Hablamos con Juan Pastor, el director de esta función y de la compañía Guindalera que lleva a escena esta versión de la obra de Chéjov.

–En vuestra versión, “los actores que participan en el montaje penetran en el alma de los personajes de “Tío Vania” cargados de emoción y de un dolor que no siempre se muestra explícitamente, pero, sin embargo, esperamos que el público descubra un movimiento interno de acuerdo con el espíritu de la obra” ¿Qué más le podemos contar al público?

Los personajes de la versión, en su deseo de ser felices en la eternidad, recuerdan su pasado lúdicamente. Es un pasado imperfecto con todas sus contradicciones, pero nada superfluo. Todo fue valioso, lo positivo y lo negativo, todo fue hermoso y censurable, y descubrimos que toda existencia ya vivida es motivo de celebración, más allá del tiempo y del espacio.

 

Intentando ser muy escrupulosos con el texto de Chéjov, abordamos una nueva perspectiva, quizá un poco audaz y osada. Representamos una comedia sobre el sentido trágico de la vida. La vida no tiene sentido, somos nosotros quienes se lo damos. Los hechos vividos no se pueden cambiar, forman parte de nuestra individualidad, pero si pasado un tiempo yo cambio, todo cambia y podemos ver nuestro antiguo comportamiento como algo risible, de una forma más amable. Los hechos del pasado se repiten como un eco en el firmamento. No se pueden cambiar. Pero, al tomar distancia, de un tiempo ya transcurrido, y volver a ellos, evidenciamos lo escondido, no acentuamos lo evidente, quitamos el dramatismo absurdo. Esperamos que el público descubra un movimiento interno de acuerdo con el espíritu de la obra.

–También comentas que “Chéjov es un autor que critica la condición humana, pero su amor a los seres vivos, con sus defectos y cualidades, es inmenso…” Explícaselo con más detalles a nuestros lectores.

Si uno quiere ver en serio a los demás, no le queda más remedio que observarse en profundidad, de frente, a sí mismo. Creo que el auténtico afecto entre los humanos aparece cuando descubrimos lo que de verdad es el otro, lo positivo y lo negativo, no lo que pretende ser. Creo que es muy importante aprender a querer, o por lo menos tolerar lo que no nos gusta. Pero si conseguimos descubrir en el otro lo que somos nosotros, si conseguimos un auténtico ejercicio de empatía, si conseguimos que pasar por la tierra sea un milagro amenazado y que solo la auténtica escucha en los demás se produzca, nos acercaremos un poco a lo que persiguió Chéjov en sus escritos.

¿Qué destacarías de los personajes de la función?

He creído descubrir en la obra dos líneas dramáticas encarnadas por Vania y Astrov. Las dos están unidas por una fuerte conexión externa y tienen que ver con la aparición del profesor y su mujer Elena. En todo su comportamiento Astrov ironiza mientras Vania es un alma presa del desasosiego que se lamenta con gritos de angustia. Y así transitan por toda la obra. Las dos líneas navegan en un oleaje caótico e irrefrenable, pero con un coraje desesperado. A ambos no les satisface la vida, sueñan con una vida diferente, radiante y bella, pero no saben llegar a ella. También Elena es infeliz, pero en este caso es prisionera de unos valores impuestos contra sus necesidades personales. Es presa de unos principios que por su educación ha recibido. Sonia desea algo imposible de conseguir. Pero su actitud más elevada, por lo menos en la versión, le lleva a descubrir un equilibrio soñado por Chéjov. Serebriakov no acepta su realidad y echa de menos algo inalcanzable.

María Pastor, José Maya, Aurora Herrero, Luis Flor, Alejandro Tous y Gemma Pina interpretan a estos personajes.

-¿Cuáles son los principales temas de esta versión?

Chéjov nos está diciendo que, pasado un tiempo, el ser humano aprenderá a descubrir otros aspectos en la vida que le permitirá encontrar más satisfacciones. ¿Alcanzarán los seres humanos la ansiada felicidad?.  Chéjov decía que en el presente era imposible, pero debíamos trabajar para que las futuras generaciones lo consiguieran. El problema está en que los que vivimos hoy debemos tomar conciencia de que somos parte de los que vendrán más tarde.

En nuestra función aprovechamos los monólogos, muy abundantes en la obra original, para, rompiendo la convención teatral, comunicar el absurdo comportamiento de esos personajes que vivieron en aquel pasado lejano hace cerca de doscientos años. Relativizamos los hechos ocurridos y le decimos al público que, si los hombres se sienten desgraciados, es porque insisten en alcanzar algo imposible mientras no cambiemos la visión que tenemos de nuestra realidad. -¿Qué frases de la obra que has versionado y dirigido son tus preferidas.

