Juan Echanove como protagonista, Carlos Saura como director y Natalio Grueso como adaptador vuelven a llevar a escena esta versión teatral de la obra maestra de Mario Vargas LLosa para reabrir el Teatro Infanta Isabel. A través de los ojos de una mujer (a la que da vida Lucía Quintana), una víctima más del reinado de terror, megalomanía y corrupción del General Trujillo, se narra esta magnífica historia basada en la historia real del Dictador. Una función que nos recuerda que el valor y la dignidad son los únicos antídotos contra la maldad y la barbarie. Entrevistamos a Juan Echanove, que da vida al dictador Rafael Leónidas Trujillo, conocido como “el Chivo”.

* ¿Qué es lo más interesante de esta versión teatral?
Que estamos hablando de la historia de una víctima. La trama la sitúa en el centro. Vemos todos los acontecimientos políticos y sociales a través de sus ojos, los de una persona humillada por ese entramado social. A través del recuerdo de Urania Cabral, una mujer que fue violada por Fernando Trujillo cuando era niña y virgen, con el consentimiento de su padre, y que vuelve a la República Dominicana años después.
* ¿Cómo calificarías a tu personaje?
Este personaje está muy bien escrito, basado en el personaje real, histórico. Su violenta, corrupta y dura dictadura se basaban en su personaje oscuro, implacable, que colocaba su nombre en lemas y letreros junto al de Dios. Es un psicópata, un hombre que no muestra los efectos de su brutalidad. Él cree que es el padre de la Patria y justifica sus actos en función de esa cualidad. No es un hombre que muestre ninguna compasión, al contrario, experimenta placer sabiendo que en obedecer o contradecir una orden suya va implícita la vida o la muerte. Creía que su país era de su propiedad y exterminó a 30.000 haitianos en la frontera porque entraban en esa propiedad…
* ¿Cómo te has preparado tu personaje? ¿Qué has querido destacar de él en tu interpretación?
Hemos huido de la caricatura, del prototipo de “dictador”. A mí Trujillo, tan lejano a mí como persona, me está dando la oportunidad de ser muy cuidadoso con los detalles, algo que a mi edad, me encanta. Además, Trujillo era un cultivador exacerbado de la estética y en esa línea hemos trabajado. Le gustaban la fiesta, el oropel, la grandiosidad, la apariencia externa extrema y el gastar toneladas de dinero en manifestar su poder.

* ¿Qué frases representan a este hombre?
-“A grandes males, grandes remedios”, justificando que el matar a 30.000 haitianos era  por “el bien de la Patria”.

-“Ésta es mi desgracia: puedo doblegar a todo un país pero no puedo controlar mi vejiga”.
* ¿Por qué es necesaria esta función?
Porque los dictadores siguen vivos y, cuando menos te lo esperas, aparece uno. Porque también hay que tener en cuenta que este tipo de personas tienen poder porque se lo consienten los que están alrededor. Unos por miedo, pero otros porque se llevan la plata, por disfrutar de un status-quo social. Por supuesto, hay un paralelismo con el nazismo o con el Imperio Romano. Los que están alrededor luchan por sobrevivir. Saben que su vida y su supervivencia están en manos del líder. Es importante que se hagan obras como ésta pero lo más importante es que, para que no volvamos a repetir la Historia, se eduque a los
niños en los valores referidos a los derechos esenciales humanos. Si no se cultivan esos derechos, ¿hacia dónde vamos?…
* ¿Por qué deben ir a ver esta obra los que han leído la novela original?
Cuando leí la novela por primera vez se me quedó grabada. Vargas Llosa es un escritor tan descriptivo que parece Truman Capote. Los espectadores tienen la oportunidad de ver en tres dimensiones y dejar sonar al personaje de una manera distinta a su voz y a su imaginación. Van a poder galopar mucho.
* ¿Y los que no la han leído?
Lo que se narra en la obra es una historia tremenda y eso la hace también muy atractiva. Yo les diría: esto ocurrió en el pasado reciente, en República Dominicana. Esta obra viene a decir: “Mírelo con cuidado porque estamos cansados de ver que se puede repetir. No se puede olvidar”. El olvido solo está justificado si hay una enfermedad. Otra cosa es perdonar pero atentar contra la memoria histórica es atentar contra la verdad…
* ¿Cómo ha sido tu experiencia de trabajar con Carlos Saura?
Saura ha encontrado un nicho muy interesante en el Teatro de adaptación de estos textos(como el de “El coronel no tiene quien le escriba”). Tiene una mirada estética, observa mucho. Y yo he ido a ensayar pensando “¡centrémonos en lo que quiere ver!”. Es una de las personas que mejor ha mirado en la vida. También me produce un profundo respeto que con 80 y pico años todavía vaya a ensayar, a que le acompañemos en este viaje. Me produce escalofríos de la emoción.

Desde el 15 de septiembre. Teatro Infanta Isabel. www.teatroinfantaisabel.es