La Escuela de Actores Shakespeare es un laboratorio actoral para jóvenes que realmente quieren convertirse en actores. El profesor Manuel Ángel Conejero es catedrático de Filología inglesa y rector/presidente de la Fundación Shakespeare, traductor de  las obras de Shakespeare, teórico y maestro de arte dramático, actor y dramaturgo. Conejero ha formado a actores y actrices tan conocidos como Daniel Craig (también presidente honorario de la Fundación), Sergio Perís-Mencheta, Ana Arias, Enrique Arce o Alejo Sauras, entre otros. Charlamos con él. 

-¿Cuáles son las bases de vuestra escuela de actores?

En realidad, se podría decir que no somos una escuela al uso sino más bien un “laboratorio” en el que se forma a los actores a través de las emociones que las palabras generan. Es decir, es la palabra la que inicia el proceso de transformación al “habitar” el cuerpo del actor. La práctica central diaria sirve para “respirar” el texto hasta conseguir que habite en nosotros mismos. De esta manera, conseguimos que las emociones sean el resultado que emana de la forma de composición del texto y no de la zona argumental del mismo.

Dicho sistema está elaborado de tal manera que, con el paso de un curso a otro, va aumentando la dificultad en ese proceso de manejo de la palabra. Se trata de algo gradual que se sintetiza con otros métodos existentes para que el alumno adquiera una formación integral sólida, que le permita desenvolverse en cualquier medio actoral cuando haya terminado su formación en nuestra escuela.

Esta manera de trabajar con el alumno proviene del sistema que se utiliza en el Reino Unido desde hace mucho tiempo y, en especial, de los tiempos en los que estuvo vigente un convenio de formación que suscribimos con el National Youth Theatre de Londres. Ese convenio se basaba principalmente en un programa de intercambio y de formación de actores de ambas instituciones que obtuvo un magnífico resultado.

“Buscamos la construcción del personaje a través de las emociones…La práctica central diaria sirve para “respirar” el texto hasta conseguir que habite en nosotros mismos…”

-¿En qué actividades y/o talleres participan los alumnos a lo largo del curso?

Las clases se basan en una formación actoral intensiva en grupos reducidos de manera que la atención a los alumnos sea completa y diaria. Buscamos la construcción del personaje a través de las emociones, lo que, desde luego, incluye un exhaustivo trabajo con el cuerpo, aprender a moverse por un escenario y a dar sentido a los textos que se interpretan. En nuestras clases trabajamos siempre con grupos de no más de quince personas.

-¿Qué materias o contenidos se estudian durante los dos primeros años en vuestra escuela?

Al ser una formación continuada, lo que hacemos es ir aplicando el mismo método pero con un grado de dificultad que va a aumentando a medida que los alumnos van pasando de curso y adquiriendo soltura. El alumno novel que desee llegar al final del programa no ha de sentir temor acerca del hecho de enfrentarse a textos de Shakespeare o de Lorca, por ejemplo, casi desde un primer momento. Lo que necesita el alumno es aprender a darles vida de manera que acaben formando un todo con el resto de los aspectos que componen la interpretación actoral. Todo ello se combina con la puesta en escena de muestras de teatro que incluyen también nuestros propios espectáculos.

“Un actor es alguien que no soporta no serlo”

-¿Qué cualidades debe de tener una persona para convertirse en un buen actor o actriz?

Básicamente, se trata de personas con una gran pasión y mucho tesón, capaces de enamorarse de los textos y de la profesión en sí misma. A veces, resumimos esto con una frase que, creemos, explica perfectamente lo que queremos decir : “Un actor es alguien que no soporta no serlo”. Ésta es una profesión muy vocacional y, de hecho, es la principal característica que hace que se esté lidiando continuamente con el rechazo, y que se siga intentando obtener un papel en una obra de teatro, una película o una serie de televisión una y otra vez. En cualquier caso, además del talento natural que pueda poseer el alumno, hablamos de una carrera de fondo en la que uno siempre se está formando y en la que hay que tener ese instrumento, que somos nosotros mismos como actores, perfectamente afinado en todo momento.

-¿En qué se debe de apoyar la vocación de un actor o actriz?

Sin duda, en el deseo de no ser otra cosa y de pretender hacer de la vocación actoral su profesión. Como mencionaba anteriormente, ésta es una carrera muy larga y con muchos altibajos. Hay que estar mental y académicamente preparado para transitar por ella con el mayor éxito posible.

