La 26ª edición del Festival Teatralia de la Comunidad de Madrid reúne a 28 compañías de teatro familiar de las que 12 provienen de fuera de España. Habrá 111 funciones en 45 teatros de Madrid Capital y su Comunidad y habrá de nuevo funciones en campaña escolar. Hablamos con LOLA LARA, su Directora Artística.

-En la edición de este año las compañías que participan hablan de la amistad entre niños con caracteres diferentes, de la igualdad, de los sueños y las imposibilidades o del conformismo de la sociedad. ¿Qué más temas se tratan en escena?

Desde cuestiones del mundo actual como puede ser la necesidad del ser humano de volver la mirada hacia el cuidado del planeta, lejos de las actitudes depredadoras de recursos de otros tiempos a cuestiones universales de todos los tiempos, como la lucha por el poder, el clasismo, el afán de superación, el descubrimiento del otro… El teatro para la infancia hoy en día aborda los mismos temas que el teatro adulto. Solo hay que tratarlos con adecuación al tiempo vital de la infancia.

-¿Cuáles son los principales criterios que has seguido este año para escoger a las compañías que forman la programación?

Calidad, calidad y calidad. Eso en primer lugar y por encima de cualquier otra consideración. En teatro para la infancia a veces se “tira” de didactismo para enmascarar la falta de calidad creativa. El teatro para todos los públicos debe de tener el mismo afán de enseñar que cualquier teatro. La calidad creativa es lo que deja huella en los/as niños/as y por tanto los educa y los forma en el disfrute estético y en su capacidad de dialogar con el arte.

-¿Con qué tres adjetivos calificarías esta edición?

Reencuentro, inclusión e inteligencia creativa.

-El festival recupera estupendas producciones de fuera de España.

Son diez espectáculos los que vienen de otros países, en concreto de Canadá, Brasil, Chile, Corea del Sur, Bélgica, Reino Unido, Noruega y República Checa. La obra que inaugura el festival, “Una luna entre dos casas”, de Le Carrousel se considera una obra fundacional del teatro actual para primera infancia. De Canadá, vienen otras dos compañías: una “vieja” amiga de Teatralia, Dynamo Théâtre, con una propuesta inspirada en El Quijote y la compañía Les Foutokours, que vienen por vez primera vez al festival a mostrarnos la elegancia del lenguaje del clown.

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Este año estarán presentes compañías nacionales como Títeres de María Parrato con “Alas”, La Canica Teatro con su “Chinchulina y el ruiseñor de China”, Ultramarinos de Lucas con “¿Cuándo viene Samuel?”, Cía. de Manolo Alcántara y su “Dejá vu”, Ymedio Teatro que representará “Eco”, Gorakada con “El hombre que plantaba árboles”, El lagarto que baila con “IzAdi” o Da. Te Danza con “Natanam”, entre otras muchas.

 

-Comentas que el festival se sustenta “en la idea de teatro como ceremonia, liturgia, ritual, juego y comunicación”. ¿Qué te gustaría que guardasen en su retina los niños y jóvenes que acudan a ver alguno de los espectáculos?

La vivencia de haber visto en el escenario algo que les ha interesado, o que les ha conmovido o les ha hecho reír o llorar… Me gustaría que guardasen la sensación de las emociones que los artistas les provocaron desde el escenario. Puede que con el paso de los años, solo guarden una imagen, pero estoy segura de que será una imagen de gran significado.

-Háblanos sobre alguna novedad de esta edición que quieras destacar.

Lo más destacable de esta edición es que este año retomamos las funciones dirigidas a escolares. A través de la escuela, el teatro se hace accesible a todos los niños, no solo a aquellos que en sus familias hay hábitos culturales. Es un deber de los estamentos públicos propiciar el acceso de todo el mundo al Teatro.

-Hay obras con actores y bailarines con discapacidad o alteraciones sensoriales. ¿Por qué es tan importante trabajar la aceptación desde la minoría de edad?

La aceptación del otro es algo intrínseco al ser humano. La psicología evolutiva habla de ello. Si el otro es diferente, el niño acepta con naturalidad esa diferencia. Es la mirada adulta la que lo condiciona. En cuanto a la visibilidad de estas personas con algún tipo de discapacidad, está claro que las artes escénicas no pueden y no son ajenas a esta tendencia de dar visibilidad a todo el mundo.

-¿Por qué es necesario que haya espectáculos destinados a niños de diferentes franjas de edades?

Nuestro público se sitúa entre los 0 y los 18 años. Es evidente que una obra para primera infancia transita caminos que un adolescente rechazaría, aunque diez años más tarde ese adolescente, ya adulto, vuelva a reconectar con códigos que, en otro momento, rechazó. Entre “Izadi”, obra para bebés, que propone instantes de poética visual y “Joven Hamlet”, que propone una investigación detectivesca en torno a la obra Shakespeare, hay diferentes modos de dialogar con los espectadores en función de su edad y de sus intereses más cercanos. Del 4 al 27 de Marzo. Más información en Festival Teatralia 2022 | Comunidad de Madrid