MARTA PAZOS (directora de la compañía Voadora) está al frente de esta versión de la “Comedia sin título” de Federico García Lorca que lleva a escena para el Centro Dramático Nacional un elenco muy joven. Una obra que, según su directora, “habla de la revolución, del no hay marcha atrás, de la pasión por el arte y del amor por la vida…»

-La función comienza en España, en los años 30. Federico García Lorca trabaja en una nueva pieza teatral. Al poeta le mueve la obsesión por el reflejo de la vida real sobre el teatro, que considera caduco y autocomplaciente. Las tablas han abandonado la crítica social y no aceptan la vanguardia…

Es una obra profundamente madura. Lorca trabaja con una libertad absoluta, colocándose en sitios muy frágiles como artista ante su contexto. El texto está sembrado de premoniciones. Asistimos al ensayo de una compañía que está montando El sueño de una noche de verano de Shakespeare, la obra capital sobre la transformación, y eso es lo que nos ofrece Federico: un canto a la transformación, a despedir lo viejo para abrazar lo nuevo, aunque dé miedo adentrarse en ese misterio.

«La puesta en escena es un viaje desde la palabra, el cuerpo y el espíritu»

-¿Por qué has querido centrar la narrativa de la función en estos temas tan cercanos a la juventud?

Cuando Alfredo Sanzol me llamó para dirigir un espectáculo de repertorio español para el Centro Dramático Nacional y me invitó a escoger el texto, lo hizo con una sola indicación: los intérpretes tienen que tener menos de treinta años. Tenía el deseo de trabajar un texto de Lorca –en aquel momento no había montado aún Viaje a la luna– y llegó a mis manos la Comedia sin título, obra que conecta directamente con la juventud, con ese fuego interno, con esas ansias de cambiarlo todo y con esa pasión por la vida.

Comedia sin título es un drama social inacabado que Lorca no pudo terminar. Esta puesta en escena imagina cómo serían los otros dos actos también

Margarita Xirgú iba a interpretar el papel de la Actriz en este montaje. Ella compartió los espacios en los que se desarrollarían los tres actos del espectáculo: el primero en el teatro, el segundo en la morgue y el tercero en el cielo. La puesta en escena es un viaje por estas tres arquitecturas desde la palabra, el cuerpo y el espíritu.

«El teatro es un espejo de la Polis. A veces cóncavo, a veces convexo, a veces cristalino. Cuando voy al teatro espero que me pasen cosas…»

-Háblanos de los personajes femeninos que interpretarán las actrices Georgina Amorós, Camila Viyuela, Cristina Martínez, María Martínez, Mabel Olea, Clara Mingueza, Luna Sánchez y Paula Santos

Los personajes femeninos en esta puesta en escena van fluctuando entre las diferentes intérpretes a lo largo del espectáculo. Son personajes que tienen que ver con el oficio del teatro y con el Sueño de una noche de verano shakesperiano.

El concepto del montaje a partir del segundo acto está muy conectado con el cine de vanguardia de los años 20 del siglo pasado. Al autor le disparan en la cabeza y sus ideas se disparan. El espectáculo cuenta con un elenco de intérpretes con muchísimo talento, artistas con una voz como creadoras que impresiona. Las intérpretes recogen las poderosas imágenes de la palabra del autor y las materializan. Es una obra en la que tanto las intérpretes femeninas como los masculinos vienen de disciplinas diferentes. Y esta concepción del arte conectada con la diversidad creo que, a su vez, está muy conectada con el propio Lorca como artista polifacético.

-Lorca decía ya en 1936 que “¿Por qué hemos de ir siempre al teatro para ver lo que pasa y no lo que nos pasa?”. Hay que devolverle el Teatro al público”. Creo que estás totalmente de acuerdo…

El cuerpo, la palabra y la Plástica son Política. El teatro es un espejo de la Polis. A veces cóncavo, a veces convexo, a veces cristalino. Cuando voy al teatro espero que me pasen cosas. No es una cuestión de gusto, es algo que conecta con un hecho más profundo y ancestral: con los inicios del teatro como explicación del mito.

-Los montajes de tu compañía Voadora se caracterizan por sus puestas en escena poéticas, rompedoras y muy visuales. ¿Qué podrías comentarnos sobre los elementos escenográficos de esta función?

El concepto del espacio diseñado por el escenógrafo Max Glaenzel parte de la premisa de que el primer acto se desarrolla en un teatro. La pregunta era: ¿cómo hacer un teatro imposible, irrepresentable?. Hay una relación directa con la propia arquitectura del Teatro María Guerrero. Un diálogo entre el espacio de fantasía y el espacio real. Hemos trabajado sobre el concepto de un teatro dentro de un teatro. Y lo imposible lo hemos trasladado al color. Se ha empezado por algo muy pequeño e icónico, como es la marca fluorescente en el suelo que indica dónde se tiene que colocar el intérprete en cada escena, y este concepto de color ha eclosionado hasta expandirse por todo el espacio. Como un teatro virado, imposible. (Fotografías de Luz Soria). Del 12 de Noviembre al 26 de Diciembre. Teatro María Guerrero. Teatro María Guerrero – Centro Dramático Nacional (mcu.es)