Jorge Sanz protagoniza (junto a María Barranco y Ana Turpin) esta función dirigida por Gabriel Olivares y producida por el prestigioso producor de cine Andrés Vicente Gómez (con su nueva compañía Lola Teatro).

-¿Qué tipo de hombre es este escritor “en horas bajas” al que das vida?
Yo le veo como un personaje que cree que es un escritor maldito, que la gente no le entiende o que el mundo se equivoca. Se ha convertido en un ser absolutamente pragmático. Y es un poco tiparraco. Le “vende” a los demás y a sí mismo que es un autor que tiene principios, que no tiene “precio”, pero no es así. Al final da un giro. Y sufre una barbaridad también. Es un personaje muy complejo, con muchos matices. Muy exigente.

¿Por qué crees que acepta el pacto de escribir una novela para un premio editorial amañado que le propone Virginia, su exmujer?
Tiene una relación un poco de sumisión hacia ella. Virginia es una lianta, es muy poderosa. Con él hace lo que quiere. Le va enredando, como al resto. Y va a hundirle la vida pero para seguir teniéndolo ahí.

«Con este personaje, que es muy grande, me estoy redescubriendo y creo que el público que me sigue se va a sorprender y también me va a redescubrir»

-¿Que transfondo tiene esta función?
En el fondo esta función habla de lo básico de esta vida: de las relaciones sentimentales y de que uno no es lo que verdaderamente querría ser. Que en la vida hay personajes más rastreros que otros pero que muchos se venden y se desmontan. Todo está planteado desde el humor nada zafio, muy inteligente.

-Andrés Vicente Gómez (de Lola Films) es el productor de esta función. ¿Ha tenido algo que ver en que decidieras interpretar este personaje?
Yo empecé a trabajar con Andrés hace 30 años. Nuestra relación es ya casi más familiar que profesional. Me ofreció hace tiempo este personaje y, posteriormente, fue él el que me convenció de una manera personal. Tenía mis dudas porque el Teatro requiere de mucho trabajo, de mucha dedicación y de responsabilidad…

– Y me imagino que seguirás pensando que ha sido una buena decisión…
Sí, sí. Estoy aprendiendo mucho cada día y, pese a que a veces piense que ¿por qué me meto en estos líos?, estoy fascinado. Yo soy un hueso resabiado para dirigir pero cada día que termino de ensayar, siento que tanto el autor como Andrés “me han hecho un personaje a medida”. También tengo la sensación de que la función es inspiradora y va a gustar mucho al público. Además, este oficio remueve la química corporal, engancha y, tan cerca del estreno, estoy vibrando y con mucha ilusión…

-¿Crees que los espectadores te van a redescubrir con este personaje?
Sí, sin duda. Yo me estoy redescubriendo. Todo el mundo sabe que yo he conseguido ser “el guaperas”, que llevo años “colándome en las casas de la gente”, creciendo como actor pero con una imagen predeterminada. Es fantástico ser un actor que hace un tipo de personajes muy característicos que solo puedes hacer tú. El público me tiene un cierto cariño. Me ve con buenos ojos. Y ahora se va a sorprender porque éste es un personaje muy grande.

«Me encanta quedarme escuchando el eco que queda en el patio de butacas después de la función… Me siento en el escenario, con los pies colgando…»

-¿Consideras que tienes un público fiel y que es importante también cuando se está representando una función de Teatro?

Creo que ser popular siempre ayuda a que te siga el público y te vaya a ver al Teatro. En el Teatro «tener o no cartel» te lo da el tiempo y el tener personalidad. Y el caerle bien al público también. No sé si yo estoy dentro de esos actores «que tienen cartel».

Fuera de las grandes ciudades, en las giras, en las que cada semana cambias de ciudad o de localidad, te sientes maravilloso. Hay mucha cercanía con el público, te saludan, te siguen, sales en todos los medios locales. Es fantástico.

-¿Te llevas objetos a los camerinos a los que vas o no eres nada fetichista?

Sólo objetos que me colocan en el personaje y en su energía. También me llevo algunas fotos de familia. Me he llevado algún libro en alguna ocasión. Pero no de forma maniática. 

Lo que siempre hago es que me quedo un rato después, cuando ha terminado la función, con el Teatro vacío. Con tu ropa de calle, sales al escenario, te sientas y miras el patio de butacas con los pies colgando. Me encanta quedarme escuchando el eco que queda ahí. Es como la satisfacción del trabajo bien hecho.

-¿Qué opinas de Gabriel Olivares como director?
Gabriel es un descubrimiento. Hasta que no te dirige no eres consciente de lo gran director que es. Gabriel nos hace brillar a nosotros tres y sientes que todo se está colocando en su sitio.

Del 13 de Abril al 29 de Mayo. Teatro Marquina. Más información en El Premio Teatro Marquina (grupomarquina.es)