La Compañía Guindalera presenta esta visión personal de Juan Pastor de la obra de William Luce. Es una producción de Doble Sentido. María Pastor la lleva a escena.

-¿Cómo definirías la personalidad de Emily Dickinson?
Es probablemente una de las mejores poetisas de la historia y hay un gran misterio en torno a su vida, también muy probablemente porque ella así lo quiso. Su poesía hace que mucha gente se acabe identificando con ella de algún modo. Como actriz resulta igual de desafiante que interpretar a personajes como Yerma o Hamlet.
Hay grandes referentes que lo han interpretado antes que yo y también muchas posibilidades, por lo tanto ha sido importante para mí haber sido fiel a mi instinto y seguir lo que me decía mi intuición. Para nuestra compañía la principal motivación ha sido la poesía de Dickinson, no su vida privada. De todas formas es un personaje que viene a visitarnos del más allá. Un personaje que vive en la eternidad. Para mí es casi como un recuerdo que se transforma con el paso del tiempo pero que, por mucho que cambie, no deja de ser verdad.

-Dice Juan Pastor, su director, que “Emily vive en la eternidad con la ventaja de volver a vivir la experiencia humana con distancia, sin sus miedos y anhelos. Nos sentimos transportados a un mundo de esencias donde el tiempo parece no existir porque está sujeto a circunstancias…”, ¿qué añadirías al respecto?
Absolutamente nada. Estoy totalmente de acuerdo.

-En la presentación de esta función nos decís que: “María Pastor, interpretando el personaje de Emily, descubre en el aislamiento voluntario de la poetisa, el paralelismo vivido por ella misma en la pandemia, convirtiendo su confinamiento en algo creativo y revelador…”
Este espectáculo se representó en el antiguo teatro Guindalera que cerró sus puertas antes de la pandemia. No tuvo mucho recorrido pero generaba algo muy especial en el espectador. Despertaba mucha esperanza y ternura en el público.

Durante el encierro, cuando empezó la pandemia, yo, además lidiaba con el duelo del cierre de mi pequeño teatro Guindalera y busqué consuelo de nuevo en la poesía de Emily. Ella eligió su aislamiento. En los últimos años casi no salió de su habitación pero alcanzó estados elevados de consciencia equiparables a Santa Teresa de Jesús. A partir de esta experiencia acabé presentando un proyecto que no vio la luz pero me sirvió de impulso para retomar este trabajo con la perspectiva que me habían proporcionado el tiempo y la madurez de lo vivido.

-En el escenario dirás frases tan emocionantes como: “No sé de nada que tenga tanto poder en el mundo como una palabra. A veces escribo una y la miro, hasta que comienza a brillar”. Pero, personalmente, ¿Con qué otras frases de tu personaje te sientes muy identificada?
-“El éxito es lo mas dulce para quien no lo probó. Comprender un néctar pide la extrema necesidad.”
-“¡Qué aburrido ser Alguien!. ¡Qué vulgar!. Como una rana pasarse todo junio diciéndole tu nombre a una encantadora charca.” O “Yo viajo por la carretera de mi alma todo el tiempo.”

-En la compañía Guindalera tenéis una forma de trabajar basada en la investigación y en el arduo trabajo que lleváis poniendo en práctica durante muchos años…
Nuestra forma es simplemente la suma de años de constancia y dedicación con un grupo de gente que ha podido compartir una visión o ciertas inquietudes comunes y es en el colectivo donde se desarrolla el individuo, como dice siempre mi padre Juan Pastor.

 

-No es la primera vez que interpretas un personaje estando sola en el escenario, ¿qué ventajas y qué desventajas tiene no compartir escena con otro actor/actriz?
En esta ocasión comparto escena con los espectadores. Ellos son mis compañeros y compañeras de escena. No hay cuarta pared en ningún momento en este espectáculo de modo que trabajo con la gente muy activamente. Todo va a depender de lo que recibo de ellos. De modo que puede ser mágico o verdaderamente arduo.

-Completa esta frase: “El teatro es para mí…”
Te voy a contestar parafraseando a Tom Kempinski con una frase de su obra “Duet for One” que montamos en Guindalera: “ El teatro para mí no es mi trabajo, no es una forma de vida, es donde yo vivo.” Del 20 de Abril al 8 de Mayo. Teatro Quique San Francisco. Más información en La dama de Blanco, Emily Dickinson – Teatro Quique San Francisco