Juan Carlos Corazza dirige esta escuela que fue fundada en 1990. Ha sido profesor de actores como Javier Bardem, Elena Anaya, Susi Sánchez, Manuela Velasco o Silvia Abascal, entre otros muchos actores famosos. “Son más de 30 años de experiencia, pasión y compromiso con nuestra vocación, visión, misión pedagógica y artística”, dice el maestro.

El equipo de este Estudio es un referente en cursos de “reciclaje” a los que acuden permanentemente actores profesionales de diferentes países. Con una larga experiencia en preparaciones individuales (coach) para profesionales y alumnos, ofrecen, además, “Ensayos abiertos” desde hace décadas, donde alumnos y alumnas practican diferentes áreas de la producción teatral, actúan frente al público que incluye a directores, representantes, directores de casting, autores, productores. También tienen el programa “Teatro para la vida” para no actores, que llevan a otros ámbitos y ciudades.  «Algunos alumnos se inician con nosotros en el curso para jóvenes para después ingresar a la formación regular, a la que se accede con 17 años. Una vez finalizada, muchas actrices y actores continúan entrenándose en seminarios a lo largo de toda su vida profesional, a los que también acuden profesionales con diferentes tipos de trayectoria. El Estudio es un espacio abierto para los profesionales que desean reciclarse, se hayan formado o no en el Estudio.», comenta Corazza. 

-¿Cúales son las bases sobres las que se sigue sustentando vuestra veterana Escuela?

Atender al proceso de cada estudiante, hacer florecer sus dones más allá de las técnicas, ya que éstas no siempre liberan el talento. Respetar el potencial de cada estudiante, para que lo desarrolle con confianza y alegría. Aprender de autores clásicos y contemporáneos y del trabajo en equipo. Formar criterio artístico. Crear propuestas para manejarse con autonomía en el Teatro, el Cine o la TV.
A los alumnos/as les enseñamos a aprender a aprender. A liberarse de juicios, prejuicios, miedos o frivolidades que son obstáculo para actuar. Pensar, sentir, hacer y expresar de forma creativa en la ficción. Cambiar en cada personaje, entrar y salir de él. Precisión con la palabra y el texto. Trabajar en equipo. Interpretación, voz, canto, movimiento, danza, historia del arte y del teatro, clown. Formarse no es algo rápido y enseñar tampoco, pero es apasionante.

«Hay personas con grandes dotes que no cultivan, y se repiten. Tener muchas dotes implica más trabajo, hay más para cuidar, mayor responsabilidad.»

-Alguna vez has declarado que “somos pioneros en una manera expresiva y práctica de enseñar a crear el carácter del personaje desde lo más sutil a lo más extremo”…

Sí. Y en un entrenamiento para poder variar de registros, en una forma de trabajo no literal con el pensamiento y la precisión del texto desde la inteligencia y la libertad creadora a la palabra. Mis maestros siguen siendo fuente de inspiración, y sobre todo los alumnos y los profesionales. Me guía el respeto e interés por el talento escondido de cada persona, el criterio, las leyes del teatro y del arte, mi experiencia, corazón e intuición. Profundizo enfoques nuevos porque creo que la rutina es enemiga del arte. Combino ligereza con profundidad y conciencia. Técnica con intuición para encontrar la propia forma de trabajo. Hago propuestas físicas, intelectuales y emocionales para entrar y salir del personaje. Investigo el sentido artístico, humano y social del teatro y el audiovisual.                                                                      

-¿Qué cualidades debe tener una persona para ser buen actor/ actriz?

Para ser actor o actriz hay que tener la cualidad de querer aprender a aprender. Vocación hecha de amor, compromiso y respeto por la actuación y la vida. Perseverancia, humildad y firmeza. Tener un verdadero interés por los demás, por el mundo, los personajes, el arte y su sentido. Disponibilidad para aprender a cuidarse como persona y como artista y una fuerte voluntad para dejar a un lado el egocentrismo. Las cualidades vocales, la sensibilidad, la imaginación o el instinto escénico a veces tardan en revelarse, y son algunas de las cosas que tenemos en cuenta en nuestras clases de selección.

-¿Hay algunas personas con más dotes que otras para serlo?
Talento, formación, duende y suerte no siempre van juntas. Con algunas cualidades y una formación perseverante se consiguen buenas interpretaciones. Hay personas con grandes dotes que no cultivan, y se repiten. Tener muchas dotes implica más trabajo, hay más para cuidar, mayor responsabilidad. Pero no podemos esperarlo todo de la escuela o de la práctica. Hay que mantener vivo el deseo, el coraje y el placer de ahondar y afinar con criterio.

-¿Qué nuevos cursos ofrecereis en la escuela desde Julio?

En Julio impartiré el curso presencial “Entrenamiento para actores y actrices profesionales”. Ana Gracia hará el seminario de análisis de texto “El análisis y la acción”; Pau Aran impartirá el seminario “Cuerpo y danza: Técnica, composición, creación y búsqueda de movimiento”; habrá el curso de interpretación “Técnica e instinto” con Manuel Morón; “Voz: Sonar y crear en escena”, con Nuria Castaño y “Jóvenes: La fiesta de actuar”, con Virginia de la Cruz y Víctor Heranz.
En septiembre habrá otros cursos como “Confianza y precisión frente a la cámara”, “Clown”, “Voz”, “Movimiento escénico” y “Dramaturgia”.
El equipo estable de nuestro Estudio de Actores es una cooperativa de profesores formados en él, con experiencia profesional y otras formaciones artísticas y humanistas.

-¿Variáis los contenidos y las formas de enfocar la enseñanza cada nuevo curso?
En el equipo de profesores es habitual auto»examinarnos, compartir reflexiones y proponer enfoques nuevos. Ajustamos nuestros planes de estudio a las características y necesidades de los integrantes de cada grupo y a las circunstancias actuales. Innovamos cada año en las prácticas escénicas con público donde los alumnos se ejercitan en dramaturgia, vestuario, música o producción 

-¿Por qué debería haber cursos de teatro en los colegios y/o Institutos?

Porque el Teatro fomenta la creatividad, la sensibilidad, la imaginación, la espontaneidad y la colaboración en equipo. Amplia la visión del mundo y de la sociedad. Fortalece la confianza y puede ayudar a relacionarse mejor con la propia familia o con el entorno e, incluso, sanar heridas. Crea nuevos espectadores e interés por la cultura. Abre las puertas de la tolerancia y el respeto. Debe ser conducido por profesionales con verdadero conocimiento de la Pedagogía y las herramientas teatrales para desarrollar conciencias y responsabilidad con la vida y con la sociedad. Estudio Corazza para la Actuación | Escuela de Arte Dramático