“Tengo veinte años. Me queda mucho”

María Hervás interpreta el personaje de la joven víctima de La Manada en esta obra dirigida por Miguel del Arco. Desde su estreno, esta obra ha sido aplaudida por la crítica y el público allí donde se ha representado y ha recibido recientemente el Max 2020 al Mejor Espectáculo Teatral y el XVI Premio Cultura Contra la Violencia de Género 2019, otorgado por el Ministerio de Igualdad, por su contribución en la erradicación de la violencia contra las mujeres.

– Interpretas a la víctima de este grupo popularmente conocido como “La Manada”. Has dicho de ella que es “una mujer honesta, vital, un torrente…”

Sí, y, además, yo creía tener claro que este personaje es frágil como una cerámica pero tremendamente fuerte a la vez pero hace poco recibimos un email de una espectadora diciendo que “le parecía muy sesgado haber optado por caracterizar a la víctima de una manera tan débil e insegura”. Aluciné con que alguien pudiera haber extraído esa idea, tan opuesta a la mía, pero me reafirma en que todo es “subjetivo”. Yo actúo sobre las emociones que ella misma dice que ha ido sintiendo.

– Jordi Casanovas, su autor, ha escrito el texto basándose en fragmentos de las declaraciones de los acusados y los denunciantes en el juicio de “La Manada”, ¿de qué forma está estructurada la obra?

Jordi escoge fragmentos literales y, como si fuera un puzzle, compone un único relato, fruto de las declaraciones de todos ellos y de las intervenciones de la defensa, la fiscal y los jueces. Pero en ese puzzle, más allá de estar compuesto por la palabra “dicha”, hay ideología, hay posicionamiento, hay un punto de vista del dramaturgo (que luego afianza Miguel del Arco en la dirección) que está claramente del lado de la víctima y que pone de manifiesto la necesidad que tenemos como civilización de renombrar los abusos para que a nadie se le ocurra poder pensar que agredir la integridad y la libertad sexual del/la otro/a es “fiesta” o “diversión”.

-¿Cuál es la frase más emocionante que dice tu personaje en escena?

A todo el equipo nos emocionó mucho desde el primer ensayo la frase “Tengo veinte años. Me queda mucho”. Creo que resume a la perfección el calibre de la herida que le han producido. El tiempo que ya se intuye que va a permanecer abierta, en carne viva.

-Cuando se estrenó esta función nos decías que “es importante llevar este texto a escena porque tenemos un compromiso con la sociedad del futuro”…

Mi compromiso está en ayudar desde mi sector (que es el artístico) a sanear los conceptos erróneamente heredados en la sociedad. Hay aún muchísimas personas que normalizan las agresiones, que invisibilidad la violencia de género o le restan importancia. Esto es peligroso porque legitima la violencia y nos aleja de la igualdad, del respeto al otro, de la comunicación saludable. En definitiva, creo que mi compromiso como ciudadana es el de recordar constantemente que “el otro” no es un instrumento a través del cual conseguir nuestros objetivos (ya sea el placer, o un mejor puesto de trabajo) y es el bien más preciado que puede existir en el mundo.

-¿Por qué es necesario ir a ver esta función?

Este estado de agresividad y de violencia está absolutamente enraizado en los cimientos de nuestra sociedad. Incluso las mujeres que nos auto definimos feministas, liberales e igualitarias, tenemos un gran trabajo que hacer para ir sacándonos de encima prejuicios que nos hemos creído porque hemos sido educadas en un sistema patriarcal. Hace poco una sexóloga maravillosa dijo “yo no puedo decir que soy feminista, lo que puedo decir es que trabajo cada día para intentar ser lo menos machista posible”.

-¿Cómo ha sido la reacción del público durante estos meses en los que habéis estado de gira con la función?

Esencial, agradecida. ¿Sabes cuando tienes una necesidad muy fuerte de algo, pero no sabes definir de qué, y llega alguien y te lo ofrece o te ayuda a concretarlo?. Pues creo que eso es lo que sucede con “Jauría”. La marabunta de información, de opiniones y de titulares respecto al caso concreto de “La Manada” y respecto a los temas que vertebran este caso: igualdad, justicia, feminismo, patriarcado ha sido como un monstruo de mil cabezas que no nos ha permitido a cada uno de nosotros usar la nuestra para limpiar toda la paja y llegar al centro del asunto y, desde ahí, tal vez, poder conformar una opinión. “Jauría” hace esa labor. No enreda la cabeza del espectador, sino que aclara su alma. Al menos a mí me ha sucedido.

-Has dicho: “Encima de un escenario tengo la verdadera sensación de existir”…

Mi fortuna es infinita. Me dedico a extraer los perfumes más esenciales de la vida y a invitar a mis conciudadanos a que reflexionemos juntos sobre ellos. Cuando tu profesión baila con lo intensivo, a veces el día a día puede resultar vulgar, anodino o simplemente doloroso. Pero mi trabajo como persona es poder encontrar la belleza en una barra de pan.