”, con Paloma Jiménez y Ángela Conde; “Fabiolo Connection”; “Calladitas estáis más guapas” y “Gag Movie”, de Yllana. Charlamos con JOE O´CURNEEN, director del Teatro y de esta comedia.

-“Gag Movie” es un montaje que le dedicáis al mundo del Cine. ¿Por qué este homenaje?
El cine es, sin lugar a duda, una de las mayores fuentes de inspiración de la compañía Yllana. Es amor y admiración lo que sentimos por el séptimo arte. En esta ocasión quisimos crear una experiencia de cine, en vivo y en directo, con la que el espectador se sienta partícipe de una vibrante fusión entre las dos artes.

-Preséntales a los espectadores “Gag Movie”…
Empezaremos viendo a cuatro personajes del celuloide, atrapados en los confines estrechos de un fotograma, esperando ansiosos a que llegue el día en que alguien ponga en marcha el vetusto proyector en el que se encuentran. Cuando esto ocurra, son tantos los años que llevan confinados y estáticos, que, una vez recuperados el movimiento y la acción, y por la euforia de sentirse libres, lograrán saltar de la mismísima pantalla al escenario y encontrarse frente a frente con su ansiado público. El encuentro es mágico y electrizante. Cuando esta singular troupe de cineastas irrumpe en escena, comenzará un divertidísimo viaje por algunos de los momentos más iconográficos del séptimo arte. Con humor e ingenio, no solo nos mostrarán en directo cómo es el cine, sino cómo se hace, cómo se vive y, sobre todo, cómo se disfruta.

-¿Cómo describirías a los cuatro actores que la protagonizan? ¿A qué personajes darán vida en el escenario?
Objetiva y subjetivamente diría que con todos los que señalan excelentes cualidades.  César Maroto, Rubén Hernández, Susana Cortés y Antonio de la Fuente darán vida a comediantes que se rebelan contra las ideas desfasadas de su propio creador. A un director exigente y déspota. A la actriz disciplinada que tiene que soportar las indicaciones de un director indeciso, toma tras toma, tras toma. A la fan que siente tal pasión por su ídolo que para conseguir un autógrafo es capaz de volver de la ultratumba…

– Vuestra compañía, Yllana, intenta siempre diferenciar un espectáculo de otro. ¿En qué se diferencia éste en concreto?
Se diferencian sobre todo en la temática que abordan, pero la búsqueda es siempre la misma: el lado cómico y estético del tema a tratar. Además, en este espectáculo, el público verá un uso sorprendente de la tecnología cinematográfica.

-Reabrís vuestro Teatro Alfil después de 6 meses de cierre con éste y otros montajes. ¿Cómo os sentís al respecto?
Con muchas ganas. En cierto modo nos sentimos como trabajadores de primera necesidad. La gente está ávida de buenas experiencias, que aportan alegría y esperanza, y eso es lo que podemos proporcionar en el teatro Alfil. Nuestros artistas tienen ganas de subirse al escenario, están sobrados de talento y gracia para levantar el ánimo y ponernos a todos una sonrisa en la cara. La comedia y el humor son un bálsamo para los tiempos en que vivimos.

“Yllana seguirá interactuando con el público adaptándose, por supuesto, a las circunstancias actuales”

-Yllana se caracteriza por “romper la cuarta pared” e interactuar con el público, ¿vais a seguir haciéndolo con este espectáculo?
Es costumbre de Yllana dejar claro, desde el comienzo de cada función, que la famosa cuarta pared no existe. Al público se le mira de frente desde el primer momento. Nunca se le ignora. Se le hace ver que se le ve. Se le hace ver que toda acción escénica va dirigida a él, y, además, se le hace descaradamente cómplice del hecho teatral que va a presenciar. En cuanto a interactuar con el público, lo seguiremos haciendo, adaptándonos por supuesto a las circunstancias actuales, y siguiendo rigurosamente las indicaciones de los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias.

-¿La apuesta de vuestra sala seguirá siendo “por el humor y la comedia”?¿Qué novedades habrá en esta nueva temporada?
Seguiremos apostando por la multiprogramación y por la comedia. Y por el arte del flamenco los sábados. Hay novedades apetitosas como el hecho de que algunos de los mejores espectáculos de Yllana volverán a pasarse por el Alfil en estos próximos meses, o como la de una nueva propuesta de la legendaria y querida compañía valenciana L’om Imprebís. En Octubre estarán Las Raras (Paloma Jiménez y Ángela Conde) que parodian el espejo de una sociedad que prefiere quejarse a empoderarse. Es un montaje provocador, irónico, inteligente y divertido. Sil de Castro, en “Calladitas estáis más guapas”, nos ofrece una de las pocas comedias feministas. Es un espectáculo irreverente para espectadores sin complejos. Rafa Maza en “Fabiolo” es el pijo más irreverente de los cinco continentes y vuelve con nuevas aventuras. Rafa es de los pocos artistas completos, capaz de manejar el mimo, el clown, la imitación, y la improvisación. Además, los sábados ofrecemos el espectáculo de “Emociones”, una propuesta excelente y emocionante del arte flamenco.

-Hace unos años nos comentaste que “es necesario abrir la programación a creadores noveles, a jóvenes con un buen conocimiento del oficio”, ¿sigues pensando lo mismo?
Por supuesto. Es determinante para el sustento de las artes escénicas. Siempre hay que dar oportunidades a jóvenes artistas, conocedores del oficio. Hay que ayudarles y animarles porque tienen la dificultad añadida de tener que crear propuestas novedosas, capaces de atraer y seducir a todas esas miradas secuestradas por las hipnóticas pantallas digitales.
– ¿Por qué es imprescindible actualmente el buen humor teatral en nuestras vidas?
Las culturas han de aprender a cultivar el buen humor, sea en los teatros, en las escuelas, en los parlamentos, o en las calles. El buen humor, como experiencia interpersonal, calma los ánimos y es capaz de evitar la deriva a las hostilidades colectivas. www.teatroalfil.es