Un reportaje especial protagonizado por ALGUNAS de las responsables de la escenografía, el vestuario y figurines o la iluminación de las piezas de artes escénicas. Con Elisa Sanz, Ana Garay, Mónica Boromello, Ana Llena, Carmen de Giles, Lola Barroso, Deborah Macías, Anna Tusell y Sofía Nieto y Arancha Rodrigálvarez (de Carmen 17). Cumplen una labor muy importante en el tejido escénico de la que pocas veces se habla en un reportaje periodístico. Recuperamos algunas de las entrevistas que publicamos en nuestro número de Marzo. (puedes leer el reportaje completo  en la revista de Marzo que está en nuestra portada)

ELISA SANZ. Es un referente para muchos de los que se dedican a este trabajo y tiene en su haber un largo curriculum profesional. Licenciada en Escenografía por la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid (2002), actualmente ejerce de escenógrafa y figurinista. Ganó recientemente el Max 2020 a Mejor diseño de vestuario por “Play”. Algunas de las recientes escenografías que ha diseñado son las de “Tribus” (actualmente en el Centro Dramático Nacional), “Taxi girl”, del CDN, “Todo el tiempo del Mundo”, de Pablo Messiez, “Lluvia constante”, dirigida por David Serrano, “Largo viaje del día hacia la noche”, dirigida por Juan José Afonso, “La piedra oscura” de Alberto Conejero o “Bajo terapia” e “Invencible”, bajo la dirección de Daniel Veronese. “Yo iba para actriz como muchas adolescentes. Durante los exámenes de ingreso a la RESAD para interpretación (por segunda vez) y, después de haber acabado delineación, se iniciaron unos exámenes para ingresar en el experimental de Escenografía previo a la formalización de la Licenciatura. No sabía si sería mi profesión futura, pero sabía que quería formar parte del mundo de las artes escénicas y Escenografía podía ser una opción. Después de los dos primeros años de curso experimental decidí que era mi camino. ¿Por qué ?Entonces no sé si lo sabía, ahora no me plantearía dedicarme a otra cosa. Con la perspectiva de los años, además, tengo claro que lo que más aprecio es que cada proyecto es un reto, que ninguno es igual y que cada uno de ellos te hace afrontar, desde diferentes lugares, el proceso”. Impulsora de la Asociación de Artistas Plásticos Escénicos de España (AAPEE), ha ganado siete premios MAX de las Artes Escénicas (4 al mejor espacio escénico y 3 al mejor vestuario), varios premios FETEN, un premio Adriá Gual, y otras menciones y nominaciones. “Para cada propuesta soy una profesional diferente. No puedo tener un estilo porque cada puesta en escena es única y la metodología en este trabajo va variando. Cada proyecto escénico cuenta con un equipo artístico particular. Podemos tener el mismo texto de Hamlet, pero podemos presentarlo desde muchas perspectivas y con puestas en escena tan diferentes como diferentes son los equipos artísticos que las forman. No sólo diseñamos espacios arquitectónicos con paredes y elementos grandes, si no que creamos con otros elementos como el movimiento de los actores, el color, la composición, los objetos… Hay elementos esenciales del espacio escénico que, aprovechados por profesionales, crean el universo necesario para una excelente propuesta escénica”, comenta. Elisa también trabaja para compañías de Danza como Aracaladanza (desde hace más de 15 años), TeresaNieto, Rafaela Carrasco y 10 y 10 Danza. “Para la danza trabajas con otras necesidades de composición, de color, de movimiento. No es una metodología tan lineal. Depende de si hay o no recursos también. Hay un proceso de investigación previo, de crear una gama de formas y de composición de color…” Tienen claras cuales son las cualidades que debe tener la persona que se quiera dedicar a este trabajo: “Además de mucha visión espacial, la generosidad dentro de todos los miembros del equipo artístico es fundamental. La imaginación y la pasión las cambio por talento y rigor en la creación. Saber trasladar a emociones visuales el contenido dramático de un texto es otra cualidad imprescindible.” Y termina: “tengo la suerte de que disfruto de todo lo que hago. Pero creo que lo más gratificante es que mi trabajo es el medio que tengo de expresar lo que soy desde un lenguaje escénico/artístico. En cada diseño hay una parte de mí que se queda allí. Creo que esta profesión sí está reconocida aparentemente, pero no lo suficiente desde la importancia artística e imprescindible que tiene en la puesta en escena actual. Creo que todavía nos quedan muchos pasos que dar para que seamos reconocidos como debemos, pero es un reconocimiento paralelo al crecimiento y a la evolución de las artes escénicas que van cambiando.” www.elisasanz.net, www.aapee.es

