Luis Luque ha escrito y dirigido este texto a partir de “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca. Lolita Flores da vida a la criada de esta familia y nos narra lo que ocurrió en esa casa después del suicido de Adela, “ajustando cuentas” con el resto de las supervivientes…

-“Dentro de una tormenta de niebla, Poncia, la criada de Bernarda Alba, reza por la muerte de Adela, la hija de Bernarda Alba. La casa se ha sumido en un mar de silencio. Poncia habla sola y también con ellas, con Bernarda Alba y sus hijas…” ¿Qué más le podemos contar a nuestros lectores sobre la historia de esta pieza?

Siendo Miguel Narros director del Teatro Español de Madrid encargó un nuevo montaje de “La Casa de Bernarda Alba” al director José Carlos Plaza. Éste propuso a Lola Flores para el personaje de La Poncia. Lamentablemente, por motivos de agenda, Lola no pudo hacer el montaje y se lamentaba de ello en el programa La Clave de TVE. Al saber esta anécdota me llegó la idea de leer la obra de nuevo y descubrir si podía rescatar el personaje y hacer una creación escénica a partir de él. Vi el increíble material dramático que encerraba Poncia y seguidamente llamé a Lolita Flores para proponerle que hiciera este personaje y que imaginara conmigo lo que ocurrió en esa casa después de la muerte de Adela.

-Comentas en la presentación de “Poncia” que “me interesaba ver qué ocurre después. En un profundo análisis del personaje, he rescatado las intervenciones de Poncia y las he convertido en reflexión, soliloquios, diálogos con fantasmas y sombras…”

¿Cómo queda una familia después del suicido de un hijo? Esa terrible pregunta me llevó a investigar cómo se hace para sobrevivir a una tragedia de este tipo.  El estado de shock y la posterior culpa que aparece hizo que Poncia empezara a hablar con la ausente y a partir de ahí, ajustar cuentas con las habitantes de la casa.

-El alma de “la Poncia” se abre para insistir en la necesidad de transferir a los demás la idea de amarnos en libertad. ¿De qué otros temas nos habla esta obra?

 De la culpa, de la educación de las mujeres y de los hombres, de un eros vedado a las mujeres.

-También dices: “Los personajes de las criadas encierran un enigma interesante: son testigos de los avatares de sus dueños y amos, conocen la verdad del interior de las casas y poseen la filosofía oculta de las clases populares.”, ¿De qué ha sido testigo Poncia en la Casa de Bernarda Alba?

De todo lo importante que ha acontecido en los más de treinta años que lleva sirviendo a Bernarda Alba: los nacimientos y crianzas de las hijas de Bernarda, de la muerte del padre y sus consecuencias. Poncia es testigo de cómo Bernarda está educando a sus hijas y del peligro de una educción sin libertad y sin amor.

-¿Cuáles son sus principales reivindicaciones en el escenario?

Reivindica a Adela como mujer libre y valiente y busca el sentido de su muerte. Abre la idea de una muerte sacrificial, una muerte que pueda ser una oportunidad para ser  mujeres y hombres más libres.

-“Poncia” se dirige al público de 2023. ¿Qué tipo de lenguaje utiliza este personaje en este monólogo para interesarle a los espectadores actuales?

La potencia de los escritos de Lorca siguen vigentes, por eso, Lorca, se ha convertido en un clásico. Es un leguaje reconocido porque es el de nuestras abuelas y padres.

-Dirigiste a Lolita Flores en “Fedra”. ¿Cuáles son sus principales cualidades como actriz?

Lolita es disciplinada y humilde frente al trabajo interpretativo. Su sentido de la raíz y su sentido del humor hace que ensayar con ella sea fácil y fluido. Escucha y hace, escucha y propone. Es generosa y no cuestiona el planteamiento de la puesta en escena. Tenemos ganas de volver a repetir.

-Sé que es difícil pero, ¿Qué dos o tres frases de la obra que has escrito son tus preferidas?

-“Pues las lágrimas que no salen de dentro de los ojos se convierten en piedras negras y un día saldrán todas juntas y nos sepultarán vivas.”

-“¿Qué va a ocurrir después de este sacrificio?”

-¿Cómo es la escenografía de Mónica Boromello?

La defino “como un cielo de sábanas sobre un campo de trigo”. El telón de seda nos evoca todo ese ajuar que las hijas cosen y cosen. La altura de las telas convierte el espacio en una cárcel de tela. Luego están los colores elegidos: el negro, el blanco y el naranja que nos hace imaginar un espacio de tierra, aire y agua. Es una coproducción de Pentación y el Teatro Español.

El Diseño de iluminación es de Paco Ariza. El de vestuario de Almudena Rodríguez  y la Composición de la música original de Luis Miguel Cobo. Fotografías de Javier Naval.

Es una producción de Pentación Espectáculos y Teatro Español. Hasta el 3 de Diciembre. Teatro Español.