“Esta función es un clásico muy payaso; muy payaso y muy clásico. La mirada ingenua y salvaje del payaso es capaz de homenajear al clásico y, al tiempo, de reírse de él y de nuestra relación con él. Y de nuestra relación con los clásicos, en general”. Juan Mayorga, responsable de la dramaturgia de esta coproducción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y Velvet Events, define con estas frases esta magnífica versión de Rhum&Cia de “El diablo cojuelo”, el clásico de Luis Vélez de Guevara. Jordi Martínez es uno de los protagonistas. Da vida a Martines y al Diablo Cojuelo.

-En el escenario hay dos tramas: la de la loca obra de Luis Vélez de Guevara y la de una compañía que puede volver a fracasar en su empeño de llevar esta función a escena…¿Qué más le puedes contar a los espectadores sobre la historia escrita por Juan Mayorga?
Conviven esos dos Universos en la Historia: el del siglo XXI y el del XVII. Acudimos a Juan Mayorga para que escribiera la dramaturgia porque él había visto nuestros espectáculos de Rhum&Cia. Le dijimos: ¿por qué no hacemos algo que no sea un espectáculo de payasos?. Mayorga escribió la dramaturgia teniéndonos muy en cuenta, trasladando la realidad de esa compañía de payasos a la que le encargan representar esa obra. De ese texto de Mayorga nosotros hicimos nuestra versión porque tenemos una manera de trabajar “muy especial”.

«Hay un juego constante en la historia de los payasos mientras contamos el clásico, que adquiere otra dimensión desde nuestra perspectiva»

-Según Ester Nadal, la directora, “Mayorga nos propone la contradicción y confrontación entre dos maneras de mirar y afrontar el escenario; el mundo en definitiva. Y en este ir y venir de la palabra clásica a la acción del payaso, hemos ido descubriendo y les queremos hacer llegar el amor por la literatura y las narices coloradas…”, ¿Qué añadirías al respecto?
Como compañía de payasos que somos es un gran reto el movernos en un Universo que no nos es fácil. Pero creo que el Teatro Clásico y el mundo del payaso son dos Universos que tienen en común que son muy desconocidos. Entendemos el Clásico como algo distante y el término payaso no deja de ser a veces “un insulto”. Estos payasos reivindican y ponen en su sitio ambos Universos, aunque siempre se están preguntando “¿Qué estamos haciendo los payasos aquí, en el Teatro Clásico?. Hay un juego constante en la historia de los payasos mientras contamos el clásico, que adquiere otra dimensión desde nuestra perspectiva.

-¿Cómo definirías la personalidad de Martines, tu personaje?
Es un payaso Augusto dentro de la familia de Rhum y Cia. Martines se mueve en ese mundo que no entiende desde la inocencia.

-¿Qué nos puedes contar del resto de personajes?
El diablo cojuelo está preso por un astrólogo y conoce al payaso Arquetti que es Cleofás. Es el clown. Cojuelo es perseguido por Satanás y sus secuaces. Y Cleofás está huyendo de Doña Tomasa y del alguacil. Cleofás le saca de la cárcel y va a enseñarle cómo es la ciudad. Pasan por infinidad de sitios. Le acompañan en el escenario un clown, el contraAugusto… Son individuos que viven en un mundo en el que todo lo tienen en contra porque cualquier pequeña incidencia les afecta.
Lozano hace sonar todo. Hace música con cualquier cosa que pueda soplar. Giuliani proviene de la Comedia del arte. Piero es italiano, es un payaso muy de cuerpo. Mauro hacía mucho clown de calle y Joan Arqué es director de teatro, además de payaso. Hay mucho talento concentrado de payasos que vienen de sitios muy distintos. El resto de la compañía también representa cientos de personajes en los momentos abstractos o mágicos de la función, en los sueños y en el resto de
escenas.

«Las canciones están escritas por nosotros para que el público se divierta. Creemos que el público se lo va a pasar muy bien…»

-¿Es un gran reto para Rhum&Cia actuar en el Teatro de la Comedia?
Claro que es un reto maravilloso. Yo ya he hecho otras obras clásicas y siempre descubres de nuevo la belleza de la palabra con los textos clásicos. Pero dicho desde la voz de un payaso adquiere dimensiones poco frecuentes. La filosofía de Lluís Homar como director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico cuadra perfectamente con nuestra Filosofía. Queríamos salir de nuestra “zona de confort”. El equipo de la CNTC quiere acercar los clásicos a todos los públicos, hacerlos desde otras perspectivas y esa manera de entender tiene mucho que ver con nuestra compañía.

-Una de las letras de una de las canciones de esta obra dice: “Ni carne ni pescao, ni chicha ni limoná, ni fú ni fá…”
Esta canción es el himno del espectáculo. Mi mirada del Mundo siempre ha sido desde el humor que es imprescindible. Si hubiéramos hecho la gimnasia del humor desde siempre habría menos conflictos. Es la vacuna contra la ira. Hay mucho talento musical en nuestra compañía. El espacio sonoro es importante. Tocamos bajos eléctricos, baterías, guitarras. Las canciones están escritas por nosotros para que el público se divierta. Creemos que el público se lo va a pasar muy bien.

-¿Qué destacarías del Vestuario de estos payasos que va cambiando también en escena mientras se desarrolla la obra?
Todos van cambiando de vestuario excepto el Cojuelo porque ya es un payaso Augusto. A veces habrá momentos en los que hará de Cojuelo y no de payaso. Lleva la nariz roja desde el principio hasta el final. El resto parte de un Vestuario absolutamente clásico y, a medida que va transcurriendo el espectáculo, va apareciendo el colorido de los payasos que termina en la transformación final… El Vestuario es precioso y es muy funcional.

El reparto lo completan Joan Arqué, Roger Julià, Xavi Lozano, Mauro Paganini y Piero Steiner. Del 14 de Abril al 5 de Junio. Teatro de la Comedia. Más información en El diablo cojuelo – CNTC 2021 / 2022 (mcu.es)