ANA GARAY. Hasta la fecha ha desarrollado más de 180 proyectos en producciones de teatro, ópera, danza, zarzuela y teatro musical. “Recuerdo con cariño escenografías como la de “Terrorismo” (2005) por mi compromiso con una idea que defendí a capa y espada en el Teatro de La Abadía, ayudada por Elisa Sanz (la directora técnica), de “Visitando al Sr Green” (2005) porque conocí a Juan Echanove, compañero y amigo incondicional, de “Mercado libre” (2009) porque llegó a mi vida Jesús Cracio y me abrí paso en América Latina, de “Otello” (2015), mi primera ópera con Paco Azorín, amigo y maestro y mi presente…”. Ana es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, en las especialidades de Diseño y Escultura, y Titulada en Escenografía por la Escuela de Arte Dramático de Barcelona. En los últimos años ha realizado el vestuario de “Ricardo III”, de Kamikaze Producciones o la escenografía y el vestuario de la función “Diálogo del amargo”. “Este oficio es muy exigente y te obliga a estar al día en todos los aspectos. Es una carrera de fondo. Incluso aquellos trabajos de los que guardo un recuerdo terrible me han servido para crecer. Hay que empezar de cero en cada proyecto. Es necesario tener unos hábitos como el ser meticulosa, ordenada, cumplidora y lanzarse al vacío corriendo riesgos en cada propuesta. Te obliga a interactuar con todos los departamentos por lo que debes ser empática y entender las circunstancias de cada sección tanto económicas como artísticas ya que afectan de una manera directa al diseño y al resultado final”, comenta Ana. Sobre el proceso que sigue en su estudio Garay nos dice que: “el libreto lo es todo. El texto es la partitura que nos compromete y nos da la información para trabajar. Requiere una gran inversión de tiempo. Después de varias lecturas y de haber mantenido conversaciones con producción, es el director el que te pone en el camino. A partir de ese momento el proceso de inmersión es total. Es fundamental crear una carpeta en la que volcar planos de los teatros de origen, construir una biblioteca de imágenes de referencia, texturas, fotografías de actores, medidas. Todo es registrable. Necesitamos la documentación sobre la que podamos construir un imaginario sólido y viable…” Ana ha recibido, entre otros, el Premio Ercilla, el Premio Jara y el Premio Gran Vía de Teatro Musical. “Creo que los premios son una píldora de aliento, sin más. Sobre el reconocimiento a nuestra labor de escenógrafos y diseñadores de vestuario en España echo en falta que se respeten los derechos de autor”, termina. www.anagaray.pro

MÓNICA BOROMELLO. Además de ser la escenógrafa y la diseñadora del Vestuario de “Traición” y de “Contarlo para no olvidar” (montajes de este año), Mónica ha sido la creadora de muchas escenografías: “Recuerdo, sobre todo, los proyectos donde el trabajo de equipo ha sido divertido, creativo, surrealista, arriesgado. Donde nos hemos reído y hemos llorado mucho. Y eso se refleja en el escenario, estoy segura. Como El señor Ye ama a los dragones, Doña Rosita Anotada, Cartas de Amor, Blackbird, La Ruleta Rusa, El minuto del payaso, El Laberinto mágico, Todas las noches de un día, La cantante calva y muchas otras”. Mónica estudió Arquitectura pero fue a ver una obra de teatro que la emocionó y pensó que “eso era lo que le hubiera gustado que todo el mundo experimentase una vez en la vida y que se quería dedicar a eso”, por lo que decidió redireccionar su formación hacia las artes escénicas. Sobre el proceso de trabajo que sigue, comenta que: “Siempre busco imágenes de referencia, que me trasladen más a una atmosfera que a un lugar. Y mi proceso siempre es un ensayo/error donde vas metiéndolo todo al principio, para luego pulir e intentar llegar a la esencia del espacio. La historia cambia, y el momento histórico en que se cuenta también. La relación que tenemos como espectadores con la imagen actual no tiene nada que ver con la que teníamos hace 20 años. Es todo más rápido, más saturado, más distópico. Y como creadores nos ocurre lo mismo”. Y añade, “Menos es más sigue siendo muy importante para mí en una instalación artística o en un hecho plástico. A veces, el minimalismo es sinónimo de producción con pocos recursos económicos. Es más complicado hacer un espacio minimalista significante que un espacio recargado, donde la cantidad disimula la calidad”. Sobre lo que les comentaría a todos los que se quieran dedicar a esta profesión, nos dice, “no es un oficio fácil ya que se aprende haciéndolo. Creo que es importante que se intente luchar por los sueños y por lo que te hace feliz, tocar muchas puertas, probar y no tener miedo. Es una carrera de fondo pero merece la pena. Y me gustaría destacar lo bonito y enriquecedor que es el trabajo con los talleres de construcción de escenografía o de atrezzo y con los equipos técnicos. Es un momento de creación, de frustración y de exaltación en el que más de aprende.”
www.monicaboromello.com