“Los cursos de la escuela están al alcance de todos aquellos que deseen hacer de ésta su profesión de presente y de futuro. También ofrecemos cursos on line”

-¿Vais a tener cursos online?

Si, de hecho ya llevamos meses realizándolos. Actualmente son una excelente herramienta de formación en estos tiempos de pandemia.

-¿Cuáles son las principales funciones de la Fundación Shakespeare?

La Fundación Shakespeare realiza su función a través de dos vertientes diferenciadas pero, a la vez, complementarias. La primera de ellas es el departamento del Instituto Shakespeare formado por nuestro grupo de traductores. La segunda, la conforma la joven compañía de la Fundación que es la que posteriormente exhibe el trabajo de ese laboratorio de actores.

Estamos muy satisfechos de que las traducciones y posteriores reediciones al castellano del inmortal poeta, escritor y dramaturgo inglés William Shakespeare realizadas por nosotros sean consideradas hoy en día como las traducciones de referencia a nuestro idioma por parte de docentes, especialistas, dramaturgos y directores de escena de todo el mundo. Por esa ingente labor tuve el honor de recibir el título de “Oficial de la Orden del imperio Británico”, que me fue otorgado por su majestad la reina Isabel II. Eso es algo de lo que estoy muy agradecido.

“Seguiremos con nuestra labor de traducción y también queremos llevar a escena todas nuestras obras…”

-¿Quiénes imparten las clases en vuestra escuela?

Actualmente, la formación docente recae en mí y en la profesora Elizaveta Tsirina, proveniente de la escuela de actores de Moscú “Gnessin school of Moscow”. Elizaveta está también licenciada por nuestra escuela y es miembro de la junta de gobierno.

-¿Existe en la actualidad algún tipo de convenio nacional o internacional entre la Fundación y otras entidades similares?

Es un tema importante en el que estamos trabajando en la actualidad. Hay entidades con las que hemos colaborado anteriormente, como el National Youth Theatre de Londres, que han manifestado su interés por retomar los convenios de colaboración suscritos en el pasado y que tan buen resultado dieron. Es nuestra intención también, si es posible, ampliar nuestras actividades a EEUU y retomar la actividad en otros países como Cuba, Colombia o Chile. Hemos realizado también cursos en Londres (OLD VIC theatre) con gran éxito y tenemos pensado acercar nuestras actividades a aquellos jóvenes con dificultades sociales y/o económicas para acceder a un ciclo formativo actoral de primer nivel.

-¿Cuál es el coste de estudiar en la Fundación Shakespeare? ¿Puede acceder a ella cualquier persona?

La formación actoral no difiere de la formación que se requiere para cualquier otra profesión por lo que estaríamos hablando de una inversión. Los cursos de la escuela están al alcance de todos aquellos que deseen hacer de ésta su profesión de presente y de futuro.

-¿Cómo veis el presente y el futuro de la profesión actoral y las posibilidades de que nuevas caras se vayan incorporando a ella?

No cabe duda de que la dificultad de trabajar de manera continuada en la misma es uno de los elementos que van a seguir estando ahí pero hemos de tener en cuenta que cuanto mejor preparado se esté y más ganas y espíritu de sacrificio se posean, mayores serán las posibilidades de tener éxito. Afortunadamente, hoy en día existen más opciones para trabajar que antes puesto que las plataformas digitales ya hace tiempo que llegaron para quedarse. Es cierto que esto aumenta la competencia pero también las posibilidades de optar a un papel, ya que se necesitan ingentes cantidades de buenos profesionales constantemente. Una vez que llega ese momento es cuando nosotros tenemos que ser capaces de estar a la altura.

-¿Cómo imagináis las actividades de la Fundación en los años venideros?

Obviamente, seguiremos con nuestra labor de traducción pero también intentaremos implementar nuestras actividades tanto a nivel nacional como internacional. Otro de nuestros deseos es poner en escena todas nuestras obras. Por ejemplo, “Yo no soy el rey Lear” ha tenido mucho éxito recientemente en el circuito off-Broadway de Nueva York, como también lo tuvieron anteriormente “Hamlet en el espejo” (Festival Fringe de Edimburgo), “La rosa y la espina”, “Hamletiana” (Teatro Rialto de Valencia en su cuarto centenario de 2016) o mi obra autobiográfica “La bóveda de cristal”. Ese es el camino. Shakespeare Escuela de Actores |Valencia| INICIO (fundacionshakespeare.es)