Una obra escrita y dirigida por José Padilla (Premio Max 2019 por su obra ‘Dados’) y protagonizada por Fran Cantos, Ana Varela, María Rivera, Nintón Sánchez y Montse Díez que se incorporará más tarde. El espectáculo está producido por Primera Toma y Crémilo en colaboración con la Fundación Sexpol. Un proyecto para personas mayores de 12 años que trata sobre la educación sexual, sobre todo enfocada a la adolescencia, pero en la que se tiene muy en cuenta la necesidad de diálogo entre jóvenes y adultos para romper los tabúes en torno a la educación sexual que aún perduran en pleno siglo XXI. Charlamos con JOSÉ PADILLA

-¿Por qué es necesario todavía en la actualidad abordar las relaciones sexuales entre los jóvenes desde otras perspectivas?
No creo que todo lo relacionado con sexo y juventud haya sido tratado desde un punto de vista saludable, no sólo en el teatro, sino tampoco en los medios de comunicación, en el cine o en la literatura. Se oscila entre dos extremos sin punto medio: o se va a los mitos del amor romántico, tratando de preservar un infantilismo de princesas Disney, o se va a la casi fetichización perversa de ese rango de edad. Luego hay otro problema: el tabú. No se habla porque es incómodo y claro todo esto es un cóctel explosivo que deviene en importantes taras individuales que nos terminan afectando a todos socialmente. Sólo tratando el sexo como algo sano, luminoso y saludable se puede cambiar esta situación.

– La obra narra que “una mañana aparece frente a la puerta de un instituto una pintada que reza “GOLFA”, un insulto anónimo que destapa la historia que lo precede. Amanda y Fran fueron pareja hace unos meses. Son dos adolescentes cuya experiencia es la de tantos, la de una relación que se vio truncada…”
No quiero destripar mucho. Presentamos efectivamente una historia más, un hecho normal en la vida de dos personas jóvenes, partimos de ahí. Sólo que esa “normalidad”, ese dar por hecho actitudes o acontecimientos que han  sido considerados cotidianos hasta hoy quizás sea la raíz del problema. Hay que empezar a cambiar la mirada sobre lo que se ha valorado como “normal”, porque ese sesgo viene cargado de dolor. Un dolor  muy evitable si se aborda al principio del camino.

-Cómo definirías lo que es “un proyecto transmedia”, ¿en qué consiste y qué le diferencia de una función convencional?
Este tema da para mucho, pero resumiendo digamos que todo lo que aborda lo transmedia relacionado con las artes escénicas amplia la obra más allá de las paredes de un teatro. Utilizando los recursos que internet y las nuevas tecnologías nos dan complementamos una narración que se fragmenta y lanza flechas hacia plataformas que están lejos del escenario. En la medida que lo desee, el espectador es activo: participa con su punto de vista y se le le invita a acceder a información a través de redes sociales, por ejemplo. Esto, que puede parecer críptico por inhabitual, queda muy claro cuando ves nuestra función.

-Preséntanos a los personajes que interpretan los cuatro actores en el escenario…
Jordán es sexólogo de profesión y ha recibido la poco ortodoxa propuesta por parte de una jueza de ofrecer una sesión de terapia abierta virtualmente. En esta sesión participan como pacientes Fran, un joven que ha sido acusado de escribir una insultante pintada que parece señalar a su exnovia, Amanda, la joven en cuestión, alguien que se siente muy incómoda por todo lo que le está sucediendo desde que su relación con Fran terminó, y Vicky, madre de Fran y que en un momento de arrebato comete el injusto acto de insultar públicamente a Amanda ya que la culpa de lo que le ocurre a su hijo.

 

Dices que “esta ficción posibilita, ya desde su mismo anuncio, que el público adquiera el rol de jurado, invitándole así, y sin presión alguna, a participar en el devenir del relato…”

Como en cualquier obra, el punto de vista del espectador es fundamental sólo que aquí, además, es testigo en nuestra ficción de una sesión de sexología como mandato judicial, se le invita a acceder a esta sesión. Sin destapar mucho más de la trama, digamos que el público que nos acompañe en el Teatro Galileo verá como acercamos lo virtual a lo presencial y viceversa.

– Para ti, en esta función se plantean preguntas como ¿Cómo en un mundo hipersexualizado puede ser manejado de forma sana un factor tan determinante como la sexualidad? ¿Somos justos los adultos o nuevamente lo teñimos todo de una nostalgia edulcorante que todo lo iguala?. ¿Qué otras preguntas le lanzáis a los espectadores?
Nostalgia y prejuicio. Tabú y tradición. En fin, factores que ayudan poco o nada. Todo el equipo de esta función estamos teniendo un viaje muy revelador en cuanto al espectro que puede cubrir la sexología como herramienta para erradicar formas de comportamiento que nos dañan y queremos transmitir esta experiencia, participar en la cuestión de que el sexo no ha de ser sórdido ni un hecho del que no se puede hablar. Quizás y con suerte podamos arrojar un poco de luz para plantear que se pueden descerrajar estas cargas heredadas.

– Creo que te gustaría que esta propuesta se pudiera ver “en familia” y se pudiera debatir en los hogares sobre lo que se habla en escena, ¿no es así?, ¿Por qué?
Si logramos que esto ocurra, podremos darnos por bien satisfechos. Se relaciona el ver un espectáculo en familia con aquellos que tienen solamente un carácter infantil, y aunque eso es estupendo, “Golfa” aspira a abrir el rango de lo que se considera espectáculo familiar. Plantea temas que tradicionalmente se han circunscrito exclusivamente al mundo adulto y que pueden ser propuestos a este público familiar. Esto puede resultar chocante, pero es que la sexualidad debe ser tratada en familia para empezar a ser entendida como algo sano. Del 12 al 22 de noviembre. Teatro Galileo. www.galileoteatro.es