CARMEN 17. Este estudio de diseño y realización de Vestuario lo forman Sofía Nieto y Arancha Rodrigálvarez. Lo crearon en 2013 y ha realizado el vestuario de obras como “Tribus” (actualmente en el Centro Dramático Nacional), “Las Cosas que sé que son verdad” (de gira) o el de “Elena Fortún” (del CDN y dirigida por María Folguera), óperas como “El Barbero de Sevilla” o “LaBohème”, teatralizaciones como la de Museo de Ciencias “Carlos III. El Gabinete”, entre otros.
“Es difícil quedarse con un trabajo. Yo tiendo a sublimar siempre el último que hemos hecho”, nos dice Arancha. A lo que añade Sofía, “Yo recuerdo con mucho cariño todos los diseños de vestuario. Creas familias temporales y convives de una manera muy intensa con cada uno”. El Vestuario tiene la principal misión de situar la obra en un tiempo y un lugar, ayuda al actor o actriz a relatar la historia, por lo que debe tener una serie de características. Antes de iniciarse una función, han sido necesarias muchas pruebas con los actores, como con Verónica Forqué en “Las cosas que sé que son
verdad” o con las actrices de “Elena Fortún”, obra ambientada en los años 30 y 40 del siglo XX. “Tras la lectura del texto se hace un desglose de personajes, un análisis de su psicología, del entorno en el que se desarrolla la historia, las necesidades que tendrá por texto, se hace una búsqueda de referencias y luego hay una charla con el director y resto del equipo artístico y plástico donde se aclaran más los puntos y las necesidades. Así se va bocetando la indumentaria de los personajes. Hay que tener constancia, saber observar eimplicarse en todas las fases del desarrollo del trabajo.”, comentan las diseñadoras. Además, esta profesión es muchas veces muy gratificante porque, como nos dice Arancha, “es maravilloso cuando un actor o actriz te dice que el vestuario le ha ayudado a meterse más en el personaje”. A lo que añade Sofía, “lo mejor son todas las historias, emociones y personalidades diversas que conoces a través de los personajes de los que realizas el vestuario. Y, también, el descubrir nuevas facetas en tí misma…” www.carmen17.com

ANA LLENA. Una de las facetas más llamativas de “Billy Elliot, el musical” es su vestuario, que consiguió crear un amplio universo y, además de narrar la historia en su contexto histórico y en el lugar en el que se enmarca la narración, contaba la historia individual de cada uno de los personajes. Detrás de todo ese trabajo está Ana Llena, profesional de larga experiencia. Ana tiene muy claras cuáles son las cualidades que hay que tener para dedicarse a esta profesión: “Creo que me han ayudado bastante la inquietud y el sentido de la responsabilidad con mi trabajo y con los demás. También la constancia y el tesón. También hay que tener una gran capacidad de trabajo en equipo, conocimientos de la historia de la indumentaria y del arte, disciplina y creatividad”. Llena también ha diseñado el vestuario de obras como “Esperando a Godot”, de Pentación Espectáculos, o “Los Hilos de Vulcano”, dirigido por Marta Torres, entre otros muchos. Actualmente imparte clases de indumentaria en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. “Lo primero que hago es escuchar la propuesta o la visión del director y comienzo a pensar en lo que quiero expresar en el escenario, aportando mi propia visión. También estudio un montón de aspectos generales de la producción que tengo delante: ¿qué presupuesto tengo?, ¿de qué tiempo dispongo?, ¿en qué teatro se va a estrenar?, ¿qué elenco va a haber?…Y, a partir de ahí, comienzo a pensar en los personajes y en qué tipo de indumentaria tendrían que tener. El diseño anterior podría ser un 50 o un 60 % de lo que vemos finalmente en el escenario” Sobre la evolución y la situación actual de las mujeres dentro de su profesión comenta que: “Miro hacia atrás y recuerdo a la primera mujer utilera en un teatro nacional (y estamos hablando de los años noventa), cuando literalmente la insultaban y la marginaban por su condición; recuerdo los primeros premios a producciones de directoras, donde de verdad eran pocas. Y así podría seguir. Creo que hay mucho por hacer todavía, pero que ese panorama ya no es igual. Las mujeres estamos aportando muchas cosas en todos los terrenos creativos, y esa es suficiente razón. Nos expresamos, comunicamos y nuestra voz cada vez es más fuerte y más firme…” Y añade que “cuando comencé apenas había sitios para estudiar Escenografía o Vestuario. Y hoy en día se han ampliado los horizontes hasta lugares insospechados. Cualquier figurinista, escenógrafo o iluminador de este país puede acabar trabajando en cualquier teatro del mundo y así afortunadamente está ocurriendo…”