En nuestro trabajo hemos primado más lo que les sucede a los personajes que lo que dicen. A fin de cuentas siempre es más importante la intención que el mismo texto de lo que dicen. De todas formas, a veces lo que dicen tiene una gran importancia. La frase “quiero vivir”, tan abundante en los escritos de Chéjov, podría ser una de mis preferidas. Otra frase que no sé si está explícita en el texto, pero sí en la intención, es que “el recuerdo es el único paraíso del que no podemos ser expulsados”. También que “no hay que tomarse nada demasiado en serio, porque la vida pasa demasiado deprisa” o “desear lo que no podemos tener es un error que solo produce angustia”.

 

–En las obras de Chéjov está presente el sentido del humor. ¿Dónde reside en concreto en esta obra?

El sentido del humor en Chéjov se apoya en el dolor que padecen todos sus personajes. Recibe de cómo actúan los seres humanos en nuestro mundo, los contempla con cierta distancia y, a través de la ironía, nos los presenta atenuando su cólera y consiguiendo una sonrisa. Más que risa, una sonrisa suave. Sus personajes se comportan de una forma muy trivial, puede que nos parezca, más que por lo que dicen que por su comportamiento, que son personajes caricaturescos, pero es la realidad si analizamos con profundidad el comportamiento del ser humano. Si vemos con distancia a los hombres, escuchándolos más allá de la alienación en la que vivimos, nos sorprenderán. El autor se duele profundamente de nuestro destino, sobre todo de los desheredados. Nos hace reír entre lágrimas. Más que personajes cómicos encontramos situaciones cómicas que nos acercan al comportamiento típico del ser humano, a su menudencia y mediocridad. Y si vemos con la distancia de la que somos capaces nuestro comportamiento, posiblemente veremos que el comportamiento nuestro no deja de ser risible.

-¿Cómo describirías la escenografía de María D. Alba y el vestuario de Teresa Valentín-Gamazo?

El vestuario de Teresa Valentín-Gamazo, al servicio de la propuesta, mantiene la estética que en Guindalera hemos ido dando forma. Diseños sencillos de época pero con elementos actuales, tejidos naturales con el lino como protagonista y colores en dos gamas, tierras y grises, con un toque rosa palo en el personaje de Elena. Cada personaje mantiene la misma base (pantalón o falda) a lo largo de la función, y lo complementa con elementos sencillos como chalecos, chaquetas, chales, batas o sombreros.

En cuanto a la escenografía, María D. Alba se encargó solamente de las proyecciones del cosmos que rodean el propio espacio escénico. Esas imágenes son muy importantes pues hay que crear una atmósfera que determine el comportamiento de los personajes que viven en la eternidad (es una metáfora, claro; por tanto las imágenes tienen sobre todo un carácter artístico). El cosmos rodea y condiciona al espacio escénico reducido a muy pocos muebles, los necesarios para que se pueda comprender la narración que hacen los protagonistas que vivieron hace muchos años y nos cuentan los hechos de la historia de “Tío Vania.” Desde el principio comunicamos de una forma muy naif cómo viven esos personajes en el firmamento. Vemos a través de una simple escenificación que los protagonistas viven en el cosmos eternamente y nos comunican que ha transcurrido el tiempo necesario para alumbrar los hechos de aquel entonces y apreciar el sinsentido del comportamiento de lo narrado. Nos relatan los hechos que conforman la obra de Chéjov y crean la distancia necesaria para activar más sus valores.

–El estreno de Tío Vania se acompaña de dos actividades complementarias dirigidas tanto a los profesionales como a los amantes del teatro.  ¿En qué van a consistir?

En la ventana al proceso creativo, se ofrecen cuatro sesiones coincidiendo con los cuatro actos de la obra, y se habla de la versión, de los porqués, de cómo hemos llegado a ella. En la primera sesión, los asistentes leerán el primer acto, se hablará de dicha versión y el protagonismo estará centrado en la dirección. La segunda sesión se centrará en el trabajo actoral después de leído el segundo acto. Los actores que participan en el montaje estarán presentes. La tercera sesión, después de leer el tercer acto, versará sobre la música, el espacio escénico, el vestuario y la iluminación. Por último, la cuarta sesión estará dedicada a la producción y se leerá el cuarto acto. La segunda actividad consiste en abordar diferentes escenas de las obras de Chéjov, fundamentalmente de montajes estrenados por la compañía Guindalera previamente, y estará dirigida a actores.