María Pujalte y Pablo Rivero encabezan el elenco de esta adaptación de la famosa obra de Oscar Wilde que ha dirigido David Selvas y que presentan “con aires de musical indie”.
Mª Pujalte da vida a Lady Bracknell. Según la actriz, “es un poco la bruja mala que viene a interponerse entre las dos parejas de enamorados de la función. Es una mujer con muchos recursos. Muy inteligente, muy brillante, muy rápida y con mucha cara dura. Es muy divertida. Representa el clasismo y la hipocresía social”.
Por su parte, Pablo Rivero (John) ha comentado que “tiene un conflicto vital muy importante porque no sabe quién es ni quienes son sus padres porque es adoptado. Y, además, él se crea otro problema al ser el tutor de una adolescente, adquiriendo mucha responsabilidad. Se inventa que existe un hermano que se llama Ernesto y que es su doble cara. Es su oportunidad para vivir una vida mucho más alocada, para divertirse y poder enamorarse. La obra es una comedia de situación con muchos conflictos reales, entre ellos el quitarse la careta, el dejar de seguir las pautas y las normas sociales. Todos los personajes se han construido también una doble identidad y cada uno lucha por sacar la cabecita e intentar ser quién es.”

Paula Malia, Ferran Vilajosana, Paula Jornet, Albert Triola y Gemma Brió también protagonizan esta versión.

Según su director, «Dice Paco Nieva que La importancia de llamarse Ernesto es «un perfecto sueño de teatro, una comedia despiadada y excéntrica, perfecta, bella y onírica como la vida de una rosa en las extrañas paredes de un jardín vertical». Una rosa delicada que nos recuerda aquello efímero y revelador que tiene la belleza y la vida. Wilde escribió un guiño perfecto lleno de sabiduría dramatúrgica y de inteligencia vital. Con sus réplicas desacomplejadas hace que la verdad explote en la cara de los espectadores, que se sienten constantemente interpelados. Wilde obra una gran cantidad de territorios por donde se pasean sus personajes: el amor, el deseo, los orígenes, el compromiso, la hipocresía, la identidad y, sobre todo, la libertad, la suya tan estimada libertad, para poder ser quien era, y que lo llevó a la prisión al poco de escribir La importancia de llamarse Ernesto. Este sentimiento de libertad está presente en toda la función. Y quizás la concreción más clara de esta libertad la vemos en dos de los personajes femeninos, Gwendolen y Cecily, que viven con tanta o más intensidad su vida soñada que su vida real. ¿Dónde están los límites de cada uno de nosotros? ¿Por qué nos autocensuramos? ¿Cómo podemos llegar a ser, con plenitud, nosotros mismos?…»

Esta versión se presentó en Cataluña en 2018 con gran éxito de crítica y público durante tres temporadas y recibió el Premio al Mejor Espectáculo en los Premios de Teatro de Barcelona, entre otros reconocimientos. Es una producción de Teatre Nacional de Catalunya, La Brutal y Bitò Produccions. Diseño del espacio escénico: José Novoa. Dirección musical: Pere Jou i Aurora Bauzà (Telemann Rec). Composición musical original: Paula Jornet. Fotografías de Pablo Lorente. Hasta el 19 de Febrero. Teatro Español.