LUIS LUQUE ha dirigido a un elenco de lujo (encabezado por Juan Codina y Nacho Fresneda) para llevar a escena esta versión poética de la obra de Peter Weiss. Una función producida por el Teatro Español que, según palabras de su director, “se centra en la contradicción. La vida es muy contradictoria. Estamos en un tiempo en el que todo es pura contradicción y poder sanar desde ella es muy saludable. A partir de este concepto, surgirán en escena grandes tensiones: el uso o no de la violencia, lo colectivo o lo individual, la acción o la apatía…”. Una obra basada en el texto que llevaba el título original “Persecución y asesinato de Jean Paul Marat representados por el grupo teatral de la casa de salud de Charenton bajo la dirección del señor Sade”.

– La función es un sueño que tuvo Peter Weiss, su autor, en el asilo de Charenton, lugar histórico dentro de las cárceles e instituciones de salud mental de la época de la Revolución Francesa. Estamos en 1808. Es un encuentro ficticio que tiene Sade con el revolucionario Marat en los conocidos como “los años del terror” en Francia. ¿Qué más le podemos contar a los espectadores sobre la historia de esta función?
Charenton era un lugar al que iban los enfermos sexuales (muchos de ellos simplemente eran homosexuales) y mentales en aquella época. Allí estuvo el Marqués de Sade durante muchos años y hacía representaciones teatrales con los internos que estaban allí. Peter Weiss se basa en esta historia y mezcla al revolucionario y sanguinario Jean Paul Marat con el filósofo revolucionario Marqués de Sade que, históricamente, leyó un responso en su tumba. Es teatro dentro del teatro, dirigido y protagonizado por el Marqués de Sade que lleva a escena una función que tiene lugar a mediados de 1793. Los actores son los enfermos mentales y, algunas veces, los cuidadores deben entrar en escena para poner “orden” en la situación. La historia tiene mucho que ver con las tensiones y los conflictos que surgen frente a un pensamiento u otro: ¿Pensamiento crítico o acción?.

– En esta función habéis creado un espacio y un tiempo poéticos, no realistas…
Sí, así es. Les ofrecemos una puesta en escena llena de luz, de canciones, de música, de filosofías, de reflexiones, de escucha sosegada, para estimular el gusto, el disfrute visual, el mensaje. Estos nuevos internos de Charenton están en otra frecuencia, sostenida, peligrosa, sensual, viven en una atmosfera imprevisible. En escena veremos cuadros que son canciones, bailes hablados, escenas cantadas que representan hechos históricos. Es un gran espectáculo para los madrileños, es una gran producción en la que participan más de cuarenta personas. El conflicto de estilos del autor está al servicio de lo que ocurrió. Es un clásico que tiene mucha contemporaneidad, que habla de muchos de nosotros, es un espejo de la vida que estamos viviendo.

– ¿Con qué adjetivos describirías la personalidad del Marqués de Sade?
Está lleno de amargura, es sexy, con ganas de carnalidad, apuesta por la naturaleza de la carne. Tiene un planteamiento demoledor. Fue un filósofo revolucionario. Se ríe de las naciones, de la identidad de “la Patria”. Ése es un tema de gran actualidad porque ahora también nos sentimos seguros con el símbolo, con el concepto de Patria, pero si alguien lo rompe, nos sentimos desprotegidos. Le pregunta al público que “si nos relajáramos, ¿qué ocurriría?”. El Marqués de Sade que interpreta Nacho Fresneda va a sorprender mucho a los espectadores.

– ¿Y cómo es este Marat?
Es un Marat seductor porque seduce a las masas, las arenga, es capaz de todo. Fue un hombre que se inventó a sí mismo, un mártir que legitima la revolución. Hemos creado (con Juan Codina que le da vida) un Marat que te seduce, aunque tus pensamientos estén muy lejos de sus discursos de justificar la revuelta sangrienta, la muerte en la guillotina. Pero, lejos de demonizar al personaje, le hemos hecho más seductor y más peligroso. Recuerda a “los salvadores de ahora” que son muy sibilinos. En una escena dice Marat: “Aunque os hagan creer que todo ha cambiado, todo eso será una invención de los que siempre tendrán más que vosotros”.

– ¿Qué otros personajes protagonizan esta función?
Todos son muy enigmáticos. Está la mujer de Marat, Simonne Evrad (Itziar Castro). Ana Rujas es Charlotte Corday, que es un icono en Francia porque asesinó a Marat en su bañera. Y está su enamorado, Duperret, al que da vida Pepe Ocio. Ambos representan una de las fracciones de la época. También aparece el cura Jacques Roux (Emilio Buale) que era un sacerdote muy radical que siguió a Marat y que le da una gran profundidad al revolucionario porque habla desde un lugar espiritual. Eduardo Mayo es “el pregonero”, el que transita por muchas escenas, presenta la obra que representan, entre otras funciones. A Coulmier le da vida Francisco Boira. María Lobillo como Kokol, Juando Martínez como Rocopol, Adrián Navas como Cicirici, Andrés Picazo como Polpj y Julia Rubio que es La Rosiñol son el grupo de “Los cantores”.

– La función gira en torno a las contradicciones humanas…
Los peculiares personajes se expresan a través de su movimiento, forman parte de la dramaturgia de la obra que nos señala que vivir en la contradicción puede ser positivo, que no hay que temer a nuestras contradicciones. Es una obra de tensiones: vida y muerte, revolución o nihilismo, individualidad o grupo colectivo, ricos y pobres. Decía Weiss que  “su vida estaba entre dos polos contrapuestos y cada polo tiraba de sí mismo”. La contradicción es sanable. Habría que investigar sobre nuestra propia contradicción. El alma humana está muy mezclada. Y “Marat-Sade” nos ayuda a entendernos mejor. El sentido de la obra es “la obra en sí”, como diría Marat. La obra no ofrece moraleja. Ojalá ofreciera una reflexión sobre el encuentro de los distintos porque necesitamos una revolución pacífica y de encuentro.

-La música es muy importante en esta versión…
La propuesta de Luis Miguel Cobo es una música ecléctica. Hemos buscado las músicas del pueblo pero también hay desde tango hasta trap, pasando por música clásica que es la que ofrece el propio Weiss. He querido ahondar en la idea del conflicto de estilos, de la mezcla para una buena convivencia.

– ¿Qué destacarías del resto de los elementos escenográficos?
Hay videoescena que es un dispositivo escénico casi imprescindible y que nos va a llevar por el recorrido pictórico de la Revolución Francesa. Hay elementos de escena como un cajón-bañera donde vive Marat. A Mónica Boromello, nuestra escenógrafa, le gustan los elementos arquitectónicos de espacio, de enseñar. Es poesía pura. Respecto al trabajo con las coreografías de Sharon Fridman hemos querido que tengan un movimiento más ancestral. Hemos huido del musical y hay mucho contacto con elementos físicos muy grupales. Hemos creado coros de barricadas, de  protestas. La obra pide estas coreografías.

(Fotografías de Esmeralda Martín). Hasta el 14 de febrero. Naves del Español. Sala Fernando Arrabal. www.teatroespanol.es