Es la cuarta producción del colectivo Teatro Urgente. Un tríptico dirigido por Ernesto Caballero con dramaturgia de Karina Garantivá que presenta una versión de la obra Daño, de Teresa Arsuaga, junto a dos piezas en las que Garantivá explora el mito de la mujer buena, la moral y la verdad en el arte.

-Preséntanos a tu personaje…
Doy vida a una mujer que tiene la necesidad de apartarse de los prejuicios sobre lo femenino para conquistar lo que ella piensa que es la verdadera libertad. Un problema que quizá no exista pero que a ella le atormenta, la lleva a hacer sacrificios y a tratar de conquistar ese título de “buena” en lo que hace. Comparto escenario con Nerea Moreno. Las dos interpretamos una pieza dentro de la obra en la que tenemos un duelo dialéctico intenso y descarnado. Mi personaje está en conflicto con todo lo que le rodea, es una mujer muy Nietzscheana, en guerra consigo misma, con mucha necesidad de derribar lo que considera que son prejuicios.

-¿Qué les vais a narrar a los espectadores en “La mujer buena”?
Es un tríptico en el que el daño, el resentimiento y la moral son la base de tres historias en las que dos mujeres tienen un deseo intenso de libertad y, a la vez, un miedo a perder el control, algo que puede resultar conmovedor.
Hay otro tema que sobrevuela la obra y es la búsqueda de la verdad en el arte: ¿Se puede aspirar a que el arte genere conceptos útiles o verdaderos?. Es un tema muy presente en el teatro. Está en “Lo fingido verdadero” de Lope de Vega o en “El arte de la comedia” de Eduardo De Filippo. Es una preocupación que el teatro comparte con la novela y con otras disciplinas.

Tomando como punto de partida la Genealogía de la moral, de Nietzsche y El resentimiento en la moral, de Scheler, una mujer examina su tendencia a dramatizar como expresión tragicómica de un daño existencial. En la segunda pieza, dos actrices que están a punto de estrenar un espectáculo se enfrentan por el daño que les produce no poder hablar entre ellas. Las dos mujeres representan diferentes arquetipos femeninos (la madre, la artista) y juegan a destruir, a través del lenguaje, el mito de la mujer buena.

La pieza final aborda, desde el humor, la búsqueda de la verdad en el arte: “¿Acaso lo verdadero puede repetirse cada noche a la misma hora?”…

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-Dicen sobre el texto de “Daño” de Teresa Arsuaga que habla de la necesidad de desdramatizar algunas situaciones que nos ocurren en la vida.
Es una de las piezas de nfunción… “Daño” es un texto que nos sitúa en la vida de una mujer que está escribiendo un libro sobre la tendencia a dramatizar que observa en su entorno y en ella misma. Se trata de un personaje adorable e inteligente y que me inspiró para crear otras dos piezas y para intentar que pudieran leerse como un todo sin perder autonomía.

-Para todos aquellos que no conocen Teatro Urgente, vuestra compañía, ¿cómo se la presentarías?
Somos un colectivo que intenta, a pesar de las dificultades, investigar y crear a partir de un diálogo artístico. En “Voltaire” Ernesto Caballero y yo empezamos un camino con Fernanda Orazi y Juan Mayorga. Ese trabajo está presente en lo que hacemos ahora. Como director de esta función Ernesto Caballero trabaja para mantener la vida del texto en escena y crear una experiencia en la que el público sienta convocado. Teatro Urgente es un proyecto vital, una escuela, una casa y una familia. Estar aquí es un regalo.

-¿Qué tipo de humor hay en escena?
El humor abre y cierra la función. Es un humor que aparece para aliviar, consolar y crear distancia con los dramas que atormentan a los personajes. 

Del 18 de Marzo al 17 de Abril. Teatro Quique San Francisco. Más información en La mujer buena – Teatro Quique San Francisco